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Los nutricionistas que niegan que los alimentos procesados sean tan malos como se cree

Estos son sus motivos

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Es un hecho, los argentinos cada vez comen peor. Según un estudio llevado acabo por TrialPanel en 2015, los platos que más se cocinan en las casas argentinas son las pizzas, las milanesas, las empanadas y la pasta.

Y las consecuencias de su estilo de vida pueden percibirse nada más salir a la calle. Actualmente el 26,5% de los adultos del país sufren obesidad, siendo ésta la segunda causa de mortalidad nacional después del tabaco, según la Organización Mundial de la Salud.

Un reciente estudio de la Organización Panamericana de la Salud apunta un claro culpable del sobrepeso de los argentinos: los alimentos "ultra procesados".

El informe, titulado "Las comidas ultra procesadas y las bebidas en Latinoamérica: tendencias, impacto e implicaciones políticas", señaló que la venta per cápita de los alimentos y bebidas ultra procesados se había incrementado en un 27% entre el 2000 y el 2013, contribuyendo directamente al crecimiento de la obesidad.

El informe catalogaba los alimentos de acuerdo con su nivel de procesamiento: de "mínimamente procesados" a "ultra procesados", y recomendaba a los países que regulasen estos últimos interviniendo en los mercados.

Pero, según pudo comprobarse en el foro sobre la salud que tuvo lugar hace poco en Buenos Aires, muchos de los nutricionistas más punteros del país no comparten esta visión, y tienes sus motivos. Como explicó Mónica Kartz, miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición a Motherboard, este sistema de clasificación solo sirve para "confundir a la gente".

"El término 'ultra procesado' es un neologismo que confunde a la gente o les da lugar a entender que la sal, el azúcar y la grasa no son lo importante, sino los procesos tecnológicos implicados". Le preocupa que este tipo de clasificación no vaya a prevenir que "las amas de casa, los restaurantes o las empresas de catering sigan usando sal, azúcar y grasa en exceso".

"Lo que ha demostrado tener efectos negativos sobre la salud es la 'fórmula' o 'receta' que hay tras el producto o comida, no la tecnología de procesamiento implicada", añadió.

Kartz no es la única con este punto de vista sobre el informe: el doctor Alberto Cormillot, un miembro clave del Ministerio de Salud argentino, dijo al diario Clarín que "sería bueno reducir la grasa, el azúcar y la sal de los productos alimenticios, pero el concepto 'ultra procesado no es malo en sí'".

En cambio para la OMS estos procesos cuentan, y mucho. Según su criterio, estos alimentos ultra procesados son siempre pobres a nivel nutricional y tienden a resultar altamente adictivos. Objetivamente, son peores para nuestro organismo que una simple "cucharada extra de azúcar" en nuestros platos.

Mientras que en EE.UU. las ventas de estas comidas preparadas han descendido en los últimos años (un 10% aproximadamente), en Latinoamérica la tendencia se mantiene al alza, haciendo que cada vez resulte más barato adquirir este tipo de productos en comparación con los vegetales y las frutas frescas.

[Vía Motherboard]

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