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Tengo menos de 20 años y amo la cirugía estética

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Si vas a escandalizarte, no leas mis motivos

Carlota Ming

18 Mayo 2015 10:44

He decidido escribir esta carta por un único motivo: la cirugía estética entre adolescentes tiene que dejar de verse como el fin de la civilización. Es el futuro de la misma.

No temo a los linchamientos que puedan derivarse de lo que voy a decir, porque las operaciones de estética son una nueva libertad que nos pertenece.

Me llamo Jane, tengo 17 años y hace un mes y medio me operé por segunda vez. Mi primera intervención fue una rinoplastia, la más común entre jóvenes de mi edad. La última ha sido en el mentón.

Esta segunda vez también ha habido reacciones enfrentadas: los adultos se escandalizan, juzgan a mi familia, me miran mal.


Sé que pensáis que mi problema no es físico, sino psicológico, que la belleza es algo interior.



Mis amigos me dan besos, se alegran por mí, me hacen fotos cariñosas y las suben Instagram: "¡Felicidades Jane!". 

Todos vivimos en la tierra, pero siento que venimos de planetas distintos: Pasado y Futuro.

Sé que pensáis que mi problema no es físico, sino psicológico, que la belleza es algo interior.

No soy imbécil, me sé la lección: "La publicidad sexista daña tu autoestima", "¡Debes empoderarte, sentirte siempre guapa!".

Sí, sí. Pero yo tengo mis razones. Muchos las tenemos.



Es fácil darse cuenta de que el mundo se ha vuelto mucho más complejo, pero sólo los jóvenes sabemos que también se ha vuelto mucho más sutil.

Para dejar una buena impresión en los demás ya no basta un apretón de manos y un perfume. Vivir en el barrio de internet implica cuidar nuestra identidad digital. Si no lo haces se sobreentiende que:

1. Eres una estrella prestigiosa que puede prescindir de ello,

2. Estás muerto

o

3. Quieres aparentarlo.

Antes en los colegios también había acoso y maltrato hacia quienes no encajaban: un día te daban una paliza en el patio y ese mazazo te acompañaba para siempre.

El bullying de hoy es como un millón de agujas que nunca paran de pincharte. Miles de comentarios, rumores y notificaciones de las que es muy difícil huir.

Con esto no quiero decir que los jóvenes vayamos de víctimas, simplemente no se nos permite buscar nuestras propias soluciones. Luego nos tachan de débiles, ñoños y narcisistas.



Soy una apasionada de la tecnología y eso es lo que voy a estudiar. Me gusta buscar soluciones, utilizar la ciencia y el ingenio para hacer la vida mejor, más fácil.

Por ejemplo: curar enfermedades, facilitar tareas, dejar de sufrir por una cuestión estética.

¿Por qué no son igual de legítimas?

Nos fascinan los cyborgs, la ciencia genética, pero aborrecemos a los humanos que se retocan. Me intriga saber por qué una mano biónica es mejor que un pómulo suave y perfecto. Y claro que en el mundo de la cirugía plástica como en el de la innovación tecnológica hay idiotas excesivos y suicidas.


Me opero para reprogramar mi cara, para adaptarla a mis necesidades.



Aún no tengo 20 años y amo la cirugía estética por una razón sencilla: del mismo modo que actualizo el software de mi móvil, quiero mejorar mi imagen. Me opero para reprogramar mi cara, para adaptarla a mis necesidades. 

En mi opinión, las buenas intervenciones estéticas son tan admirables como el último nanorobot. Y voy a deciros algo: cada vez más gente presume de sus operaciones y no de su belleza "natural".

La cirugía estética no sólo tiene que ver con la baja autoestima ni va de la mano de un negocio cruel; no significa que nuestra sociedad se vuelve inmadura. Es al contrario.

Las operaciones de estética son la ciencia del perfeccionamiento humano, marcan el camino evolutivo que nuestra especie desea seguir. Lo que modificamos es nuestro propio cuerpo, y no hay deseo más cierto y poderoso que ese.

Ahora dime, ¿de verdad te parezco inmadura? ¿O sólo sientes vértigo?


La cirugía estética no marca nuestros genes, pero sí los deseos que nos definirán como especie




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