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En este país no para de crecer el consumo de carne de perro

Algunos documentos gráficos recogidos por el New York Times son escalofriantes

Rintek wu’uk es sinónimo de delicia para buena parte de los indonesios. Pero para la mayoría del planeta, se trata de un plato con un buen puñado de crueldad porque contiene carne de perro. Además resulta que en Indonesia, a diferencia de otros países que por tradición han comido perro, se está consumiendo cada vez más: solamente en Jakarta se calcula que 645 perros son comidos cada día.

“Como mínimo, lo como una vez por semana. Sabe bien y aquí lo sirven fresco. Ayuda a mantener el calor del cuerpo y mejora la circulación de la sangre”, le contaba al New York Times Parlin Sitio, un vendedor de teléfonos que acababa de disfrutar de un buen plato de perro en un restaurante de Jakarta.

Parlin Sitio aludía a la medicina tradicional que cree que algunos alimentos son fríos y otros calientes, como l a carne de perro, a la que se le atribuyen propiedades para curar enfermedades como el asma. Pero esta no es la única razón por la que en Indonesia se está comiendo más que nunca carne de perro.

Muchos indonesios no se pueden permitir comer ternera salvo en ocasiones especiales. Sin embargo, el país está viviendo un desarrollo económico sustancial y ahora pueden comprar carne de perro o de gato más a menudo, explica Brad Anthony, un investigador y analista canadiense sobre la protección animal. Porque un plato de carne de perro y arroz cuesta 8 mil rupias, es decir, 60 céntimos.

Los restaurantes estarían comprando a los mataderos por 15 dólares el perro y vendiendo el cuarto a 2 dólares, mucho más barata que la cría de ternera porque tanto perros como gatos requieren mucho menos espacio y alimento.

La práctica solía ser mayoritaria entre los cristianos indonesios y repudiada por los hindúes y los musulmanes, que ahora también la están comiendo. “Algunas comunidades tienen más acceso a los mercados y más ingresos disponibles, por lo que hay más demanda. Como está aumentando la demanda de carne de perro, habrá más y más producción y más comercio”, apunta como otro de los motivos del incremento del consumo de esta carne el Dr. Eric Brum, veterinario y líder en Bangladesh de la agencia de agricultura de la ONU, que trabajó en Indonesia durante 9 años.

Esta es una industria que no está regulada ya que el perro no se considera ganado (al que sí se le aplican leyes de protección animal), por lo que los pocos datos que hay sobre su consumo son difíciles de recabar y los suelen publicar activistas como los de la Asociación para la Protección de los Animales de Bali, que estima que cada año se matan en la isla unos 70 mil perros.

Las organizaciones de ayuda a los animales desisten de hacer ninguna campaña en favor de los perros dentro del país porque “a todo el mundo le da igual”. Lo único que le importa al gobierno, explica el investigador Anthony, es que este tráfico irregular de carne extiende la enfermedad rabia de un lado a otro del país.

[Vía The New York Times]

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