Ficciones

Conversaciones de un hijo desmotivado con su padre (y jefe) hipertenso

Que tu padre sea tu jefe puede ser la cosa más triste del mundo

MADRE: ¿Alguien quiere otro trozo de pastel?

PADRE: ¡Yo! ¡Yo quiero!

MADRE: No deberías.

PADRE: Algo tendré que hacer para relajarme... ¿O quieres que vuelva a fumar?

HIJO: Qué estupidez.

PADRE: Claro, claro, para ti todo son tonterías. Qué fácil es hablar cuando uno no sabe lo que es el estrés. El puto estrés. ¿Sabes tú lo que es el estrés? ¡Qué coño vas a saberlo!

HIJO: Te recuerdo que trabajo contigo.

PADRE: 59 años y no puedo fallar ni un día al trabajo porque la empresa se hunde. Debería estar pensando en jubilarme...

MADRE: Tu padre tiene razón, no puede seguir trabajando hasta que se muera.

Mi padre construyó una empresa de éxito y, ahora que ve que yo no soy la persona adecuada para seguirla, cree que todo su proyecto familiar y laboral ha fracasado

HIJO: Lo va a hacer porque es lo que quiere. Él es el primero al que le obsesiona controlarlo todo. Por muchas ideas que aporte, él siempre tendrá razón.

PADRE: ¡Ideas! ¡Qué coño de ideas vas a tener tú! ¡Tú no has aportado una maldita idea en tu vida, tarugo! Si no fuera por mí, esta empresa ya no existiría.

HIJO: Lo que no sé es por qué os ponéis tan pesados para que trabaje ahí. ¡Si no confiáis!

MADRE: ¡Claro que confiamos! Lo que pasa es que tienes que escuchar a tu padre. Si haces lo que dice, tendrás la vida resuelta.

HIJO: No es tan fácil.

PADRE: No es tan fácil, no es tan fácil. Ya estás tocando las pelotas. Te pasas el día tocando las pelotas. ¿Por qué tocas tanto las pelotas? Si hubieses tenido que hacerlo todo por ti solo, serías más espabilado…

HIJO: ¿Y más feliz?

MADRE: No digas tonterías.

PADRE: Lárgate. Tú mismo. El lunes no hace falta que vengas. Total, por lo que haces. Eres más inútil que el codo de un Lego.

HIJO: Esto es altamente motivante.

PADRE: ¿Motivante? Tendrías que motivarte tú mismo. Te pago un sueldo para que te motives solo. Y encima llegas tarde. Joder, tendrías que dar ejemplo. ¿Por qué haces que me muera de vergüenza? ¿Te gusta que me muera de vergüenza? ¿Es eso lo que quieres para tu padre?

Supongo que mucha gente cree que haber nacido con el trabajo resuelto es una bendición. Pues no.

MADRE: Últimamente está llegando más pronto.

PADRE: ¡Pero si no le gusta la empresa!

HIJO: Estoy trabajando contigo tal y como querías, ¿no? ¿Que más quieres?

PADRE: Quiero más implicación, quiero más iniciativa, quiero que me propongas cosas, quiero que te preocupe el futuro de la empresa...

MADRE: Tu padre no estará para siempre. Lo hacemos por vosotros.

HIJO: Y yo lo agradezco, pero me inquieta tener 27 años y saber lo que voy a hacer el resto de mi vida.

PADRE: Si hubieses nacido sin nada, veríamos a ver adónde llegabas.

HIJO: No sé ni para qué hablo...

PADRE: No sabes qué decir porque ni siquiera sabes lo que quieres.

HIJO: La verdad es que me puse a trabajar contigo porque me daba pena que nadie quisiese seguir tu negocio. Me ilusionaba poder seguir con algo que te había costado tanto trabajo levantar. Sí, quizá no es lo que más me guste en el mundo, pero pensé que me acostumbraría.

PADRE: Con las ganas que le pones será difícil. Tampoco hace falta que te preocupes. Yo vendo la empresa y ya está.

HIJO: … poco a poco me di cuenta de que nunca dejarás que nadie ocupe tu lugar. Tu trabajo es tu escudo.

PADRE: ¡¡Estás despedido! ¡Fuera, coño!

HIJO: Toma, todo el maldito pastel para ti.

Vale que no soy la persona más motivada ni brillante del mundo, pero el mundo está lleno de gente así. Aceptémoslo.

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