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¡Aquí no se liga!: lo que de verdad pensaban los personajes de la nouvelle vague

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Cannes, a nuestra manera.

Ignacio Pato

19 Mayo 2015 06:00

Vestidos caros, cócteles raros, narices VIP empolvadas y muchos "uh", "oh" y "ah".



Esto es un poco lo que nos imaginamos que es estos días el Festival de Cine de Cannes. No, no, no te asustes, hemos dicho "nos imaginamos". Esto no es otra crónica más de Cannes. Ni siquiera estamos allí.

Hubo un tiempo en el que este festival llegó a su esplendor. Un grupo de franceses que parecían vivir por y para el cine entró con fuerza en Cannes. Comenzaban los 60 y estos directores querían volver a traer al cine de vuelta a la realidad. Rodaban rápido, sin florituras y confiaban en historias cotidianas.

Eran la Nouvelle Vague. Los Truffaut, Chabrol, Malle, Resnais, Godard, Varda o Rohmer no eran precisamente los más glamurosos de la clase pero a cambio dejaron películas míticas, llenas de metáforas sutiles a la cambiante condición humana de mediados del siglo pasado.

Así que pensando en ellos nos hemos hecho esta pregunta-tributo: ¿cómo sería la Nouvelle Vague si sus personajes hubieran dicho lo que realmente estaban pensando?

Quizá así:

Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut (1959)


"A ver si inventan ya Twitter o algo, esto es un aburrimiento"



"El reto es sacar el bocadillo de chorizo sin que me acosen estos muertos de hambre"

Hiroshima, mon amour, de Alain Resnais (1959)



"Mira, huele. A ver si sabes lo que es"



"Sí. Buenísima la serie esta. Y encima me inmoviliza"



"¿Pero este hombre se mete siempre las manos ahí?"



"¡Basta ya con la mano, joder!"


Al final de la escapada, de Jean-Luc Godard (1960)



"¿Hace cuánto que no te cortas esos mejillones, princesa?"



"La tía no está mal pero posturitas es un rato largo"



"7 escaños van a sacar los socialistas, hazme caso"


Cléo de 5 a 7, de Agnès Varda (1961)



"El palo selfie. Nunca falta en mi bolso. Y menos en una cita de Tinder"



"Relájate, carajo. Espero haber traído los porros porque vaya panorama"



"Pues al final porros no, pero me quedaba medio tripi por ahí. Menos mal"


Jules y Jim, de François Truffaut (1962)



"Sí, Manolo, eres un tipo muy duro. Un puto fucker. Y te quedan muy bien mis tacones"



"¿Qué eres, muy de secano, tú?



"Cojonudo, me ha puesto otro megusta. Esta cae, hazme caso"



"Lo que más me gusta del poliamor es lo que se parece a hacer un sinpa"


Fuego fatuo, de Louis Malle (1963)



"¿22,90 euros? Me espero a que lo saquen en bolsillo"



"¿Pero tú te has mirado al espejo? Te quiero como amigo y date por afortunado"



"Me cago en dios. Me he vuelto a pasar con el cloroformo"



"Esta noche se me ha ido la mano. Tengo techo para rato"


Mi noche con Maud, de Éric Rohmer (1969)



"¿Qué miras? No hay Wi-Fi y he consumido ya el 3G"



"Ponte tetas. Yo te las pago. Mira, con este abrigo gordo ya no te podría ni abarcar"



"Por favor te lo pido. Estoy más caliente que una patada en la oreja"



"La madre que me parió. En el cine de autor no se moja"



Un guión es siempre, siempre, siempre una mentira




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