Ficciones

110 recuerdos que indican que estamos envejeciendo

Porque crecer, en realidad, solo es sinónimo de sobrevivir

Me acuerdo de haber dibujado garabatos con ceras en la pared blanquísima de mi cuarto.

Me acuerdo de que a los dos años una amiga de mi abuela me regaló un gato, pero mis padres no me dejaron quedármelo.

Me acuerdo de que aplastábamos hormigas cuando llegaba la primavera al patio del colegio.

Me acuerdo de papá peinándome y tirándome del pelo.

Me acuerdo de cuando todas las niñas nos disfrazábamos de Blancanieves y todos los niños de príncipes enamorados.

Me acuerdo de intercambiar cromos.

Me acuerdo de cuando comprábamos bollycaos sólo para coleccionar pegatinas.

Me acuerdo de lo difícil que era quitarse las calcomanías de la piel, y de que luego nuestros falsos tatuajes se parecían más a la roña.

Me acuerdo de los anuncios de Bandai.

Me acuerdo de Lluvia de Estrellas.

Me acuerdo de Felipe González.

Me acuerdo de las piruletas Fiesta.

Me acuerdo de cuando los tíos nos daban veinte duros y a nosotros nos parecía un tesoro.

Me acuerdo de llevar sin pudor sólo la parte de abajo del bikini

Me acuerdo de mi habitación llena de juguetes.

Me acuerdo del olor del cocido los domingos.

Me acuerdo de la abuela enseñándome los nombres de los países y los continentes.

Me acuerdo de ir al cine y comprar palomitas dulces que se quedaban pegadas a los dedos.

Me acuerdo de las tardes enteras viendo películas de Disney mientras papá y mamá dormían la siesta.

Me acuerdo de Cásper.

Me acuerdo de La Sirenita.

Me acuerdo de Toy Story.

Me acuerdo de la textura de los chicles y de los mocos pegados debajo del pupitre del colegio.

Me acuerdo de los caramelos espachurrados en el suelo después de las cabalgatas.

Me acuerdo de la última muñeca Bratz que me trajeron los reyes.

Me acuerdo de la tienda de campaña india en la que me refugiaba cuando llovía.

Me acuerdo de los partidos de balón prisionero.

Me acuerdo del dolor de los pelotazos en la carne.

Me acuerdo de los moratones.

Me acuerdo de las rodillas ensangrentadas.

Me acuerdo del vello suave.

Me acuerdo de los niños malos burlándose del vello suave.

Me acuerdo de la primera depilación.

Me acuerdo del año 2000.

Me acuerdo de Operación Triunfo.

Me acuerdo de cuando cayeron las Torres Gemelas.

Me acuerdo de aprobar con buenas notas el último curso de colegio.

Me acuerdo del olor de mi sexo cuando me vino la primera regla.

Me acuerdo de haber pirateado todos los discos de Metallica.

Me acuerdo de cuando escuchábamos música oscura sólo para gustarle al chico del que nos habíamos enamorado.

Me acuerdo con nervios de la textura de unos dedos ajenos dentro de mi vagina.

Me acuerdo del sabor de mi sexo después del primer amor.

Me acuerdo de mamá regañándome.

Me acuerdo de mamá dándome consejos.

Me acuerdo de la caja de preservativos que robé a papá y a mamá cuando decidí que ya habíamos esperado suficiente.

Me acuerdo de la primera ruptura.

Me acuerdo de las conversaciones eternas por MSN hablando con hombres que no conocía de nada.

Me acuerdo de la cantidad de cosas malas que se me pasaron por la mente cuando me regalaron mi primera webcam.

Me acuerdo de cuando mamá casi me pilló lamiéndome a mí misma delante de la pantalla.

Me acuerdo de mi primera caja de cigarrillos.

Me acuerdo del sabor a chocolate y canela de los Black Devil.

Me acuerdo de las chicas que fumaban Camel a los quince años riéndose de las chicas que fumábamos cigarrillos de colores a los quince años.

Me acuerdo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Me acuerdo de cuando cumplí dieciséis y ningún chico me quería.

Me acuerdo de cuando descubrí la palabra amante.

Me acuerdo de la primera vez que vi Ghost World.

Me acuerdo de haber querido ser Lolita.

Me acuerdo de cuando mi profesora de inglés me amenazó con llamar a mis padres y decirles que ya no iba a clase.

Me acuerdo de aprobar todas las asignaturas con matrícula incluso si me pasaba las tardes en casa de algún novio fumando porros.

Me acuerdo de cuando mi mejor amiga se tomó la píldora del día después.

Me acuerdo de la primera vez que tuve sexo anal en la cama del hermano de un amigo de mi novio.

Me acuerdo de haber escrito un poema sobre el sexo anal que luego borré.

Me acuerdo de cuando se me olvidó la contraseña de mi Fotolog.

Me acuerdo de Myspace.

Me acuerdo de cuando dejé de usar Myspace.

Me acuerdo de tener muchas dudas sobre a qué universidad ir y de cuando a final decidí que me marcharía a vivir con mi abuela a un barrio feo y aburrido de Madrid.

Me acuerdo de lo decepcionante que fue la universidad.

Me acuerdo de haberme besado con una chica en la primera fiesta de la universidad.

Me acuerdo de cuando me acosté con un chico mayor que yo pero no me atreví a decírselo a mi novio de provincias.

Me acuerdo de cuando Obama ganó las elecciones y decidí guardar la portada del periódico Público porque sabía que aquello era histórico.

Me acuerdo de cuando me abrí mi cuenta de Facebook y no supe qué hacer.

Me acuerdo de cuando todavía éramos cuatro gatos los que compartíamos nuestra vida en Facebook.

Me acuerdo de cuando mamá me regaló mi primer móvil con cámara.

Me acuerdo de cuando perdí todos los mensajes de amor que me había mandado mi ex.

Me acuerdo de enviar muchos sms borracha.

Me acuerdo de cuando nadie tenía iPhone.

Me acuerdo de Gossip Girl.

Me acuerdo de los primeros capítulos de Cómo Conocí a Vuestra Madre subtitulados.

Me acuerdo de Series Yonkis.

Me acuerdo de cuando pagué una cuenta de Megaupload.

Me acuerdo de cuando mi amante y yo decidimos que era el momento de dejar de ser amantes y de llamarnos novios y de irnos a vivir juntos.

Me acuerdo de que entonces a mi generación se le llamaba Nini.

Me acuerdo de gastarme treinta euros en un anillo de compromiso.

Me acuerdo de cuando probé la cocaína, y el éxtasis, y las pastillas.

Me acuerdo de cuando lo mezclé todo en una misma noche.

Me acuerdo de cuando me fui a vivir a Barcelona.

Me acuerdo de aquellas mañanas en las que iba a trabajar sin haber dormido y con la misma ropa de la noche anterior.

Me acuerdo de haber hecho un trío.

Me acuerdo de haber decepcionado a mi madre.

Me acuerdo de cuando un gato tricolor apareció en mi casa y entonces me acordé de cuando tenía dos años y mis padres no me dejaban tener gato, y entonces sentí que aquella era mi venganza.

Me acuerdo de cuando papá me dijo que a mamá le quedaban tres años de vida.

Me acuerdo de llorar porque mamá se iba a morir.

Me acuerdo de cuando mi novio y yo viajamos por primera vez al extranjero porque él había encontrado una oferta en Atrápalo.

Me acuerdo de que una vez casi lo dejamos.

Me acuerdo de cuando nos hicimos vegetarianos.

Me acuerdo de cuando todo el mundo se hizo vegetariano.

Me acuerdo de lo poco que me gustó el último capítulo de Breaking Bad.

Me acuerdo de que vi a mi madre vomitar.

Me acuerdo de que una noche antes de ir a visitarla al hospital yo había tomado drogas.

Me acuerdo del olor de su pelo.

Me acuerdo del tono cariñoso de su voz.

Me acuerdo de que los médicos nos dijeron que había mejorado mucho.

Me acuerdo de cuando cobraba 300 euros y pagaba 250 de aquiler.

Me acuerdo de cuando dejé mi primer trabajo.

Me acuerdo de nuestro segundo gato.

Me acuerdo de nuestra tercera casa juntos.

Me acuerdo del olor frío del ataúd de mamá.

Me acuerdo del olor caliente del día de nuestra boda.

Me acuerdo de cuando el test de embarazo dijo que sí.

Y también me acuerdo de cuando soñé que un día regañaría a mi bebé por encontrarlo dibujando garabatos en las paredes blanquísimas de su cuarto

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