PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Lit

¿Cómo es el estómago de un niño refugiado?

H

 

Si nuestros órganos pudieran hablar, esto es lo que dirían #trilogíadelhambre

Luna Miguel

18 Septiembre 2015 06:00

Mírame bien.

Mi color es el de la arena, el del cemento, el del desierto.

Soy una bolsa que se abre y que se cierra, y que hoy trata de acostumbrarse al vacío, echando de menos la leche que antaño me rebosaba.

No sé cuántos centímetros mido, no sé cuál es mi forma exacta, no sé cuál es mi función ahora que la comida escasea, y que fuera de la piel que me atrapa sólo escucho llantos.

Voces.

Disparos.

Sólo escucho llantos.

Nací hace cinco años dentro de un cuerpo diminuto, que mes a mes me invita a crecer con él.

Existí y me dieron el nombre de estómago, o vientre, o barriguita.

Dicen que soy importante porque gracias a mí todo se procesa.

Porque gracias a mis temblores todo se nutre.

Porque gracias a mi influencia todo centrifuga.

Soy capaz de machacar todo lo que llega a mi interior, pero hay cosas como el dolor que a veces se me escapan.

Sin comida, no soy nadie.

Sin comida, mataré al niño que llevo fuera.

Mírame bien.

A veces me siento polizón de este cuerpo.

Soy un refugiado dentro de un refugiado que desea cruzar fronteras para que alguien, en algún lugar mejor, me tire un trozo de pan.

Mi color es el de la arena.

Mi olor es el de las vísceras.

Mi sabor es el de la pena.

Mírame bien.

Te pido que me escuches y me comprendas.

Ya no tengo hambre.

Lo que tengo es miedo.

share