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"El ASMR es como el vasito de leche que se bebía tu abuela antes de dormir"

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Un micro, susurros, juego de manos y caricias virtuales: los ingredientes de la ASMR española del momento para lograr escalofríos en la espina dorsal de sus seguidores

claudio moreno

30 Junio 2017 06:00

¿Por qué hay gente que susurra durante media hora en Youtube? La respuesta corta diría que los caminos de Internet son inescrutables, pero hagamos un esfuerzo para concentrarnos en la respuesta larga.

Siete años después de su aparición, el fenómeno ASMR ha terminado consolidándose. Para quien no lo conozca, la Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (ASMR por sus siglas en inglés) es una reacción física descrita como una sensación placentera que nace en la nuca y se extiende hasta la espina dorsal. Solo la comprende quien la siente, y solo la siente una de cada mil personas.

No obstante cualquiera puede destapar este placer tan exclusivo. Basta con tener un micro y un poco de delicadeza; de ahí que decenas de youtubers se hayan lanzado a la exploración del cosquilleo ajeno. Ana Muñoz es, desde hace un año, la referencia en el ámbito nacional.

“Descubrí los vídeos de ASMR por casualidad. Cuando empecé a interesarme por ellos apenas había nada en español, eran muy pocos canales y bastante cutres respecto a lo que se hacía en EEUU. Me pareció que yo podía aportar algo más”, explica la youtuber.

Con esta idea se sentó delante de su webcam y empezó a susurrar. La fórmula de Ana Muñoz es canónica: aparece en un plano corto acariciando el micro con una brocha de maquillaje, frotándose las manos o repiqueteando sus uñas contra un cristal. Habla muy bajito y a veces suena húmedo.

Cuando decimos húmedo nos referimos a esponjoso. Conviene escoger la palabra precisa, especialmente en contextos que se prestan a connotaciones desviadas. “Algunas personas, con el fin de encontrar su sitio o ganar más suscriptores, le han dado al ASMR un tono más erótico. Esa gente se ha extendido muy rápido y parece que nuestra intención sea excitar más que relajar. Nada de eso. Tú puedes leer un cuento o puedes leer un relato erótico, pero para mí la separación está bien clara”.

No ayuda tampoco que desde que se comenzó a definir el fenómeno siempre aparece el concepto ‘orgasmo cerebral’: “Algunos no son conscientes del alcance que puede tener Youtube. Quizás utilices lo del orgasmo cerebral para posicionarte mejor, pero tienes que saber que te arriesgas a que te asocien a algo distinto de lo que realmente haces. Los primeros que utilizaron esos términos para llegar a más gente tienen parte de culpa”.

Aclarado el malentendido sexual abordamos otro tema controvertido. ¿Qué pasa cuando un youtuber ASMR... no siente ASMR? Ana Muñoz es un buen ejemplo: “De pequeña me di cuenta que algún timbre de voz me relajaba demasiado. Después, cuando empecé a ver los vídeos, también lo sentía casi siempre, pero ahora me cuesta mucho trabajo”.

Dicen que con el ASMR existe adicción y sobredosis. La primera lleva a la segunda: ver muchos vídeos podría anular la capacidad de sentir placer, convertir el ASMR en un simple ejercicio de relajación. “Yo echo de menos sentirlo, pero me cuesta mucho dejar de hacer vídeos. En teoría cuando dejas pasar un tiempo vuelves a sentirlo otra vez”, explica Ana Muñoz, que habla sobre su dependencia con la siguiente metáfora: “Yo creo que el ASMR se asocia al momento de irnos a la cama, y es como el antiguo vasito de leche de las abuelas”.

Es una imagen tierna, pero no perdamos de vista el drama. ¿Cuando un superhéroe pierde sus poderes se convierte en un impostor con capa? Algunos lo verán así, pero no es el caso de esta youtuber: “Hay gente que piensa que no debería hacerlo si no lo siente. Por mi parte creo que si no siente el ASMR pero a la gente le gusta, ¿por qué no iba a hacer sus vídeos?”

Ella los ha seguido haciendo hasta el punto de colocarse en la cúspide del movimiento. Desde allí ve la vida con más holgura, pero el ASMR, de momento, parece que no va a retirarla (sigue trabajando a media jornada). “Dudo que alguien viva de esto en España. Hay una chica que dice que gana 1.000 euros al mes, pero tiene muchas menos visitas que yo. Ahora mismo en España soy yo la que más visitas tiene y no vivo de ello. Trabajo menos y lo complemento, pero nada más”.

Queda claro en cualquier caso que el ASMR ha interesado a gente suficiente como para generar ingresos. Hay una buena comunidad de base que sigue casi todo lo que se sube a Youtube, que se sienten atraídos por los susurros y las caricias virtuales, pero también por algo más. “A veces me disfrazo y hago role play. Para mí es lo más falso, la verdad. Cuando hablo o hago algún sonido soy yo, pero imaginarme que estoy haciendo de la cuñada de alguien me parece más difícil, al menos para mí”.

Para ella y para todo el mundo. Hacer de cuñado siempre es agotador.

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