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Los 4 pasos fundamentales para que un país NO desperdicie comida

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Esta es la fórmula mágica que Dinamarca puso en marcha para no tirar más alimentos

rosa molinero

26 Enero 2017 12:28

Dinamarca se dio cuenta en 2014 que tenía un grave problema: cada casa tiraba al año 105 kilos de comida equivalentes a 412 euros, más de lo que cuesta alimentar a una familia por un mes. Además, los supermercados también se deshacían de alimentos con pequeñas imperfecciones estéticas, como los panes que salían un poco deformes del horno o las manzanas sin la forma perfecta.

Nada nuevo en Europa, donde se tiran alrededor de 100 millones de toneladas al año de comida, que a su vez producen 227 toneladas de CO²   cuando se descomponen. Y no es un problema de ricos, asegura el Departamento de alimentación y agricultura de Naciones Unidas: los países en desarrollo también tiran al vertedero unas 630 toneladas.

Sin embargo, Dinamarca se tomó en serio el asunto y a día de hoy han reducido sus desperdicios en un 25%. ¿Cómo lo ha hecho? Estos son los 4 pasos fundamentales para que un país NO desperdicie comida:


1. Campaña publicitaria potente a nivel nacional

    El primer paso lo dió la diseñadora gráfica rusa Selina Juul, que cuando emigró a Dinamarca en los 90 quedó alucinada cuando observó que el país escandinavo tiraba productos que muchos de sus compatriotas rusos que vivían bajo el yugo del comunismo habrían comido sin dudarlo ni un segundo.

    Así que en 2008 decidió crear la campaña Dejemos de tirar comida , que rápidamente se hizo popular y la llevó a exponer sus ideas en la televisión nacional. Es más, REMA 1000, una gran cadena de supermercados daneses contactó con ella para que les ayudara a reducir los desperdicios que generaban sus tiendas.


    2. Cadenas de supermercados activas y concienciadas

    Alrededor de 29 mil toneladas de ítems de panadería se tiraban porque se vendían en porciones mucho más grandes que la gente podía comer, dijo John Rosenlowe, directora de marketing del supermercado para BBC. Con tal de ponerle fin al despilfarro, la cadena REMA 1000 redujo a casi la mitad el tamaño de sus panes y disminuyó también su precio.

    Otros supermercados se unieron a la iniciativa de distintas maneras. Lidl dejó de ofrecer descuentos que antes animaban a la gente a comprar más de lo que realmente necesitaban. Y Unilever promocionó recipientes de comida para llevar en los restaurantes para que la gente no dejara las sobras que de otro modo acabarían en la basura.

    Incluso se abrió WeFood, un supermercado que solamente vende productos que ya han caducado pero que siguen siendo perfectamente comestibles y seguros.


    3. Restaurantes como parte de la solución y no del problema

    También los mismos restaurantes empezaron a vender la comida que no habían servido en aplicaciones como Too Good To Go. Y la organización ReFood se encargó de controlar el proceso y certificarlos.

    Esto supuso comida caliente para los más necesitados que las organizaciones sin ánimo de lucro se encargaron de recolectar y distribuir entre las familias con pocos recursos, gracias a la ayuda de sus voluntarios.


    4. Cambio de hábitos de consumo de los ciudadanos

    La sociedad se ha unido para atajar de raíz este derroche alimentario que estaba perjudicando a todos. Tal es la magnitud de sus esfuerzos y tan concienciada está la opinión pública que la comida la comida sobrante ya está escaseando: en WeFood tienen dificultades para rellenar stock y los restaurantes tienen que rechazar a los usuarios de las apps que vienen a por sus sobras.

    En Dinamarca, como en la mayoría de países, no hay leyes que prohíban la venta ni la distribución de comida caducada.  Porque, obviamente, la comida no empieza a representar un peligro justo cuando pasa el primer minuto del día que en el envase indica que caduca.

    [Vía BBC]

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