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San Bernardo y el timo del barril de licor atado al cuello

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La verdadera historia del perro que más vidas ha salvado en la nieve

rosa molinero

13 Enero 2017 18:43

Cuenta la leyenda que los perros San Bernardo llevaban un pequeño barril de licor atado al cuello porque llegaban antes que los humanos a rescatar a alguien atrapado en la nieve, para que así entrara en calor. ¿Será por eso que se ganaron la fama de héroe bonachón?

Cabe decir que tan sólo uno de ellos, Barry, llegó a salvar hasta 40 personas a lo largo de su vida. Y así los retrató el pintor Edwin H. Landseer en 1820 en el cuadro Mastines alpinos reanimando a un viajero en apuros:

Parece lógico que con la gran envergadura y fortaleza del San Bernardo pueda cargar con un pequeño bidón de licor. Y como el alcohol calienta el cuerpo es ideal para alguien que ha estado congelándose bajo la nieve, ¿verdad?

Pues no. Nada de todo esto es cierto. Y se cree que fue ese cuadro el que contribuyó a extender la leyenda. Los San Bernardo hoy cargan con un barril adorno para que la típica postal suiza sea más pintoresca, pero el barrilete esta vacío.

Por un lado, es una idea terrible dar alcohol a alguien que tiene hipotermia, puesto que aunque aumenta rápidamente la circulación cerca de la piel y con esto la temperatura, también hace que se pierda calor en los órganos y en poco tiempo el cuerpo vuelve a enfriarse.

Por otro lado, los monjes del hospicio del Gran paso de San Bernardo (entre los alpes suizos y los apeninos italianos) que fueron los que usaron a estos perros para rescates en la nieve, no tienen constancia de que los perros transportaran consigo ni una gota de alcohol.

En el año 1050, San Bernardo de Menthon fundó este albergue a 2.469 metros de altitud para ofrecer reposo a los que cruzaran este paso de 80 kilómetros, que se deshelaba únicamente dos meses al año. Pero no se tienen registro de los perros hasta la década de 1660, época en la que empezaron a tenerlos como animales de compañía.

Más tarde, el hospicio empezó un servicio de guías para que todo el mundo llegara sano y salvo a Bourg-Saint-Pierre. Aquellos guías se llamaban marroniers y consta que en 1750 ya se servían de perros para ayudar a abrirse camino entre la nieve.

Fue entonces cuando se dieron cuenta del gran sentido de la orientación de los perros y de su poderoso olfato, que les ayudaban a descubrir a personas que se habían quedado enterradas en la nieve. Visto su talento, empezaron a mandarlos en grupos de 2 o 3 al rescate de los viajeros perdidos. En 200 años salvaron la vida de 2.000 personas.

Ahora los helicópteros salvan a las personas de la nieve y los San Bernardo han pasado a ser un perro de gran tamaño de compañía.

[Vía Smithsonian]

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