Ficciones

21 tipos de amigos que parecen normales hasta que se emborrachan

Cuando crees que conoces a las personas, conoces a los personajes

1. El despechado. Cuando bebe, todos descubrís que no ha superado lo de su ex. Le decís que él hizo lo correcto y que ella es un monstruo asqueroso. Lo que queréis es que cambie de tema o que se calle de una vez.

2. El psicólogo. Dos cubatas le dan poder absoluto para comprender los sentimientos de los demás. Empieza todas las frases con "Tú lo que tienes que hacer es..." o "Hazme caso, esto ya lo he vivido". Déjate dominar o apártate de su camino. Si le juntas con 'El despechado' matarás dos pájaros de un tiro.

3. El porreta apalancado. No dejes que se siente. Se las arregla para seguir en la misma posición toda la noche, pero nunca se queda solo. Como siempre tiene un porro encendido, todos los buitres que quieren fumar hierba se acercan a su templo.

4. El sibarita. Su paladar es alérgico a la ginebra barata de los demás. Quiere pasar por una especie de gentleman, así que se comprará su propia botella. En cuanto se le termine lo suyo aceptará el garrafón de la plebe.

5. El promiscuo. Tiene la cara más dura que una encimera de mármol. Todos sabíais que no era vuestro mejor amigo, pero jode que aparezca para gorronear cerveza y se vaya con otros amigos en mitad de la noche.

6. El drogas. No le vale con una simple borrachera. El alcohol le incita constantemente a proponer la compra de drogas duras. Si le seguís el rollo, acabaréis comprando droga a cualquier camello y a cualquier precio. Unas veces sale bien, otras os venderán Aspirina en polvo.

7. El cazador. Ligar es su único objetivo y también su único tema de conversación. Opina que podrías tener más éxito con las chicas, por eso quiere compartir contigo todas sus teorías sobre la psicología femenina. Tú piensas que quizá su madre no le dio todo el cariño, pero ahí ya no te metes.  

8. El 'Club de la lucha'. Te empieza a pegar flojito en el brazo, y va aumentando la intensidad hasta que entras en el juego y se la devuelves. Es su manera de decirte que te quiere, pero que los códigos de la masculinidad no le permiten mostrarse cariñoso. Vamos, que puedes coserle a hostias tranquilamente, que no se enfada.

9. El pandillero agresivo. Es una variante peligrosa del anterior, porque va provocando a peña que no conoce. En realidad no se quiere pegar, solo quiere sentirse el líder de una banda de amigos violentos. Necesita doble dosis de amistad y cariño, no una pelea con navajas.

10. El tertuliano. El alcohol le convierte en un filósofo de Tercera Regional. Aunque sus teorías sobre el sentido del universo no llevan a ninguna parte, es capaz de convertir la fiesta en un plató de La 2. No le discutas nada si pretendes divertirte.

11. El sobrio-chapas. Orgulloso de pasar la noche con Cocacolas. Nadie se cree que se lo esté pasando igual de bien que los demás. Su estrategia es nadar a contracorriente de todos para hacerse el interesante y ver si pilla algo. Rara vez lo consigue.

12. El loco falso. Una persona bastante tímida que de repente se convierte en un loco de atar. Nadie comprende qué le lleva a actuar así. Es un poco incómodo, porque sabes que al día siguiente lo negará todo.

13. El loco de verdad. Cuando está sobrio es hiperactivo, y cuando bebe simplemente arrasa con todo. No le hacen falta más drogas. Es una fábrica de vandalismo y de problemas con la justicia. O sea, de noches memorables.

14. El cleptómano. Cuando bebe, le sale el espíritu de ratero clandestino. Está claro que su botín favorito son los cubatas aparentemente abandonados. Será un cabrón, pero cuando aparece con bebida gratis le recibís como un héroe.

15. El alérgico a los bares. "¿Vamos a entrar ahí? Buf...".

16. El alérgico a la calle. "Venga, que nos van a cerrar, ¿vamos a estar toda la noche en la calle?".

17. El confesiones. "¿Te acuerdas de aquel día en que me defendiste delante de todos? Entonces supe que eras mi mejor amigo". Sincérate con él o encasquétale el melodrama a otro cuanto antes.

18. El que nunca sale. No hay manera de convencerle. Lo aceptáis tal y como es: un viejoven.

19. El que se va pronto. Por muy arriba que esté la noche, él se bajará en la cresta de la ola. Es su destino, y nadie puede hacer nada para impedirlo. Cuando él se va, empiezan a pasar cosas memorables que luego le restregaréis por la cara.

20. El bomba de humo. Te giras y ya no está, pero sabes que no se ha ido a casa. Lo que pasa es que no está tranquilo si no habla con toda la gente del local. Cuando empecéis a preocuparos, seguramente aparecerá con un cubata que le han regalado.

21. El acabado. Cree que no tiene límites y cada noche se la pega. Simplemente ingiere todo lo que puede y después se convierte en un muñeco de trapo. A veces vomita, otras solo se duerme. Lo peor es devolverle a casa, porque no le quieren en ningún taxi.

¿Hoy salimos?

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