Ficciones

La nueva vida del viejo asesino de modelos

Capítulo 4

—Ilustración vía Dario Campanile

Me llamo Lorena Wozniak y soy coach.

Hace poco conocí a Jovani Lada. Jovani tiene 23 años, trabaja como head account en una empresa con base en París y Barcelona, y un día apareció en mi consulta para decirme que quería dejar a su novia, una popular modelo en Internet. Buscaba concentrarse en lo suyo.

Yo le empujé a que hiciera aquello.

Tiempo después, la pareja de mi cliente acabó con su vida.

Internet, la prensa y toda la opinión pública se abalanzaron sobre él.

Jovani, en cambio, me pidió que le acompañase a París; él aseguraba conocer al verdadero responsable de la muerte. Se trataría de Hamad Al Nahayan, dueño de una cadena de hoteles de súperlujo que estaría extorsionando a varias modelos residentes en la capital francesa. Un periodista le había avisado de aquello.

Sin embargo, acusar a Hamad parecía imposible: sus empresas suponían una gran cantidad de ingresos en toda la prensa nacional.

Así pues, Jovani acudió en busca de Yildiz, una modelo que podía demostrar la implicación de Hamad. No obstante, tras la visita de Jovani, la modelo turca también apareció muerta…

*Lee aquí los capítulos #1, #2 y #3 de esta serie.

12. Luc Le Brun, de la Gendarmería Nacional

Jovani no descuelga las llamadas y en su hotel tampoco saben dónde se encuentra, de manera que cruzo el Pont Neuf y me introduzco en el distrito VI en busca de los pasos de Yildiz. La modelo turca vivía en un apartamento con vistas a los jardines de Luxemburgo. La zona está acordonada. Vecinos y fotógrafos merodean por la acera donde su cuerpo apareció quebrado. Por mi parte, decido entrar a un café y meditar sobre lo ocurrido, pero eso es solo hasta que un desconocido toma asiento en mi mesa.

—¿Lorena Wozniak?

—¿Sí?

—Mi nombre es Luc Le Brun —dice, estrechándome la mano—, de la Gendarmería Nacional.

Luc Le Brun viste con vaqueros, camisa y chaqueta. Lleva un corte de pelo militar. Parece un policía afable; es apuesto.

—¿Puedo ayudar en algo? —mi pregunta es necia, como si no supiera por qué está aquí, pero no sé qué otra cosa decir.

—Usted ha sido, por decirlo de alguna manera, la consejera espiritual de Jovani Lada, ¿me equivoco?

—Soy su coach. Le apoyo en los momentos difíciles y le hago mantener la guardia cuando el viento sopla a su favor.

—No es el caso.

—¿Ah no?

¿Por qué iba Jovani a matar a Yildiz? Se suponía que estaba de su bando

—¿Sabe que anoche estuvo con la modelo turca Yildiz Demir, y que esta apareció muerta? Es la segunda muerte con la que se relaciona en una sola semana.

—Leí lo de Yildiz esta mañana.

—¿Qué hacía en casa de Yildiz?

De pronto, el gran dilema, ¿a quién me gustaría ver caer antes?, ¿a Jovani Lada?, ¿o a Hamad Al Nahayan?, ¿quién de los dos merecía peor castigo?, ¿debía encubrir a Jovani?, ¿me precipitaría si soltaba prenda sobre el asunto del hotel Al Arab?

—¿Debo saberlo?

—Tiene dos opciones: o me dice lo que sabe, o será acusada de complicidad en el asesinato a Yildiz Demir, y ni usted ni sus hijas querrían eso.

Llegados a este punto, debo tirar la toalla.

—Jovani Lada asegura ser inocente. Está en París porque un periodista le contactó: decía tener pruebas que apuntaban a otro responsable de la muerte de Kassandra. Se trataría del empresario Hamad Al Nahayan, quien en la inauguración del hotel Al Arab de París violó a tres modelos; entre ellas, Kassandra y Yildiz Demir. Desde aquel episodio, Hamad estaría extorsionando a Yildiz. Jovani quería saber si aquella información era cierta… 

—…Y la mató.

—¿Por qué iba a matarla? ¿Se supone que estaba de su bando?

—Dígame una cosa, ¿existe la posibilidad de que, ante la perspectiva de que Jovani la pusiera en un compromiso, ella decidiera telefonear a la gente de Hamad, y Jovani reaccionase arrojándola por el balcón?

Supongamos esto: Jovani le pregunta a Yildiz si ha sido extorsionada por Hamad, ella dice que sí y él le pide que colabore. Entonces ella sufre un ataque de pánico y le pide que se marche. Jovani y Yildiz discuten, ella amenaza con llamar a los matones de Hamad, y Jovani la arroja por el balcón

—¿Perdón?

—La situación es la siguiente: Jovani le pregunta a Yildiz si ha sido extorsionada por Hamad, ella dice que sí y él le pide que colabore. Entonces ella sufre un ataque de pánico y le pide que se marche: prefiere seguir siendo extorsionada a poner su vida en peligro. Jovani y Yildiz discuten, ella amenaza con llamar a los matones de Hamad para que den cuenta de él, y Jovani la tira por el balcón. Si no, ¿cómo se explica que Jovani permanezca en paradero desconocido?

—¿Y si ella se suicidó por voluntad propia, como pasó con Kassandra? ¿Y si fueron los propios matones de Hamad los que acabaron con ella?

—Eso está por ver.

—…

—Ha dicho que tiene pruebas que apuntaban a Hamad, ¿en qué consistían exactamente?

—Eran unas fotos de la inauguración del hotel Al Arab en donde aparece Hamad junto a tres modelos.

—Así que hay unas fotos…

—Sí, las hay.

—Siga mi consejo: váyase de París. Hoy. Ahora.

Yo también estoy de acuerdo. Ha llegado la hora de levantar el vuelo.

13. BDSM, tarotistas y tranxiliums

Me llamo Lorena Wozniak y tengo 34 años. Trabajo como coach. Soy un fraude.

Hubo un tiempo en que tenía sueños. Ya no. Mi único ideal es mantener el tipo en el nido de víboras donde estoy metida.

Sólo me rijo por una ley, que es la ley de la selva.

Mi trabajo consiste en decirle a un montón de gente poderosa que luchen por sus ideales y cincelen su voluntad.

Yo, en cambio, no tengo ninguna voluntad, tengo la voluntad de una piedra.

Bebo cada noche, disfruto de la glotonería y como sin contención. Con las manos. Así. Fumo a escondidas. Solo concilio el sueño mediante tranxiliums. Padezco alcoholismo.

Mi trabajo consiste en decirle a un montón de gente que se autocontrole. Yo, en cambio, no tengo voluntad. Bebo cada noche, disfruto de la glotonería y como sin contención. Soy alcohólica

Joder, me encanta beber.

La gente que viene a mí tiene sueños ambiciosos, yo he renunciado a todos ellos. Mi único sueño es tener un rato de soledad al día y escuchar música mientras bebo ron con cola o ginebra a morro. La música me pone contenta.

Ah, también quiero que mi familia no sufra.

Alguna gente opina que los coachs somos como putas de BDSM, pero sin sexo. Yo creo que igual no. Yo creo que somos los tarotistas de los pijos. Les decimos lo que ellos quieren oír y a cambio cobramos un montón de dinero.

Ah, el dinero.

En el año 2009 fui despedida de mi anterior trabajo. Después de aquello salí a la calle a manifestarme y reclamé un techo y un trabajo. Bien, ahora ya tengo un techo y un trabajo, así que estoy contenta.

En 2009 fui despedida de mi anterior trabajo. Luego salí a manifestarme y reclamé un techo y un trabajo. Bien, ya lo tengo

Vivo en paz.

Nací en las alcantarillas de la sociedad. Llegar adonde he llegado ha sido costoso, me he esforzado mucho en olvidar algunas partes de mi pasado, sé que soy un personaje gris; sin embargo, ahora la vida es relativamente fácil. Conozco mis límites. Sé dónde no tengo que meterme y dónde me respetan, sé cuál es mi sitio. Mi ley es el pragmatismo.

No soy una decepción porque nadie espera nada de mí.

Soy una persona normal, y eso es todo. No quiero líos.

¿Que qué pienso de Jovani, de Kassandra, de Yildiz y de Hamad?

Para mí, ha llegado la hora de parar.

¿Si tengo miedo?

Evidentemente.

14. Barcelona, Doha

Estoy en el aeropuerto Charles de Gaulle preguntándome por qué accedí a venir aquí, por qué me dejé engatusar en esta historia miserable, cuando de pronto alguien toca mi hombro. Es él, Jovani Lada, el internacionalmente conocido asesino de modelos. Se me hace raro verle con barba de tres días. Su aspecto es descuidado. Aún así, resplandece.

—¿Ya vuelves?

—¿Y tú?

—Seguí tus consejos, me fue bien.

—La gendarmería me preguntó por ti, te imaginaba cumpliendo cadena perpetua. La verdad, es lo mínimo que hubiese deseado para alguien como tú.

—Me temo que me espera un futuro mejor que ese.

—¿Qué haces aquí?

—Tengo un vuelo a Estambul y luego a Doha. Me voy.  

—¿Qatar, tú? ¿Qué ha pasado?

¿Una asociación entre Hamad y Jovani? ¿Cómo no se me había ocurrido? Estaba claro que están hechos el uno para el otro

—Unos tipos me dijeron que te habías chivado de las fotos del hotel y vinieron a por mí. ¿Sabes qué fue lo mejor? No me llevaron a la cárcel; me ofrecieron un trabajo. Occidente está muerto, el futuro está en el este. He hablado por teléfono con Hamad Al Nahayan y nos hemos entendido. Me ha ofrecido un trabajo en Qatar Airways, como Aleksandrina.

¿Una asociación entre Hamad y Jovani? ¿Cómo no se me había ocurrido? Estaba claro que están hechos el uno para el otro.

—Has encontrado tu sitio.

—Es una mierda de trabajo, la verdad, pero no tenía mucho más que hacer. O me dejaba comprar, o me tiraban al Sena. Es la ley de la selva. Cobro cuatro veces más que en Barcelona.

—Has llegado lejos.  

—Fuiste una gran coach, te auguro un futuro lleno de éxitos.

—Salam Aleikum.

—Aleikum Salam.

14. Cohíbas, caoba

De acuerdo, la ambición y prepotencia de dos hombres imprudentes acabaron con la vida de dos jóvenes modelos, pero, ¿a quién le importa?

¡Son modelos, joder!

¡Modelos!

No existe ningún sindicato de modelos que se preocupe por su seguridad, tampoco estamos hablando de feminicidios en Ciudad Juárez u Honduras, esto es mucho más banal, sabían en qué mundo se metían y sabían que jugaban con fuego.

Fin de la historia.

Los hombres las consideran maniquíes con corazón, pero maniquíes, a fin de cuentas; las mujeres somos incapaces de simpatizar con la causa de nuestros remordimientos. Digámoslo claro: el mundo NO necesita más modelos.

O como dice el refrán, el muerto al hoyo, y el vivo al bollo.

La justicia francesa no tardó en archivar la causa.

La gendarmería resolvió que Kassandra y Yildiz se habían suicidado, así que el mito del asesino de modelos se disipó.

Semanas más tarde, el suplemento dominical de uno de los diarios más importantes de España se acercó a Jovani Lada a escribir sobre su periplo en la industria aeronáutica de Oriente Medio. La entrevista tuvo lugar en la azotea de un hotel de Dubái. En aquellas fotos Jovani aparecía vestido de lino, sonriente. Fumaba un cohíba. La entrevista decía cosas como esta:

¿A quién le preocupa la muerte de una modelo? ¡Son modelos! ¡Modelos!

Tenemos mucho que aprender de nuestros hermanos musulmanes, Occidente se aproxima a su punto de ebullición, necesitamos una sociedad que sea capaz de reconocerse en sus errores.

Todo el mundo aplaudió aquel gesto de humildad y su voluntad de aprender de nuevas culturas. Se veía un tío enrollado, tolerante, con amplitud de miras.

En aquella entrevista, Jovani dijo otra cosa muy interesante:

—Todo lo que soy se lo debo a Lorena Wozniak, mi consejera espiritual, mi luz en los peores momentos.

Aquello me permitió fundar mi propia agencia de coach.

Mis honorarios se multiplicaron por diez, la lista de espera para dejarse aconsejar por mí es de un año y medio.

Ahora mi día a día consiste en poner los pies en la mesa de caoba y hablarles de la contención, el mindfulness y el autocontrol. Todo ello mientras asumo mi alcoholismo y lo propago a los cuatro vientos. En las consultas bebo ginebra a morro, me pongo borracha como una ñu y les digo:

—¡Cuéntame más!  

Ellos adoran mi cinismo.

Yo sigo empeñada en abocar a todo este montón de mierda a la destrucción.

Y sí, a lo mejor mi hígado se resiente antes.

Pero en fin, ¿a quién le importa una coach más, o una coach menos?

¡Dejémonos arrollar por el tren de la vida moderna y salvaje!

Esto es el puto far west, y yo soy la sheriff con los cojones más gordos del condado, ¿lo habéis entendido?

¡WEEEEEHA!

Claro que lo habéis entendido.

(Fin)

*Lee aquí los capítulos #1, #2 y #3 de esta serie.

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