Ficciones

Todos creen que estoy embarazada, pero es mentira

Esta es la historia de una chica que llega a un famoso foro online de maternidad y entonces desvela su gran secreto: su embarazo es un fraude

Foro Mamá Hoy

miércoles 24 de junio de 2015

a las 01:53

Por "Mami008"

Hace tres meses mi test de embarazo dio positivo y entonces mi vida, como podréis imaginar, se llenó de una luz cálida.

Llevaba mucho esperándolo, aunque en secreto.

Mi chico y yo apenas hablábamos de ser padres, pero yo lo ansiaba con todas mis entrañas. Cuando las dos rayitas del ClearBlue se volvieron azules, se lo conté a todo el mundo, todos se alegraron por mí y mi familia me envió flores y regalos.

Empecé entonces a regular mi vida cual embarazada, contando las semanas, cambiando la dieta, tomando pastillas de ácido fólico y preparándome para los cambios del futuro.

Algo extraño ocurrió

Ya lo tenía todo planeado: los nombres de niño y los de niña (por supuesto yo esperaba una niña), las preferencias de colegios, las ideas de a qué barrios podríamos mudarnos antes de que mi tripa creciera, el nombre de mi pediatra preferido…

Sin embargo, durante mi primera visita al ginecólogo, hace dos meses, algo extraño ocurrió: dentro de mí no había nada. Absolutamente nada. Repetimos entonces los tests y, efectivamente, yo no estaba embarazada.

El médico se disculpó, y me dijo que a veces las pruebas caseras pueden dar algún error. No me lo podía creer. ¿Qué iba a hacer ahora con mi ilusión? ¿Cómo iba a explicarles a todos que yo no estaba embarazada, y que todo había sido un error?

Fue entonces cuando tomé la decisión más arriesgada de mi vida: seguir con mi plan. Construir una mentira.

Oculté mi estado como pude. En la oficina, enrollaba las compresas en varios trozos de papel y los escondía al fondo de la papelera. En casa, procuraba que mi pareja no se metiera en el baño al mismo tiempo que yo.

Fingí náuseas. Fingí vómitos. Fingí antojos

Fingí tener sueño, hambre entre horas, agotamiento.

Bebí mucha agua para que mi tripa siempre estuviera hinchada. No me importaba atiborrarme a dulces, porque sabía que así engordaría. Eso era lo que se espera de una mujer en mi estado, ¿no? Que se me llenen los carrillos y que se me ponga la piel tan brillante y rosa como la de un cerdito.

En un par de ocasiones incluso inventé visitas al médico e imprimí ecografías que había encontrado por Internet que equivalían a mis semanas.

En cada una de esas visitas pedía a mi chico y a mis amigas que no me acompañaran. Les dije que prefería hacerlo sola. Entonces daba largos paseos, relajada, tratando de pensar un nuevo plan que me permitiera seguir con mi ficción.

Hoy es difícil continuar.  

Se me acaban las excusas y las tramas, y dentro de poco todos empezarán a preocuparse por mi aspecto.

Algo en mí me pide que no desista.

Otra parte me dice que tire la toalla, pero es que me encanta recibir regalos, que la gente me diga lo guapa que me estoy poniendo y que a cada lugar que vaya, mi bebé y yo seamos el único centro de atención.

Las que habéis sido mamás lo sabréis: no hay nada tan emocionante como ser el centro de todo.

No hay etapa de la vida en la que quienes te rodean te traten mejor que en esta.

"¿Cómo estás, bonita?"

"¡Qué bien te veo, preciosa!"

"¿Quieres que te lleve el desayuno a la cama?"

"¿Necesitas un masaje?"

"¡Te vamos a cuidar mucho!"

¿Véis? ¿A que suena fantástico?

Creo que estoy enganchada a esta sensación

Creo que tengo miedo de que al conocer la verdad todos me odien.

Creo que necesito ayuda, y por eso he venido hasta este foro.

Por favor, amigas. Echadme una mano.

Estoy desesperada.

Esto ha llegado demasiado lejos, ¿ahora qué hago?

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