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Decálogo para subir un puerto de montaña en bicicleta (y no morir en el intento)

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Deja de imitar a las estrellas del ciclismo: no eres una rock star de las dos ruedas

C.M.

17 Julio 2017 11:35

El principio del verano suele ser temporada alta para el ciclismo amateur. Los aficionados a la bici empiezan a coger vacaciones y, aprovechando que aún no ha llegado la canícula, se lanzan a la carretera en una bonita serpiente multicolor.

De estos, los más osados intentan ascender un puerto de montaña imitando a sus ídolos del Tour de Francia. Se plantan a los pies de subidas empinadísimas y se dicen: yo puedo con eso. Pero no siempre pueden. A veces, a mitad de pendiente, les espera la temida pájara –o como lo llaman en la jerga ciclista, el “tio del mazo”–.

Otras, quien espera en el descansillo del repecho es nuestra madre, dispuesta siempre a quitarnos de la cabeza cualquier esperanza de llegar al final. Eso fue lo que le sucedió al triatleta Ivan Muñoz cuando intentaba escalar el Angliru en este video viral:

La hazaña es titánica, pero no perdamos la fe. ¿Qué podemos hacer para escalar un puerto de montaña? Aquí van un puñado de trucos recopilados de diferentes expertos que te darán el último empujoncito para terminar de coronar.

–No intentes ser una rock star

Si te interesa un artículo de cómo subir un puerto de montaña en bici quizás sea porque estás lejos de parecerte a Chris Froome. No lo eres, métetelo en la cabeza. No empieces a subir esprintando, regúlate y busca la cadencia que se ajuste a tu ritmo, escuchando a tu cuerpo. Encarar el reto de manera conservadora te garantizará más opciones de coronar con éxito.

–Aprende a sufrir

Todo ese sufrimiento que ves por la tele… es el mismo que sentirás tú. Los profesionales escalan el Puerto del Mortirolo y tu subes el cerro de tu pueblo, pero al final el sufrimiento es parecido. Al igual que los profesionales, tú llevarás la musculatura y la capacidad pulmonar al límite. Hazte a la idea de que vas a pasarlo mal.

–Antes del examen siempre hay que estudiar

Los expertos recomiendan estudiar con antelación el puerto al que se quiere subir. Conocer sus rampas más difíciles te ayudará a modular el esfuerzo. Aunque será igual de complicado, llegarás con algo más de gasolina en el depósito. Analizar la subida previamente también sirve para decidir si es conveniente afrontarla; siempre conviene iniciarse en repechos de menor pendiente.

–Las bicicletas de montaña no sirven para subir montañas

Al menos no para subir en asfalto. Necesitamos contar con la bicicleta adecuada para no sobreexplotar el trabajo físico, y esto es, fundamentalmente, evitar las bicis demasiado grandes o pesadas. De poco te sirve tener la bicicleta más cara del mercado con los últimos gadgets disponibles si ésta pesa más que tú.

–El secreto está en la postura

Va un poco en la línea del primero. No se trata de emular a tus ciclistas favoritos. Qué emocionante era ver a Pantani ponerse de pie, sí… y qué daño te hará a ti. Ir sentado ahorra más energía que subirse sobre los pedales, aunque este último sea un buen recurso para afrontar rampas de mayor intensidad.

Lo más recomendable es colocar el sillín a una altura que impida estirar la pierna por completo con cada pedalada, arquear la espalda ligeramente y mantener tanto el cuello como los hombros en una posición de relax.

La postura y la cadencia –cada uno encuentra la suya a partir de jugar con los platos y los piñones– son esenciales en el ciclismo amateur.

–La vida son curvas

Pese a que subirás a un ritmo moderado, has de medir bien las curvas. En los puertos de montaña muchas curvas cuentan con un buen peralte, y es aquí donde se produce el mayor desnivel. La mejor estrategia consiste en tomarlas siempre a buen ritmo y por el exterior.

–Duerme bien e hidrátate.

Es tan obvio que no hace falta decir mucho más. Si vas sin dormir después de una noche de fiesta, acabarás con la boca seca, deshidratado y sin fuerzas para nada.

–La dieta más agradecida

Si te fijas bien en las estrellas del ciclismo comen a todas horas para poder llegar al final con fuerzas. Antes de escalar un gran puerto debemos aprovisionarnos de combustible, y una buena cena ayudará en este propósito. Los profesionales recomiendan cargar las pilas con proteínas y carbohidratos. Eso para la noche previa, en el desayuno, según dicen, vale casi todo: tortilla, sándwich, pasta, etc. Lo importante es no pasar hambre a mitad de montaña.

–Lechuga fresca

Dicen que Bahamontes se ponía una hoja de lechuga bajo el casco para refrescarse la cabeza. No lo hemos probado, pero viendo como subía el apodado Águila de Toledo parece que no el truco no le iba del todo mal.  

–El honor está en sobrevivir

Olvida las frases motivacionales tipo “tú puedes con todo”. Si llevas el hígado en la boca y no puedes más, bájate. Si empiezan a dolerte los pulmones y la boca te sabe a sangre. Bájate. Si quieres bajarte… bájate. No hay mayor dignidad en la vida que llegar al día siguiente.

–¿Nada de esto te sirve? En última instancia siempre puedes escalar con la bici al estilo convencional.

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