Ficciones

La noche en la que la luz de la luna se tiñó de sangre

Nunca subestimes el poder de la casualidad

Aquella noche la luna no era normal. Como si su presencia en el cielo fuera demasiado evidente, demasiado explícita… más que cualquier otra noche. Era algo raro, como si quisiera, desde allá arriba, advertir a alguien de algo.

***

La conductora.

Esta es la última vez que lo hago, de verdad. No quiero ser tan irresponsable.

A ver, solo han sido cinco cervezas. Me encuentro bien para conducir. Quizá un poco mareada, pero me sé el camino de memoria.

Embrague, meto la marcha, acelerador… Concéntrate en las líneas de la carretera. No es tan difícil. En nada estás en casa.

¿Qué carajo le pasa a la luna hoy? Me está dejando ciega.

***

El lunático.

Me gusta conducir de noche. Me gusta que el cielo esté tan claro. Me gusta que la luna esté tan grande y que me ilumine el camino. Es una señal de que todo va a salir bien. Y yo siempre hago caso a las señales porque ellas guían mis actos.

Ha de ser hoy y ha de ser ella, lo supe desde el primer momento en que la vi. 

Es lo que dictan las señales.  Es lo que me dice la luna, que ilumina las líneas rectas de esta carretera silenciosa de la misma manera que alumbra mi vida.

Yo solo soy un mensajero, un simple ejecutor.

***

El policía.

–Atención, central: aquí agente 5057. Solicito refuerzos y una ambulancia medicalizada urgente. Un choque frontal entre dos vehículos.

–Aquí central, ¿qué más datos tiene?

–Solo dos personas implicadas. Tenemos una chica joven con heridas leves y síntomas de embriaguez. Está muy nerviosa. Diría que el otro conductor, un varón de unos 30, ha fallecido en el acto. Por favor, manden la ambulancia de manera urgente.

–Recibido, 5057.

***

El abogado.

–Señoría, mi representada admite los cargos y acepta la multa por su responsabilidad en el accidente y sus “consecuencias”. Asume también la sanción derivada de su elevado índice de alcohol en sangre en el momento de los hechos. Y… 

–Continúe, letrado.

–Y quiere expresar también su gratitud a este jurado por tener en cuenta las “circunstancias especiales” de este caso. Es consciente de que, en aplicación estricta de la ley, lo más probable habría sido una pena de cárcel por homicidio involuntario con agravante de embriaguez. Quiere dar las gracias por que todo haya quedado en una sanción administrativa y se haya evitado la prisión.

–Gracias, abogado. Las circunstancias del caso nos han superado a todos, me temo. Se levanta la sesión.

***

El noticiario.

–Esta mañana se ha celebrado el juicio por el accidente de tráfico que destapó el caso conocido como "Luz de luna". Finalmente, la joven, de 26 años, ha sido absuelta de un delito de homicidio involuntario.

Se cierra así un caso que en los últimos meses ha conmocionado a la ciudad. Como recordarán, la policía acudió al domicilio del fallecido después del accidente y lo que allí encontró dio un vuelco a la investigación.

Para sorpresa de los agentes, en la casa había numerosas pruebas de que el joven había preparado minuciosamente un asesinato, que iba a cometer la misma noche del accidente.

La policía confirmó que su víctima iba a ser, precisamente, la joven con la que se cruzó mortalmente en la carretera. El accidente fue una asombrosa casualidad que alteró el curso de los hechos y que, aquella noche, cambió a la muerte de bando...

El potencial asesino sufría alucinaciones y afirmaba que la luna le enviaba señales para cometer sus actos.

Lo curioso del caso es que el accidente ocurrió debido a que la joven conductora, que había bebido, no vio una señal de stop, a pesar de la gran visibilidad que había aquella noche gracias a la luna llena...

Cuidado con el camino que te marcan las señales

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