PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Food

"Eso es todo, hemos matado a Drew Barrymore"

H

 

Pocos espectadores pueden soportar la secuencia con la vomitona más desagradable de la historia de las series

Marc Casanovas

15 Febrero 2017 17:07

Santa Clarita es la típica ciudad postal californiana. Los jardines huelen a césped recién cortado, las calles se ven limpias y seguras, las casas siamesas se confunden unas con otras y los vecinos sonríen con dentaduras color blanco dentista.

Es una comunidad perfecta. Tan perfecta que da un poco de grima.

Aquí es donde vive Drew Barrymore junto a su marido bonachón y su mordaz hija adolescente. Una familia arquetípica que convierte el sueño americano en pesadilla cuando Sheila (Drew Barrymore) pasa a ser una “muerta no muerta” después de la vomitona más desagradable de la historia de las series.


Un vómito que empieza en un dormitorio frente a los clientes para comprar una nueva casa y acaba en un lavabo tóxico manchado de una masa verdosa. La potada adquiere tales dimensiones bíblicas que Drew Barrymore se siente aliviada. Todo parece arreglado salvo por un pequeño detalle: su vida humana termina con la última arcada.

Drew Barrymore, esposa asexual, madre ejemplar y agente inmobiliaria perfecta, ha muerto. Ahora vive la Drew Barrymore cachonda, viciosa y hambrienta de carne humana. Esta serie encasillada dentro del género de la comedia negra es una sitcom al uso que juega con los límites del humor gore más absurdo sin que el espectador sepa si toca reír, llorar, aplaudir o volver a reír.



Lo más irónico es que Drew Barrymore interpreta a una muerte viviente y según declaró para US Weekly "casi muere" en el rodaje: "En un episodio, ella salta sobre la espalda de un hombre para matarlo, pero en el ensayo de la escena cayó mal y se golpeó el cráneo contra el suelo. El director también recuerda el momento preciso: "Pensé: 'Eso es todo, hemos matado a Drew Barrymore'.

No sabemos lo que George A. Romero, autor de las mejores películas con muertos vivientes, opinaría sobre la serie dirigida por Victor Fresco. Lo que está claro es que es una de las series más chocantes de este principio de año. Es un error compararla con The Walking Dead u otras producciones de zombies y quizás vale la pena relacionarla más con un buen referente como la película de terror "Déjame entrar" donde un padre ayuda a su hija a conseguir sangre humana.

No es fácil lograr la carcajada del espectador mientras la protagonista destroza a mordiscos un brazo como si fuera una chuleta de cerdo. Y aquí se logra y con creces.

La niña de "E.T., el extraterrestre" ha crecido y busca carne humana para desayunar con la ayuda de su marido. Joel es uno de los mejores personajes de la serie y gracias a su amor incondicional será el cómplice perfecto de todos los actos caníbales de su amada esposa. Normalizar en un matrimonio que tu mujer se convierta en una ninfómana y que exija carne humana fresca cada día no debe ser nada fácil, pero... mejor que se coma al resto del mundo y no al marido, ¿no?


Santa Clarita Diet logra que el espectador se pegue un atracón audiovisual hasta fulminar los diez capítulos de la primera temporada antes de lo que tarda Drew Barrymore en zamparse a algún malnacido que se lo merezca. Tiene el potencial para ser una serie de culto porque logra que el canibalismo se vuelva mainstream.

Ahora sólo falta que los que mandan confíen en ella para una segunda temporada con más sangre y más carne humana al punto de sal. Buen provecho.


Tiene el potencial para ser una serie de culto porque logra que el canibalismo se vuelva mainstream.



share