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Food

El nuevo videoclip de Katy Perry solo es apto para carnívoros

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Bon Appétit es tan voluntariamente patético que merece el título de videoclip más hortera del año

rosa molinero

24 Mayo 2017 16:20

Katy Perry ha abierto un restaurante donde sirven Katy Perry. Mejor dicho, Katy Perry convertida en todos los hypes de la gastronomía del momento. ¿El propósito? Que su amante se la coma. Porque ella es el hype y el hype es ella. "Estoy en el menú", canta una y otra y otra vez.

Pero probablemente es todo lo contrario. La verdad es que el videoclip induce un coma de hortería del que no te puedes levantar en meses. Y sin embargo ha enganchado a millones de personas. Porque al final te quedan imágenes grabadas a la fuerza que no te puedes arrancar de la cabeza como un pescadero al cepillar con fuerza las escamas de un pescado:

-Katy Perry con cascada de verduras. Un sueño vegano.

-Katy Perry en funciones de noodle para una sopa ramen.

-Katy Perry como soporte de una tabla de crudités, mejillones y raindrop cakes varios.

-Katy Perry ahumada saca la lengua cual nigiri de atún de calidad.

-Katy Perry con caviar como pendientes.

-Katy Perry como un gran bistec envasado.

-Katy Perry y sus manos pasando por la manicura a la salsa bordelesa.

-Katy Perry enharinada, amasada y estirada como una masa de pan.

El resto, lo cuenta ella en este canto de seducción con todo un repertorio de metáforas gastronómicas que en el videoclip materializan de la forma más literal el puro deseo carnal. Las ganas de hincarle el diente a alguien. Los apetitos más bajos. O sea, los de más abajo.

Allá van los versos de este menú que descarila:

“Tienes los ojos hambrientos”

“Abro las 24 horas”

“Acabada de salir del horno”.

“Me fundo en tu boca dulcemente”.

“Soy todo lo que quieres, chico. Come sin parar, chico.

“Quiero dejarte satisfecho”

“Tengo 5 estrellas Michelin”

“Me fluye la carne de Kobe”

“I’m on the menu”.

Para rematar, por si no había sido suficiente el empacho de cutrez voluntariamente buscado, hay postre. Resulta que la Perry también tiene hambre. Y no hacemos más spoilers. Solamente diremos que nuestro cerebro ya lo ha licuado y sorbido.


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