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Jordi Cruz, 250 mimos y 5 cariños por una cena gratis

Un cocinero logró con un tweet convertir el Día Internacional de los Trabajadores en la Noche de la Cólera de los Becarios

Malos tiempos para la lírica de la alta cocina. Elegir el día 1 de mayo para defender la precariedad laboral en las redes sociales es lo más cercano a un harakiri cibernético. No hay vísceras con chorrazos de sangre fresca al estilo Tarantino, pero pasas a ser el enemigo público número uno de los defensores del trabajo remunerado. Que somos unos cuantos.

Jordi Cruz, santo y seña  de Masterchef España y desde ayer primer español cocinero y pirómano, eligió el peor día del año para vestirse con traje ignífugo creyendo que no ardería en los infiernos de las redes sociales al defender el trabajo gratuito en sus restaurantes. Y falló. Vaya si falló. Ahora su cuenta arde en llamas después de no saber mantener la boca cerrada.

No vale argumentar “cuenta pirateada” (incluso los piratas entienden que el día del trabajador se respeta) o “mi hijo me ha quitado el teléfono” (no tiene hijos). Es un tweet con premeditación y alevosía así que hagamos números: ir a cenar al restaurante Ábac de Jordi Cruz y comer el  menú degustación completo con maridaje alcanza los 255 euros por persona. ¿Cuántos mimos y cariños tendría que darle a Jordi Cruz para equiparar los 255 euros de su cena? ¿Cuestan más los mimos que los cariños? ¿Bastaría con 250 mimos y 5 cariños? No soy especialmente cariñoso por lo que prefiero pagar como el resto de mortales. Algo que también debería hacer Jordi Cruz con sus stagiers que son “lo que en tiempos de tu abuelo y el mío se llamaba aprendices”, como muy bien escribe S. Gozalo en su Carta a Jordi Cruz, cocinero de 20 minutos donde pide un boicot a su programa en la televisión pública.

Es curioso porque hace pocos días Jordi Cruz decía en El Hormiguero de Cuatro que desconocía la existencia de las tapas gratis en los bares y que no entendía como esos locales podían seguir abiertos. Curioso: defiende la gratuidiad del trabajador pero ataca la gratuidad del producto. No sé si es más preocupante que desconozca algo tan típicamente español como la cerveza acompañada de tapita gratis o que crea que estos lugares sean económicamente inviables. Con esa misma lógica, quizás imagina un bar con todos los camareros “becados” sirviendo tapas gratis y, claro está, vislumbra la ruina total. No me extrañaría.

¿Cuántos mimos y cariños tendría que darle a Jordi Cruz para equiparar los 255 euros de su cena?

Como el bueno de Jordi Cruz no empezará de la noche a la mañana a pagar a todos su becarios de cocina hay que recalcar que no es un problema exclusivo de este chef catalán. Esto pasa en muchos grandes restaurantes tal y como evidenció David Brunat en su gran reportaje “La miseria de ser becario de Adrià, Muñoz o Berasategui” de El Confidencial. Alta cocina y alta precariedad disimulada en una neblina de nitrógeno líquido. Pero es que tampoco es un problema exclusivo del mundo de la hostelería. La precariedad laboral ocurre en todos los sectores de nuestra sociedad, pero lo que no sabe Jordi Cruz es que el día 1 de mayo es el día para denunciarlo internacionalmente saliendo a la calle como acto de protesta.

Aprender a ser cocinero en 2017 es muy caro. Son caras las mejores escuelas de cocina. Son caros los utensilios para mejorar la técnica. Y es caro el viaje y la estancia en restaurantes de todo el mundo para mejorar el currículum. En definitiva, el día que un aprendiz se convierte en cocinero con todas las de la ley, tiene callos en las manos y la cuenta bancaria en números rojos.

El día que un aprendiz se convierte en cocinero tiene callos en las manos y la cuenta bancaria en números rojos.

Según el diccionario de la Real Academia Española, un becario es una “persona que disfruta de una beca para estudios”. Lo más importante de esta definición es el verbo “disfrutar” y aquí el único que “disfruta” eres tú, amigo Jordi. ¿Se puede disfrutar trabajando 16 horas al día gratuitamente mientras el jefe de cocina ladra tu nombre hasta gastarlo? No lo creo. No lo creo para nada.

Es preocupante que en 2017 se deba recordar a más de un empresario que el Día Internacional de los Trabajadores también es el Día Internacional de los Becarios y que para formar no es necesario explotar. Tan preocupante que quienes no lo entienden se convierten en carnaza de meme en Twitter.

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