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¿Es cierto que hay avispas muertas dentro de los higos?

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Los higos llevan toda la vida siendo carnívoros y no lo sabíamos

rosa molinero

05 Diciembre 2016 18:00

Se dice y se comenta que en el interior de un higo se ha escrito un crimen. Eso crujiente que notas al morderlo pueden ser las semillas o los restos de antenas y el aguijón de una avispa. ¿Verdad o mentira?

Para empezar, hay que aclarar varias cosas sobre los higos:

    1. No son frutas, sino un conjunto de ellas. En botánica, se los llama infrutescencias y otros ejemplos son la fresa y la piña.

      2. Los higos que consumimos nacen de flores hembra y no de flores macho.

      3. Esas flores están en el interior del higo, lo que complica la polinización y reproducción.

      De la difícil tarea de acceder a la flor escondida y polinizarla se encargan las avispas, que tantas veces hemos maldecido pensando que solamente existen para torturarnos con sus picaduras.

      Para ello, las avispas hembra acuden a los higos macho y entran por una estrecha abertura en su base. Allí se encuentran con una especie de bolsa vacía donde pueden poner sus huevos, que más tarde eclosionan en larvas y cuando maduran en avispas, se aparean.

      Los machos excavan una salida para las hembras embarazadas, que vuelan al exterior cargadas de un polen que impregnarán en la flor donde alojen sus huevos.

      Pero es cuando la avispa entra por error en una flor hembra de la que nacen los higos que comemos que quedará atrapada, no podrá poner sus huevos y será digerida por unas enzimas que el higo segrega al madurar.

      No obstante, este error no suele producirse a menudo. Y aunque pasara, de la avispa no quedaría ni resto: habría pasado a formar parte del higo, que se alimentaría de ella.

      Cabe decir que los higos producidos industrialmente emplean técnicas no sexuales, es decir, que no emplean polen y por lo tanto no necesitan de las avispas para el cultivo de estos frutos.

      Por cada uno de los 750 tipos de higueras existentes, una familia de avispas se encarga de polinizarlos. Es una relación simbiótica que se llama mutualismo y se basa en un beneficio por igual. Este caso tiene unos 80 millones de años, según el especialista en higos Mike Shanahan, y ha sido esencial tanto para la supervivencia de higueras y avispas como para la dieta de muchos pueblos. 


      [Vía figweb]

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