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"Sin nosotros no pueden seguir con sus restaurantes ni con sus vidas"

Al habla la mujer que lidera a los inmigrantes irregulares para que nadie vaya a trabajar con miedo en EEUU

Cristina Martínez es mexicana, sin papeles legales y cocinera de los únicos tacos ilegales de Philadelphia que representan un bocado de esperanza para la comunidad inmigrante. Porque sin quitarse el delantal del South Philly Barbacoa, el restaurante que la ha hecho famosa, Martínez y su marido Ben Miller pelean por los derechos de los trabajadores irregulares haciendo lo que mejor saben hacer: organizar unas cenas bajo el sello #Right2Work, que funcionan como altavoz para comunicar e informar sobre las políticas de inmigración y a las que se invitan a chefs reconocidos, a activistas y abogados por el cambio.

“Estamos tratando de cambiar el sistema en Pennsylvania. Porque el sistema ya está roto. Nuestra voluntad de cambio es una necesidad, porque las leyes son muy duras para cualquier inmigrante. Ahora solamente falta unirnos y tratar de cambiar el corazón de nuestros gobernantes. Es un poco difícil, pero estamos en lucha”, dice Cristina.

¿De dónde te salió esta fuerza para luchar por el cambio?    

Cuando estaba yo muy pequeña, en la televisión aparecía Nueva York y yo veía un líder que luchaba por los derechos de los gays [Craig Rodwell, uno de los ideólogos de la primera marcha por el orgullo de 1970]. Y dije un día “oh, a mí me gustaría ir a Nueva York y ver qué puedo hacer yo por esa historia”. Me emocionó mucho ver que atizaban a los gays, cómo los criminalizaban. Creo que ahí fue cuando inicié mi lucha. Porque mi mamá decía “esto no está permitido por Dios, pero mira cuánta gente está saliendo a las calles”. Creo que todos tenemos una misión en esta tierra y parte del camino es cumplir con esa misión y no solamente como mamá, no solamente como hija, no solamente como esposa, sino como ciudadana, como civil y como ser humano. Algo me ha traído a Philadelphia y eso es la lucha que tengo que hacer por los derechos de mi gente, o de la gente de todo el mundo que esté inmigrando a EE.UU., no solamente los mexicanos sino todos los inmigrantes.

Sufrí el rechazo de la misma sociedad latina, porque el 99% son de Puebla y yo soy de Toluca.

¿Pero qué te hizo salir de la cocina para luchar por los derechos de todos?

Desafortunadamente, mi experiencia como mujer inmigrante fue violenta. Pero esto es a lo que se expone uno al luchar. Tuve miedo, pero el miedo a veces no nos permite crecer como seres humanos. Cuando fui atravesándolo me dí cuenta que había mucho más allá de lo material. Y tal vez el reconocimiento no vaya a ser inmediato y el cambio no se sabe cuándo puede darse, pero alguien tiene que sembrar esta semilla y luchar y resistir.

Algo me ha traído a Philadelphia y eso es la lucha por los derechos de mi gente.

Llegaste hace años a EE.UU. con un coyote y te encontraste en una sociedad que veía con malos ojos a los inmigrantes. ¿Cómo viviste la desigualdad?

Sufrí el rechazo de la misma sociedad latina, porque el 99% son de Puebla y yo soy de otro lugar que se llama Toluca. Cuando yo emigro, es tocando las puertas de muchos restaurantes y me dicen que no porque soy de Toluca. Y si no eres de su pueblo, no te dan trabajo. ¡Fíjate si también tienen poder aquí la gente! Estuve en 15 o 20 lugares para que me dieran empleo, y nada. Anduve por las calles llorando para que me dieran trabajo y nadie me daba trabajo. Es triste porque mi hija estaba en la escuela y no había dinero para mandarle. El segundo rechazo vino cuando yo tengo mi dinero en el banco y voy a pedir un préstamo para abrir mi negocio y me dicen que no porque no tienes número de socia, la green card. “¡Pero yo tengo dinero!”. Y nada.

¿Cómo está viviendo la comunidad inmigrante de Philadelphia el endurecimiento de las políticas migratorias?

Hay mucho miedo. Ahorita toda la comunidad está como esclava adentro de sus hogares, pensando en qué va a pasar con su futuro. Mi historia es solo una, pero hay miles de historias atrás de la mía y delante de la mía que no han sido descubiertas por el temor del miedo. Solamente se escuchó de 2 o 3 casos de inmigrante que los devolvieron años atrás, pero se prevé que l a cosa se ponga más fuerte en abril. La gente está esperando que los líderes en Philadelphia se rindan o resistan. Porque la lucha va a estar por más tiempo mientras ese señor esté en la presidencia.

Lo peor que puede pasar: que regreses a nuestro país sin nada en tu bolsa.

¿Qué está haciendo #Right2Work para luchar por el cambio?

#Right2Work es un movimiento organizado por la Alianza Popular por los Derechos de los Trabajadores Indocumentados ( PAUWR) que está trabajando cambiar el sistema de Pennsylvania. Unimos a toda la comunidad inmigrante, conectamos a muchas organizaciones. Y hacemos cenas en las cuales se habla de la inmigración, de lo que está pasando. Hay chefs que nos apoyan porque tienen empleados inmigrantes. También saben que sin nosotros no pueden seguir con sus restaurantes ni con sus vidas. Somos la columna de su negocio y, claro, hay mucha gente que nos apoya y otra mucha gente que no depende de nosotros, tienen sus restaurantes con gente legal y no les afecta si nosotros nos quedamos o nos vamos. Pero sé que hay chefs que tienen miedo al sentirse humanos, miedo del qué va a decir mi compañero, miedo a perder a sus clientes que no valoran nuestro trabajo ni nuestra presencia. Algunos de ellos no nos acompañan en estas cenas, pero mandan sus productos.

Nosotros le damos nuestro apoyo al alcalde. Él también nos apoya. Yo no entiendo mucho el inglés, pero puedo ver en sus ojos que podemos contar con él. Y hay que apoyarle, porque alguien tiene que salir y llevar la bandera.

Tenemos derecho a trabajar sin estar pensando en el miedo.

¿Qué acción se prevé para el 1 de mayo, Día del Trabajador?

Convocamos una acción silenciosa, otro Día Sin Inmigrantes, pero esperamos que el impacto sea incluso más grande que la vez pasada. Creemos que puede afectar mucho y así hacer más fuerte al alcalde.

¿Qué puedes decirle la gente que teme perder su trabajo por significarse?

Los trabajadores saben que van a participar en una jornada para hacer una unión muy fuerte, pero igual pueden perder su trabajo. Tienen que tener un plan B y tienen que darse cuenta que si los corren de sus trabajos es porque a la gente no le importa ni lo que piensan ni lo que sienten ni lo afectados que estarían. Entonces, ¿cómo vas a quedarte en un restaurante si tu patrón te despide porque faltaste para ir a reclamar tus derechos? Pues ese patrón es un racista. Y ¿por qué vas a estar en un lugar en el que nada más te quieren para trabajar? Si esto sucede, hay que darse cuenta que donde tú trabajas realmente no te valoran ni por los años que tienes trabajando allí. Hay que tener la fuerza para buscar otro trabajo o pedir permiso o pedir con anticipación un día de descanso.

Después de este día Sin Inmigrantes, queremos hacer una carta con las firmas de todos los restaurantes, dárselo al alcalde para que lo muestre a los federales y que la policía antinmigración no actúe en Philadelphia.Y ya él lo visibilizará más. Tenemos que seguir luchando, porque la lucha es grande. Ya han sacado a los indios indígenas nativos americanos de sus tierras. Era gente que no le perjudicaba al país, que no se metía con nadie. Y en cambio los están sacando. Están cerrando la frontera para 7 países. Y van a hacer redadas en masa. Van a sacar a la gente que tiene menos de 2 años aquí en Philadelphia.

¿Cómo han recibido vuestra iniciatva los norteamericanos que vivien en Philadelphia?

Afortunadamente, tenemos el apoyo de los norteamericanos, de muchos jóvenes que quieren ir hacia algo bueno . Porque la generación racista ya casi se está terminando. Ahora salió un poco más porque todavía hay, pero ya también es gente que tiene más de 50 años. Pero muchos jóvenes que creen en la igualdad de hombres y mujeres, blancos o morenos, de donde sea. Son jóvenes que están unidos, apoyando a #Right2Work, ayudando a otras organizaciones sin ánimo de lucro.

¿Cómo vas a quedarte en un trabajo si tu patrón te despide por reclamar tus derechos?

¿Cuál crees que sería el peor escenario para los inmigrantes de Philadelphia?

Lo peor que puede pasar es que la gente va a empezar a emigrar y van a dejar solos a los blancos, con su tierra y con sus cosas. Nosotros vamos a salir, antes de que alguien mande una bomba o se arme una guerra civi l. Los mexicanos no tenemos armas, sólo queremos trabajar. Pero tampoco vamos a ser conejillos que dejemos que nos maten por rebelarnos. Si vemos que no podemos, vamos a tener que salir del país. Si vamos a estar en riesgo, yo cierro mi restaurante, me llevo a Benjamin conmigo, a comer habas y frijoles a México, y empezar una vida nueva, diferente y fresca. Ese es mi caso, pero hay gente que desafortunadamente trabajó, vivió aquí, no guardó su dinero, que tiene que regresar sin nada a México y, bueno, eso es lo peor que puede pasar: que regreses a nuestro país sin nada en tu bolsa porque no cuidaste el tiempo que estuviste aquí.

¿Y cómo se puede regular a los inmigrantes para que sigan trabajando sin miedo en los restaurantes?

Hicimos una reunión hace 15 días con los abogados en la que nos informaron de una resolución que ya existe y que permite inscribirse para trabajar con nuestros nombres reales, con nuestra fecha de nacimiento. Tenemos derecho a trabajar sin estar pensando en el miedo. Ahora estamos registrados con un nombre falso, con un número social falso. Y no estamos hablando de papeles, sino de una credencial que acredite que nosotros estamos trabajando de manera legal. Así nos pagarían nuestro trabajo y nuestras horas con sueldos justos. Y esta ley ya estaba hecha, pero está olvidada.

En el caso de la gente que tiene delitos, va a tener que buscar otra alternativa. Pero estamos aquí por la gente que está trabajando, la gente que es luchona y que quiere seguir adelante, cumpliendo con las tasas y los requisitos que el país les exige.

Si vamos a estar en riesgo, yo cierro mi restaurante, me llevo a Benjamin conmigo, a comer habas y frijoles a México.

¿Qué le dirías al actual presidente de los EE.UU?

"Donald Trump, a veces tenemos un cargo que no nos merecemos". Pero, bueno, él también es un ser humano y se equivoca. Dice Benjamín que me ve como afilando mi espada para ver a quién le corto la cabeza. Pero no es que no tenga compasión. Trump está del otro lado: tiene el poder para hacer el bien y lo está usando para hacer el mal. Si dejan que él haga lo que quiera, que cierre las fronteras, que quite tierras… Nos estamos destruyendo por el poder, el poder, el poder. Es algo global: unos hacen misiles en Irán, otros la bomba en China, en México los cárteles. Pero solamente estamos de paso. ¿Quiénes son ellos para querer quedarse con algo? Finalmente, el Papa, el presidente, el príncipe van a morir como tú y como yo.

Los mexicanos no tenemos armas, sólo queremos trabajar.

La comunidad inmigrante tenía muchas esperanzas puestas en Obama y la decepción con su mandato fue grande. ¿Qué le dirías a Obama?

“Obama, ¿tuviste miedo a morir? . Obama podría haber sacado a la casta y salvado a los inmigrantes que estábamos aquí dándonos papeles. Y tal vez iba a morir por eso, pero hubiera hecho historia. ¿Por qué tuvo miedo de morir? Si me pusieran a mí en la balanza y me digan si quiero salvar a Estados Unidos o morir, ¡pues yo firmo! Y aunque me maten, los salvo. Él tuvo miedo y eso se llama cobardía. El Presidente va a llegar a la presencia de Dios y le preguntará “¿Dónde está lo que yo puse en tus manos? ¿Y qué hiciste de ese poder que yo te dí?” Porque era único. Él tenía el poder y él podía haber hecho el cambio. Él podía haber hecho historia. Seguramente habría muerto, pero habría salvado a muchas familias que ahora van a ser destruidas. Y la otra: por qué sacó a los nativos de sus tierras si no están haciendo daño. Eso lo vamos a pagar con creces porque nadie tiene el poder de sacar a alguien de su tierra.

Si me pusieran a mí en la balanza y me digan si quiero salvar a Estados Unidos o morir, ¡pues yo firmo! Y aunque me maten, los salvo.

El South Philly Barbacoa ganó el premio Bon Appétit a mejor restaurante de EE.UU de 2016, has recibido el premio de honor del Nationalities Services Centre por el valor que como inmigrante has aportado al país. E incluso tu restaurante ha sido nominado por la prestigiosa Fundación James Beard. ¿Qué ha supuesto para ti el éxito del South Philly Barbacoa?

El restaurante me ha dado vida. A veces me caigo, porque también lloro. Da miedo, pero Ben me apoya. Tengo que luchar por los niños, las mujeres. La comida es parte de la plataforma que uso para que la gente pueda sentir que en cada inmigrante hay un apoyo. Hay muchos grandes restaurantes como Steven Stars que tienen el 80% de empleados latinos así que ellos también tienen el poder de ayudar al alcalde a cambiar el sistema en Philadelphia o a nivel nacional.

Seguiré luchando. Seguiré con el South Philly Barbacoa. Seguiré dándoles de comer a la gente. Seguiré haciendo tacos.

(Ben se añade a la conversación y contestan juntos las últimas preguntas). Me encantaría ganar ese premio para dirigirme a una sala llena de chefs para decirles que se involucraran más y dieran un paso al frente para sus empleados y lucharan por los derechos humanos. Esa sería una buena manera de hacer llegar nuestro mensaje y ser reconocidos. La gente necesita oír la esperanza, pero es una esperanza que tiene que ser efectiva, real, cimentada no solamente palabras, sino hechos. Por eso estamos en la lucha y tratando de cambiar los corazones. Si de 100, 1 cambia con ese 1 se pueden hacer maravillas, para que uno transforme su corazón y no piense solamente en el poder.

Crisitina, ¿cuál es tu siguiente paso? 

Seguiré luchando. Seguiré con el South Philly Barbacoa. Seguiré dándoles de comer a la gente. Seguiré haciendo tacos.

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