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Food

Por qué Bill Gates y otros millonarios invierten su fortuna en carne sintética

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Alguien se hará muy rico cuando todos comamos hamburguesas de laboratorio

rosa molinero

04 Septiembre 2017 06:00

Memphis Meats es una de las pocas empresas que estudia cómo borrar los mataderos de la faz de la Tierra. Y lo quieren lograr creando proteína animal en un laboratorio. Un buen ejemplo es el primer filete de pollo sintético que ha sido suficiente para lograr el efecto llamada entre las nuevas fortunas. Para sorpresa de muchos, ha sido capaz de cautivar a Bill Gates, Kimbal Musk (hermano de Elon Musk, de Tesla), Richard Branson (dueño de Virgin), al gigante de la biotecnología Cargill para invertir, junto con otros, la friolera de 17 millones de dólares en Memphis Meats.

Pero, ¿qué hay detrás de este interés en la carne sintética?

¿Por qué Cargill, que entre sus mayores operaciones está la producción de pienso para ganado, invierte millones en una actividad que los perjudicaría si se comercializa con éxito?

Uno de los principales atractivos que tiene la propuesta de la carne sintética: ya nadie puede ignorar que las granjas convencionales dan un tratamiento cruel a los animales. Así que un filete salido del frasco de un laboratorio se entiende como una opción limpia de sufrimiento animal y, como desde Memphis Meats afirman, "éticamente superior".


Carne limpia de sufrimiento animal y, como desde Memphis Meats afirman, 'éticamente superior'



Uma Valeti, CEO de Memphis Meat, dejó muy claro el mensaje en una entrevista en Fortune: “Imaginamos esto como una fábrica de producción donde la gente pueda pasear y ver dónde crece la carne, dónde se cosecha y dónde se cocina. Normalmente no se tiene acceso a las granjas ni a los mataderos”.

“En lugar de usar animales como máquinas que conviertan plantas en proteínas para crear cosas que nos gusta comer, beber y vestir, podemos usar la biología para crear esas cosas directamente”, añadió Seth Bannon, co-fundador de la firma de inversiones Fifty Years e inversor temprano de Memphis Meats.


“El hombre domesticó a los animales para criar ganado, ahora domesticamos células para criar carne”.



Por otro lado, también se propone como la clave para salvar al medio ambiente de la destrucción que causa la ganadería intensiva, ya que afirman que solamente necesitan el 1% de tierra y el 10% de agua empleados en la cría tradicional. Pero tal vez lo que alimente los sueños de estos inversores es ser los primeros en crear una industria nueva.

Así lo dijeron en TechCrunch: “sería la mayor innovación en la industria de la carne en los 10 mil años desde que los humanos empezaron a criar ganado”. “Por muchas razones llamamos esto la segunda domesticación”, dijo al hilo Valeti. “El hombre domesticó a los animales para criar ganado, ahora domesticamos células para criar carne”.


“En lugar de usar animales como máquinas que conviertan plantas en proteínas para crear cosas que nos gusta comer, beber y vestir, podemos usar la biología para crear esas cosas directamente”



Además, se afirma que es una alternativa más saludable a la carne, probablemente porque se prevé poder ajustar con exactitud los contenidos de proteína. “Queremos que el mundo siga comiendo lo que ama”, decía Valeti. Sin embargo, ¿estamos seguros que lo mejor para la salud es seguir comiendo tanta proteína como hasta ahora?

Hay que saber que Memphis Meats nació en 2016 para pisarse los talones con Hamptons Creek y Mosa Meats en la carrera por producir a un precio asequible hamburguesas de probeta. Mientras que la primera lleva desde el 2011 amasando la carne gracias a los 120 millones de dólares conseguidos hasta la fecha, Memphis Meats suma esos 17 a los 5 que ha obtenido desde 2016 y Mosa Meats es un spin-off de la Universidad de Maastricht y tiene el apoyo de The Good Food Institute. Y mientras que la primera asegura que sus hamburguesas estarán listas en 2018 y la segunda y la tercera han programado su fecha de lanzamiento para 2021.


¿Estamos seguros que lo mejor para la salud es seguir comiendo tanta proteína como hasta ahora?



San Francisco es el centro de operaciones de este sector creciente. “Se parece más a una fábrica de cerveza que a una granja”, dijo Valeti, para Fortune. A grandes rasgos, como explica TechCrunch, seleccionan las células que quieren producir y las crían con una mezcla de azúcar, aminoácidos, grasas y agua y entre tres y seis meses, la carne ya se puede cosechar. “Es un proceso más corto y que necesita menos logística que el método tradicional”.

La única gran pega para todas es el precio. Mark Posts, de Mosa Meats, que produjo la primera hamburguesa sintética gracias a la inversión millonaria del CEO de Google, Sergey Brin, gastó 300 mil dólares en su elaboración. Bill Gates también invirtió en ella y ahora ya ha bajado a 10 dólares por unidad, pero prevé que el precio de venta al consumidor sea de 3,60 dólares. El resto de empresas manejan cifras similares, pero todavía queda bastante por hacer hasta conseguirlo.


'Se parece más a una fábrica de cerveza que a una granja', dijo el CEO de Memphis Meats



¿Quién será la primera?

De momento, Memphis Meats se desmarca con esta última inversión con nombres tan sonados que seguro que atraerán a muchos otros más. Primero, porque ha afirmado que actualmente puede producir carne sintética de ternera, pollo y pato y en cantidad suficiente para alimentar a una familia de 4 o 8 personas. Pero, como al resto de empresas, le queda afinar su producto en términos de sabor y consistencia: al cultivar solamente células de proteína, la carne es puro músculo y cero grasa, lo que la hace poco sabrosa y difícil de masticar.

Y, segundo, porque hasta la fecha mantiene su imagen más limpia que la otra competidora privada estadounidense, Hampton Creek. Si bien Memphis Meats fue acusada de no ser tan libre de animales por usar fluido fetal bovino para la producción de su carne, las acusaciones contra Hampton Creek han ensombrecido mucho más a la compañía, tal vez ahuyentando posibles inversores. Bloomberg publicó una serie de acusaciones que hacían sus ex-empleados, que iban desde tergiversar resultados y usar teorías científicas de pacotilla, hasta pagar a empresas por la compra de su mayonesa vegana para que pareciera que se generaba mayor interés, pasando por una mal trato de los trabajadores.

Parece que la pelea está ahora entre Memphis y Mosa, que en unos pocos días celebrará en Maastricht el Tercer simposio internacional sobre carne de cultivo.

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