Food

EEUU ha prohibido la entrada de carne de vacuno que provenga de Brasil

"No more meat, thanks"

Solomillo, picanha y reales.

Este fue el tipo de sobornos que aceptaron los inspectores de sanidad brasileños para dar por buena carne que no debía haber pasado los controles de calidad, según destapó la Operación Carne Débil en marzo. El resultado fue la peor crisis de la carne de la historia de Brasil. Lo que no podían ni imaginar sus dirigentes es que todo podía ir a peor.

Tras ahondar en las investigaciones, Estados Unidos acaba de prohibir todas las exportaciones de productos cárnicos frescos que provengan de Brasil.

“La Food Safety and Inspection Service (FSIS) ha denegado la entrada al 11% de los productos de carne de vacuno fresco en los últimos 3 meses”, declaraba ayer el Departamento de Agricultura, “una cifra bastante más alta que la media global de rechazos que es del 1%”.

Se acusa a más de 30 empresas de una serie de prácticas antihigiénicas, entre ellas JBS dirigida por los hermanos Joesley y Wesley Batista, el mayor exportador de carne vacuna del mundo y BRF, liderada por Abilio Diniz y Pedro Faria, el mayor productor de carne avícola. Ambas empresas son gigantes de la industria alimentaria relacionadas con el caso de corrupción Petrobras, del que hablamos aquí.

Istoé Diario

Los dos años de la investigación han arrojado luz sobre algunas de las malas prácticas que se llevaban a cabo: incluían etiquetas un producto como salchicha de pavo cuando contenía pollo y soja y adulterar carnes caducadas con un tipo de ácido que los investigadores relacionaron con el cáncer. Cuando se descubrieron los hechos, Estados Unidos reforzó sus controles de las mercancías brasileñas. Y ahora ha confesado que aquellos controles fueron suspendidos por una cantidad significativa de carne.

No obstante, ha aclarado que ninguno de esos productos llegó a entrar en el mercado norteamericano pero sí se vendieron dentro de Brasil. Maurício Moscardi Grillo, un investigador federal, afirmaba para The New York Times, que “los niños de las escuelas públicas de Paraná están comiendo carne caducada, corrupta o incluso cancerígenos para que esta organización criminal tan poderosa aumente sus beneficios”.

Las dos principales empresas afectadas, JBS y BRS, afirmaron en sendas declaraciones que sus productos no suponían ningún riesgo para la salud. Por su lado, el gobierno brasileño despidió a más de 30 empleados a raíz de la investigación.

[Vía BBC]

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