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Hala, la fruta Pokémon más extraña de Hawái

No se puede cazar ni entrenar, pero es el gran símbolo de poder de las tribus del Pacífico

El árbol de la hala tiene un fruto que parece un Pokémon. No se puede cazar ni entrenar, pero es una de las plantas más importantes para las culturas tropicales del océano Pacífico.

En Hawái, Micronesia, Polinesia, Indonesia y las islas Marshall este vegetal es una fuente de alimentación sólo superada por el cocotero del que todo se aprovecha. El árbol de la hala está en todas partes: en la cocina, los techos de las casas e incluso en los mitos y proverbios que pasan de generación en generación.

Su nombre oficial es Pandanus tectorius y crece cerca de las playas paradisíacas de aguaza turquesas gracias a que resiste perfectamente la sal marina, la sequía y el viento.

Su tamaño es variable: puede alcanzar hasta los 20 centímetros de diámetro y los 30 de longitud y contener hasta 200 cuñas tricolores en forma de dedo.

Sabe un poco dulce, como a pera, y es fibrosa como la piña. Constituye una importante fuente de vitamina C y en muchos lugares es toda una actividad social consumirla, puesto que se hace fuera de las horas de las comidas.

La hala se consume a diario y tiene 321 calorías por cada 100 g, algo menos que el plátano. Para algunos pueblos de la Micronesia supone hasta un 50% de la energía diaria. Allí se come hasta 1 kg por día y casi 3 kg cuando es temporada.

La fruta admite distintas preparaciones. Bien puede comerse cruda o cocinada, pero si se trata de ejemplares salvajes siempre habrá que cocinarlos, puesto que contienen unos cristales de oxalato cálcico que irritan la boca. También se puede secar y moler para hacer una harina, que luego se mezcla con un líquido y se bebe.

Sus hojas son un gran aromatizante para currys y platos dulces y en su tierra natal se afirma que tienen propiedades medicinales para combatir desde un resfriado o una hemorroides hasta el asma, la hepatitis y el cáncer. Y en las islas Marshall, la flores se consideran afrodisíacas.

Pero las culturas del Pacífico le han encontrado muchos otros usos lejos de la cocina y la botica. Por ejemplo, los samoanos la secan y la pintan de rojo y con ella tejen un collar conocido como ula fala, que lo visten los jefes de las tribus samoanas en las ocasiones especiales.

En otras partes de la Polinesia, se usan las hojas para confeccionar faldas, cestas, alfombras redes para pescar e incluso saben confeccionar pelotas para los niños.

[Vía Agroforestry]

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