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Las 3 pruebas extremas para convertirse en el mejor cirujano de Japón

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¿Qué relación hay entre un trozo de papel, un insecto, una pieza de sushi y la cirugía?

claudio moreno

01 Junio 2017 16:11

La expresión “precisión de cirujano” es algo más que un lugar común. Señala un binomio indisociable, blindado por el deber: si te dedicas a la cirugía necesitas precisión. Siguiendo esta premisa el Hospital Central de Kurashiki, en Japón, ha diseñado un sistema de tres pruebas para estudiantes que quieran ejercer en sus quirófanos.

Nada de carne. Nada de tejidos humanos. Los interinos operan figuras de papel.

1. Papiroflexia

En la primera prueba los aspirantes tienen 15 minutos para elaborar una grulla de papel de apenas cinco milímetros. Puede parecer un sinsentido, pero el tradicional origami japonés -modela figuras de papel solo mediante dobleces, sin tijeras ni pegamento- exige el pulso y la concentración de un cirujano.

2. Insectos

Cuando superan la primera ‘pantalla’ les espera un reto mayor. Los candidatos deben ensamblar un insecto que ha sido previamente descompuesto. Y aquí, como ocurre en cada prueba, solo pueden ayudarse de utilería quirúrgica. Hazaña de relojero.

3. Sushi

La División de Formación Médica del Hospital de Kurashiki les pide que cocinen sushi con un grano de arroz. UN GRANO DE ARROZ. La pieza además debe incluir una tira diminuta de pescado sobre el grano y un alga que lo enrolle todo; listo para emplatar.

Este original sistema de evaluación lleva la firma de la agencia TBWA, que busca determinar si los aspirantes a médicos están verdaderamente preparados para asumir la tensión del quirófano. Según TBWA, casi todas las escuelas médicas se centran demasiado en la teoría y muy poco en la práctica y en este tipo de profesiones no debería ser así.

Los estudiantes que encararon la selección con escepticismo seguro que terminaron entendiendo el desafío: ¿hay algo más preciso que un cirujano? Sí, un japonés que aspira a serlo.


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