Food

Locos por los gusanos comestibles: ¡20 mil dólares por medio kilo!

Son la octava maravilla para la medicina china y el gran tesoro oculto del Tibet

En el Tibet y, más concretamente en las valles del Himalaya, se esconde un tesoro. No son monedas, figuras religiosas ni templos perdidos. En esta época del año la gente sufre la fiebre del "oro de verano" para encontrar los gusanos comestibles más caros del mundo.

El medio kilo de estas orugas blancas con hongos en la cabeza puede llegar a costar 35.000 euros. En chino se llaman yartsa gunbu y poder recolectarlos para venderlos al mejor postor puede suponer riquezas para toda una vida.

China es su gran comprador y allí se consumen de dos en dos en el té, el caldo o en algún rustido. Con el auge de su economía, estos bichos que en los años 70 costaban unos 4 euros por medio kilo, en la década de los 90 ya rondaban los 100 euros y ahora la cifra media ronda los 20.000 euros.

La gracia y el precio está en que la medicina tradicional china les atribuye propiedades beneficiosas para mejorar el qi, la energía vital. O sea, que se cree que sirven para tratar desde un resfriado, verrugas o acné hasta piedras en el riñón, cáncer o sida. Y también se considera un gran vigorizante sexual.

Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si los gusanos contienen algo beneficioso para la salud y menos para luchar contra enfermedades tan graves. El micólogo Paul Stamets incluso afirmó para National Geographic que esos gusanos podrían tener hongos muy tóxicos.

Foto: Daniel Winkler

Pero lo que se valora sobre todo es que los gusanos tengan estos hongos que les asoman por la cabeza en forma de cuerno una vez muertos. Estos parasitan a los gusanos hasta la muerte y entonces los hacen estallar y salen en forma de tallo.

Por su gran precio, quien tiene la suerte de hacerse con una bolsa de ellos, se convierte en rico de la noche a la mañana.

Los antiguos pastores de yaks tienen ahora tecnología de última generación y la vida en sus pueblos se detiene cuando es temporada de cosecha. Incluso las escuelas cierran y dejan que los niños, que por su estatura lo tienen fácil, también recolecten.

Y es que no son nada fáciles de encontrar. Los tallos del hongo solamente asoman unos pocos milímetros del suelo y hay que escalar de rodillas las laderas de las montañas, peinando las hierbas para dar con ellos.

Esta fiebre del oro tibetana pone al hongo en peligro de extinción. Actualmente, se considera que la cosecha anual de 400 mil unidades como una sobreexplotación. El ecologista Daniel Winkler afirmó para el National Geographic que algunos de los tallos que asoman de los gusanos deberían dejarse en el suelo para que las larvas puedan infectarse.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar