Ficciones

Estoy enamorada de mi mejor amiga, pero ella no puede saberlo

A veces el amor es tan difícil de confesar que acabas contándoselo a miles de extraños en un foro de internet

Si escribo esto es porque no sé que hacer.

Estoy desesperada y abrumada ante la idea de que, tome la decisión que tome, todo pueda salir mal.

Esto que siento es una mezcla de amor, de odio y de terror.  ¿Habéis sentido algo así?   ¿Habéis experimentado esa sensación de no poder dar un paso sin dudar de vosotras mismas o de lo que seríais capaces de hacer?

Ay, no sé. Quizá esté utilizando palabras demasiado profundas y oscuras para algo que en verdad es más sencillo.

No puedo ocultarlo más, os lo tengo que contar

Veréis, todos mis dolores de cabeza y la razón por la que me he animado a buscar ayuda vienen por culpa de S. Bueno, en realidad ella no tiene la culpa de nada, pero sí que es el origen de mi problema.

S. es mi amiga. La conozco desde que teníamos ocho años e íbamos al colegio. Al principio no nos hablábamos, me parecía un poco tonta, pero con el tiempo fue la única de nuestro grupo de amigas con la que llegué a conectar.

Tanto que más tarde fuimos al mismo instituto, a las mismas actividades extraescolares, a los mismos viajes e incluso a la misma carrera.

Las dos empezamos Magisterio porque nos gustan los niños, y porque era una de las pocas cosas que podíamos hacer en nuestra ciudad.

Ella no quería marcharse de aquí para no alejarse de su novio.

Yo no quería irme porque no quería estar sin ella

Cuando éramos pequeñas nuestro sueño era estudiar en Madrid, y luego hacer un Erasmus en algún sitio lejano de Europa. Conforme fuimos cumpliendo años todos esos planes que habíamos pensado hacer juntas se fueron desvaneciendo.

Yo odiaba al novio de S., e incluso deseaba que lo dejaran, que él se fuera, que la engañara… cualquier cosa que le eliminara de nuestras vidas. Era un imbécil y un inculto.

Ella merecía algo mejor.

Cuando lo dejaron me alegré muchísimo, aunque delante de ella tuve que fingir.

Lo superó rápido. S. parecía más cansada de ese estúpido que yo. Un día, en la cafetería de la facultad me reconoció que llevaba tiempo pensando en cortar con él, porque quería vivir la vida, y porque se sentía atraída por otro chico de su autoescuela.

Me puse furiosa

Me marché de allí sin dar explicaciones y entonces me di cuenta de que lo que realmente me ocurría es que no quería verla con otro hombre.

Estaba enamorada de S., ¿cómo no había caído antes en la cuenta?

Mis sentimientos empezaron a distanciarnos. Ella se pensaba que yo estaba cabreada porque desde que llegamos a la Universidad no había encontrado a ningún chico, y se empeñó en presentarme a un montón de tíos a los que yo en realidad detestaba.

Con el tiempo he aprendido a calmarme.

Lo que menos deseo es perderla

Y es por esa razón por la que mi corazón no puede más. S. es mi amiga y quiero sincerarme, decirle lo que pienso y lo que siento.

Me da miedo que si se lo cuento se asuste. Me da miedo que la culpa de tirar más de diez años de amistad a la basura la tenga yo.

Estoy segura de que no me aceptará.

Estoy segura de que si se lo cuento sentirá miedo.

Estoy segura de que si no se enfada será benévola conmigo, y entonces me odiaré a mí misma por ser la eterna enamorada, el perrito faldero sin vida propia.

No sé qué hacer.

Por eso he venido a escribir esto.

Ojalá podáis ayudarme. 

Ojalá mi corazón fuera más fuerte, no quiero seguir sufriendo

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