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¿Es cierto que aún existe una isla caníbal en el océano Índico?

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Survival International responde: poco sabemos de los habitantes de la isla y ellos tampoco quieren saber nada de nosotros

rosa molinero

14 Febrero 2017 14:19

En la isla Sentinel del Norte habitan los que podrían ser descendientes directos del primer humano que salió de África. Sin embargo, poco se sabe de ellos y ellos tampoco quieren saber nada del mundo exterior.

Se ha dicho que son muy agresivos y que practican el canibalismo. Pero la realidad es muy distinta: es uno de los pueblos más vulnerables del planeta porque cualquier interacción con el exterior podría acarrear una epidemia que los extinguiría.

Los sentineleses probablemente llevan 60 mil años viviendo de manera aislada en esta isla del archipiélago indio de Andaman, en la bahía de Bengala. La extensión del territorio es similar a la de Manhattan y en su mayoría está cubierta por una densa selva, por lo que ni sobrevolándola puede observarse qué ocurre en su interior.

A pesar de no tener datos confirmados, demasiados medios de comunicación se han tomado la libertad de describir los sentineleses: que si viven en la Edad de Piedra, que si son caníbales o que cualquiera que pise sus playas no saldrá con vida de allí.

Para Survival International lo que es peor es que “en la mayoría de casos, los medios ni siquiera pueden establecer el más tenue hilo de conexión entre la historia y las prácticas culturales indígenas. (...) Los mitos solamente ayudan a la destrucción de los pueblos indígenas, que han sido percibidos, y aún lo son, como sucios salvajes y vagabundos, pertenecientes a sociedades arcaicas y condenadas a desaparecer.”

“Las descripciones negativas alimentan los estereotipos que apuntalan graves y sistemáticas violaciones de derechos humanos, entre ellas el genocidio”, afirman desde la ONG.

La mala fama de los sentineleses proviene de su rechazo activo a la mayoría de avances del exterior. “Cuando tras el tsunami de 2004 un helicóptero se acercó a la isla para comprobar si habían sobrevivido, un hombre sentinelés salió corriendo a la playa, apuntando con flechas al piloto en un gesto que claramente significaba ‘No os queremos aquí’”, explican en Survival. 

No necesitaban ayuda de nadie. Porque sobrevivieron a la catástrofe, tal vez por su gran sintonía con la naturaleza, guiándose por los ciclos lunares, sintiendo cambios diminutos en el clima.

Otro episodio que se usó para alimentar el mito tuvo lugar en 2006, cuando dos pescadores furtivos de los varios que cruzan el perímetro de seguridad de 5 km que rodea a la isla para cazar tortugas, langostas y pepinos de mar, acabaron por error arrastrados hasta la playa y fueron asesinados por los sentineleses.

La hostilidad se interpretó como un acto de crueldad sin tener en cuenta que, como señalan en Survival, “el mundo exterior les ha traído poco más que violencia y desprecio”.

Porque hacia finales del XIX se secuestró a 4 de ellos y, como es obvio, les afectaron enfermedades nuevas para ellos. Dos murieron y el resto fueron devueltos con muchos regalos, probablemente causando alguna epidemia fatal.

Se hacen conexiones vagas cuando “este horripilante comportamiento no es más frecuente entre los indígenas de las Marquesas que el asesinato y el canibalismo entre los rusos y los alemanes”, prosiguen en su web. “Y la cuestión” recuerdan, “es que en toda sociedad pueden darse, y se dan, comportamientos desviados, crueles y psicópatas”.

“No hay ni un solo testimonio verificable o creíble, en ninguna parte del mundo, acerca de un indígena que se haya comido a alguien después de matarlo como algo fruto de su cultura. Algunos científicos sociales de hecho piensan que todos esos testimonios son un mito”, explica Stephen Corry, director de Survival International.

Los hechos probados que hay sobre los indígenas no afirman nada sobre comportamientos violentos, sino todo lo contrario. Se sabe que fueron ellos quienes “desarrollaron algunos de los alimentos básicos del mundo (la mandioca o yuca y la patata son algunos ejemplos (...) o que si no fuera por su sabiduría botánica, muchos compuestos medicinales podrían estar aún por descubrir”.

“Que los pueblos indígenas sean considerados como estorbos salvajes e inútiles es muy conveniente para aquellos que no están interesados en sus complejas y cambiantes sociedades, sino que solo ansían conseguir los minerales bajo su suelo, los árboles que los rodean y el oro que navega en sus ríos”, afirman desde la ONG.

 “Nunca nadie que no tuviera un interés personal (normalmente, el dominio colonial sobre las tierras indígenas o vender un libro o una película) ha informado nunca de canibalismo, entendido como la costumbre de comerse a las personas como alimento”, sentencia Stephen Corry.

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