Ficciones

Este reality show está hecho de tus peores pesadillas

Concursar contra el reloj, para salvar una vida

¿CUÁNTO CUESTA UNA VIDA? (Capítulo 04, temporada 01)

FECHA DE EMISIÓN, 11 DE OCTUBRE DE 2015

1. HOSPITAL CENTRAL – INTERIOR — DÍA

Entrada de urgencias del hospital. El presentador va vestido con una bata blanca y hace un gesto con la mano para que el cámara le siga en dirección a un grupo de personas que se encuentran en el pasillo. Se trata de un hombre de mediana edad, con gesto desconsolado. Junto a él, su hija de 17 años y el novio de ésta, de 22.

PRESENTADOR

—¿Les importa si les hago unas preguntas?

El hombre levanta la vista y al ver la cámara se esfuerza por recomponer el gesto. La hija mira a su padre intentando llamar su atención. Antes de que puedan llegar a responder nada, el presentador prosigue con su interrogatorio.

PRESENTADOR (continúa)

—¿Puedo preguntarles qué hacen ustedes aquí, en el hospital?

El hombre se muestra confuso. La presencia de la cámara le incomoda. Titubea, pero finalmente responde.

HOMBRE

—Es... mi mujer. Nos dijeron que se curaría... pero no ha funcionado.

PRESENTADOR

—Sé que no debe ser un momento sencillo para usted, pero ¿podría ser un poco más preciso?

HOMBRE

—Mi mujer... Hace unos meses le diagnosticaron un cáncer de estómago. El médico nos ha dicho que está peor. Tiene que quedarse ingresada.

La hija se agarra al brazo de su padre. Trata de consolarle. El presentador observa la escena y mira a la cámara forzando de forma cómica un gesto afligido.

PRESENTADOR

—Sé que esto puede sonar extraño, pero hoy podría ser su día de suerte. Mi nombre es John McEntire y esto es ¿Cuánto cuesta una vida? Estamos en al aire, en directo, y tengo un trato para usted. 

El hombre mira de reojo a su interlocutor, sin decir palabra.

PRESENTADOR (continúa)

—Nuestro programa está en disposición de ofrecer a diez pacientes una nueva terapia experimental que promete una efectividad del 90% en el tratamiento de cualquier cáncer. Además, la terapia les costará tan sólo una quinta parte de lo que costará cuando llegue al mercado: ¡sólo 100.000 dólares! Le aseguro que es una oportunidad única. Pero para poder optar al tratamiento... tendrá que jugar.  

El hombre sigue sin abrir la boca.

PRESENTADOR (continúa)

—Parece que nuestro amigo se ha quedado mudo. ¿Acaso no está dispuesto a arriesgar para salvar la salud de los suyos?

HOMBRE

—¿En qué consistiría? Quiero decir... el juego.

PRESENTADOR

—Muy sencillo. Tiene usted un plazo de 6 horas para reunir los 100.000 dólares que cuesta el tratamiento. Recuerde que es un tratamiento que aún no está disponible en el mercado. Le aseguramos que funciona, pero no podrá conseguirlo en ninguna otra parte. Además, si se gana el favor del público, nosotros donaremos hasta un 20% del coste total. Es decir, 20.000 dólares para usted. El resto depende de usted. Estamos hablando de salvar a su mujer del cáncer. ¡y eso no tiene precio! ¿Qué me dice? ¿Acepta?

HOMBRE

—Acepto.  

2. EXTERIOR HOSPITAL - COCHE - BANCO - DÍA

El equipo del programa se ha trasladado al exterior del hospital. Junto al presentador y al hombre espera un vehículo tipo minivan con las puertas abiertas.

PRESENTADOR

—Recuerden: tienen seis horas para reunir el dinero. El tiempo empieza en 3, 2, 1... ¡Comienza el juego!

Hombre, hija y novio corren hacia el coche. Junto a ellos, en todo momento,va uno de los cámaras del programa.

CHÓFER

—¿Adónde?

HOMBRE

—Al centro. Pare en la primera sucursal de Bank Of America que vea.

Interior coche. Los tres ocupantes comienzan a hacer llamadas desesperadas entre familiares y amigos. Explican lo que está pasando y poco a poco van recaudando dinero. Cuando el chófer detiene el vehículo frente a una sucursal bancaria, ya han conseguido reunir algo más de 40.000 dólares de los ahorros familiares. Cuando llegan al banco, el padre sale del coche y se dirige corriendo a la sucursal. Entra sin llamar en el despacho del director.  

HOMBRE

—Necesito retirar en efectivo todo el dinero que haya ahora mismo en mi cuenta. Sé que no es mucho, pero lo necesito ya. Por favor, cuanto antes.

DIRECTOR

—Perdone, pero... no debería entrar aquí con una cámara de televisión.  

HOMBRE

—Míreme a mí, no hay tiempo para eso. Necesito retirar todo mi dinero. Ahora. Por favor. Se lo suplico.

El director del banco se toma unos segundos antes de teclear en su ordenador. Luego descuelga el teléfono y hace una llamada.

DIRECTOR

—Por favor, preparen en ventanilla el reembolso de 20.482 dólares con cargo a la cuenta de Mr. Brian McMahan. Él mismo pasará a recogerlo.

HOMBRE

—También necesitaré un crédito por valor de 40.000 dólares. Sé que suena descabellado, pero la vida de mi mujer depende de ello.

DIRECTOR

—No sé en qué líos andarán metidos usted y su mujer, pero en su situación... Lo siento, no puedo hacer tal cosa. Y tampoco creo que deba. Vuelva en unos días con avales y prometo estudiarlo.  

El hombre mira fijamente al director durante unos segundos. Sale del despacho sin decir palabra, recoge su dinero y regresa al vehículo.

3. PLATÓ – PÚBLICO - DÍA

El presentador, que se ha trasladado al plató del programa, conversa con la audiencia.

PRESENTADOR

—500.000 dólares por un tratamiento contra el cáncer. Y no uno cualquiera. Uno que funciona. Qué me dicen, ¿estarían dispuestos a pagar ese dinero por salvar la vida a un miembro de su familia? Usted, el señor de la gorra. Medio millón de dólares por salvar una vida. ¿Le parece caro? ¿Considera injusto el sistema sanitario?

MIEMBRO AUDIENCIA 1

—Tengo 54 años y llevo trabajando desde los 15. Creo en la cultura del esfuerzo y creo que este país recompensa a quien se esfuerza. ¿Alguien de los que estamos aquí sería capaz de inventar una vacuna contra el cáncer? Me parece justo que los científicos cobren bien por su trabajo.

La audiencia rompe en aplausos. El presentador se dirige a otra persona del público.

PRESENTADOR

—Y usted. ¿Qué estaría dispuesto a hacer si la vida de su mujer estuviera en sus manos?

MIEMBRO AUDIENCIA 2

—Yo por Jenny mataría al mismísimo presidente. Por ella, lo que haga falta. Si hay que robar la Reserva Federal, se roba. Y si hay que vender cristal, se venden. Yo, como Walter White.

PRESENTADOR

—¡Alto ahí! Queremos recomendaciones legales. No vayamos a darle a nuestro protagonista ideas de las que luego se arrepienta. Y, por cierto, ya es hora de que hablemos con él. Así que vamos a conectar con nuestro vehículo. Brian, ¿puedes oírme?

Plano del interior de la furgoneta. El padre y la hija hablan en voz baja mientras anotan cosas en una libreta. Cuando entra la voz del presentador, el padre responde.

HOMBRE

—Te escucho.

PRESENTADOR

—El contador está ahora mismo en 63.459 dólares. Os quedan poco más de dos horas. Igual va siendo hora de que apeléis al corazón de la audiencia. Sé de buena tinta que nuestro público siempre está dispuesto a ayudar, pero necesitan saber que vuestra desesperación es auténtica. Brian, creo que están deseosos de oír tus palabras. Te recuerdo que hay 20.000 dólares en juego.

HOMBRE

—Mi mujer es... todo. Es la mitad que me completa, es el eco de mi risa. Nunca he conocido a nadie tan fuerte, con tantas ganas de vivir... Tengo miedo de no saber existir sin ella. Nos conocimos en el el segundo año de instituto... Ella fue mi primer amor, y también el último. Me dejaría morir en esa cama de hospital para salvarla. Sin ella...

El presentador interrumpe el discurso.

PRESENTADOR

—¡Bueno, bueno, bueno! Yo veo a un hombre sincero, un hombre verdaderamente roto. ¿Qué opinan ustedes? ¿Debemos ayudar a nuestro amigo Brian?

La cámara enfoca al público. La gente habla entre sí excitada, como si estuviera deliberando.

PRESENTADOR (continúa)

—En sus asientos verán un pulsador con dos botones. Sólo tiene que pulsar el 1 si quieren que el programa sume 20.000 dólares al contador de este hombre desesperado. Si no les ha convencido su historia, deberán pulsar el 2. Y ustedes que están en casa, pueden votar mandando un mensaje al número 6610080080. La suerte de Brian y su esposa depende de ustedes. Tienen diez segundos para votar. El tiempo empieza... ¡ya!

Después de diez segundos, la pantalla del plató muestra un gráfico con dos columnas. La columna más alta corresponde a las votaciones favorables al donativo. El público estalla en una bola de ruido y aplausos.

PRESENTADOR

—¡Es hora de sumar! Amigo Brian, enhorabuena. El contador acaba de subir hasta los 83.459 dólares. La meta se ve cada vez más cerca, pero aún falta un últimos esfuerzo.

El presentador vuelve a dirigirse al público.

PRESENTADOR (continúa)

—¿Qué consejo le darían a nuestro protagonista?

La audiciencia se alborota. Se oyen gritos. "¡Qué se pare en la primera farmacia y la robe!". "¡Y por qué no empeña sus órganos!". La cámara hace una batida sobre el público hasta llegar a un hombre que levanta educadamente la mano. El hombre viste esmoquin y transmite sofisticación.

PRESENTADOR

—Veo una mano levantada. Me parece que alguien quiere decirnos algo. ¿Podría alguien acercarle un micrófono a nuestro elegante amigo de la cuarta fila?

El hombre espera con gesto frío a la llegada del micro. Cuando llega, habla de una manera segura y pausada.

MIEMBRO DEL PÚBLICO

—Tengo una propuesta que hacerle a la familia McMahan. No me gusta ver sufirir a la gente. Nunca me ha gustado. Estoy dispuesto a completar la cifra hasta los 100.000 dólares... a cambio de dos citas íntimas con la hija.

Revuelo y gestos de asombro entre el público.

PRESENTADOR

—¿Me está diciendo que está dispuesto a poner, ahora mismo, 20.000 dólares de su bolsillo a cambio de dos citas con la pequeña Lily McMahan? Le recordamos que es menor de edad...

MIEMBRO DEL PÚBLICO

—Correcto.

PRESENTADOR

—Cuando dice íntima, no estaremos hablando de... ya me entiende... ¿sexo?

MIEMBRO DEL PÚBLICO

—Llámelo como quiera.

El presentador se dirige a los telespectadores.

PRESENTADOR

—Puedo asegurarles que esto no estaba previsto. Estamos tan sorprendidos como ustedes por la naturaleza de la propuesta. Pero no somos nosotros quienes deben juzgar, sino nuestros concursantes. ¿Deben los McMahan aceptar la oferta? Lo veremos después de la publicidad.

4. PLATÓ – FURGONETA - DÍA

Tras tres minutos de inserciones publicitarias, vuelve la conexión. El programa pasa imágenes del álbum familiar de la familia protagonista. En ellas vemos a la hija de pequeña compartiendo momentos felices con sus padres.

PRESENTADOR

—Estamos de vuelta y el tiempo se acaba. Va siendo hora de tomar una decisión.

La cámara graba las conversaciones de padre e hija sobre el asunto. El padre se muestra dubitativo.

HIJA

—Lo siento papá. Se refiere a mí y soy yo la que debe decidir. No hay nada más que hablar. Lo hago por ella.

PRESENTADOR

—Brian, necesito una respuesta.

El padre mira fijamente a la hija. Ella asiente ligeramente con la cabeza. El padre se gira hacia la cámara.

HOMBRE

—Mi hija ha decidido acep...

Antes de que pueda terminar la frase, el presentador le interrumpe con una sonrisa.

PRESENTADOR

—¡Atención! ¡Atención! Me dicen por el pinganillo que la dirección del programa ha tomado una decisión... inusual. Sin que sirva de precedente, el programa ha considerado no llevar la toma de decisiones tan al extremo, de manera que la productora abonará los 20.000 dólares que faltan. Ya han demostrado ser una familia unida y, aún más importante, verdaderamente desesperada. Y eso merece una recompensa. ¿O no?

El público explota en griterío y aplausos. La familia tarda unos segundos en reaccionar. La realización muestra planos del padre y la hija exhaustos. Planos del tipo del esmoquin con gesto triste. Planos de la hija abrazándose con su novio de siempre.

PRESENTADOR (continúa)

—¡Hacía tiempo que no vivíamos un programa tan intenso! La cuenta atrás aún no ha llegado su fin, pero ya podemos decirlo. ¡Objetivo conseguido! La próxima semana tienen una cita con nosotros aquí, en ¿Cuánto cuesta una vida? Y recuerden que esto no sería posible sin la colaboración de nuestro patrocinador, Laboratorios Nepp. Si tienen a un familiar enfermo de cáncer, ya saben: busquen nuestras cámaras. Como siempre decimos, ¡nos encanta salvar vidas, si ustedes lo puedan pagar!

La cortinilla de cierre del programa da paso a la publicidad. El primero de los anuncios es de una agencia de seguros. "Hay empresas que solo venden seguros. Nosotros también ofrecemos respaldo. No deje su vida en manos de extraños. Su tranquilidad es nuestro compromiso".

¿Quién decide el precio de nuestra salud?

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