PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Lit

La carta que da voz a los indignados con la última acción de Bieber

H

 

…Y esto es lo que pasa cuando te metes en el mundo del metal

Anónimo

04 Abril 2016 14:48

Una parte de la comunidad heavy-metal está indignada con Justin Bieber.



El motivo es el diseño del merchandising de la nueva gira de la estrella, profusamente inspirado en la estética del género.

Son muchos los que han acusado al cantante de apropiacionismo. Sin embargo, los diseños son mucho más auténticos de lo que podría suponerse.

El responsable de los mismos es el artista Mark Riddick, una luminaria del arte del metal extremo cuyas ilustraciones también han aparecido en merchandising de bandas como Exodus, Morbid Angel, Autopsy, Dying Fetus o Suffocation, entre muchas otras.

Que alguien tan venerado por la comunidad del rock extremo como Riddick se haya prestado a colaborar con un emblema del pop comercial también ha levantado ampollas entre los seguidores del ilustrador.



Riddick ha abordado la polémica en un post en su blog, y ha publicado una de las cartas que ha recibido para, en sus propias palabras, ilustrar “el egoísmo y elitismo de ciertos sectores de la comunidad metal”.

Lo que sigue es una versión traducida y editada de dicha carta.

***

Querido Mark Riddick,

Mira, Mark, tengo que decírtelo: estoy dolido. Esto ha sido un golpe muy duro. Como si, siendo un niño, hubiese descubierto a mis padres conspirando con el abusón que me daba collejas cada mañana en el autobús. Me ha dolido, Mark. Mucho.

Cuando me lo dijeron no me lo podía creer. ¿Mi adorado Mark Riddick diseñando el merchandising del maldito Justin Bieber? Tenía que ser una broma.

Pero no.


Estoy muy dolido. Es como si de niño hubiese descubierto a mis padres conspirando con el abusón que me daba collejas



Al final ha resultado ser verdad.

Esto ha sido una bofetada a todos tus fans verdaderamente underground. Me da igual toda la nueva exposición que vas a conseguir, Mark. Me da igual el tamaño del cheque que hayas cobrado.

Esto es una absoluta vergüenza. Y lo sabes.

Te lo dice alguien que lleva coleccionando camisetas con tus diseños desde hace dos décadas. Tengo todas las camisetas que llevan tu firma. Incluso de bandas que no me gustan. Mi debilidad por tu trabajo y mi afán completista me ha llevado a tenerlas todas.


Una afrenta para toda aquella música que intenta ser profunda y transmitir un mensaje. Joder, estoy muy cabreado



Pero todo tiene un límite.

¿Es que no te das cuenta de lo ridículo que resulta? ¡El maldito Justin Bieber! Un mocoso sin talento que hace música estúpida para pre-adolescentes sin gusto alguno por la música. Un pseudo-hombre capaz de grabar una canción cuyo estribillo repite únicamente “Baby, baby, baby, baby...” . Una afrenta para toda aquella música que intenta ser profunda y transmitir un mensaje. Joder estoy muy cabreado. Estoy tecleando tan fuerte que me da miedo romper el ordenador.


Mark, te recuerdo que la inmensa mayoría de tus fans son metaleros, y que, para nosotros, Bieber es poco menos que el anticristo (y no en el buen sentido). Hubiese entendido que diseñases para bandas no metaleras a cambio de un buen dinero. Pero hubiese esperado que, al menos, el artista escogido no fuera la excreción de una rata sifilítica.

Pero hay más. Lo peor de todo ha sido enterarme de que ni siquiera lo has hecho por dinero. Enterarme de que le has cobrado la misma tarifa a Bieber que la que le cobrarías a cualquier otra banda. 

La única explicación que le encuentro es que estés pasando por una profunda crisis de identidad. De ser así, lo lamento, pero no deberías hacérselo pagar a todos los fans del metal que te hemos adorado durante tantos años.


Te has posicionado con la visión hipster del mundo. Aquella que se apropia del ciertos elementos del género desde la insipidez y la ironía. Aquella que nos reduce a mercancías superficiales y caricaturiza nuestra esencia



Porque lo que has hecho, Mark, ha sido pasarte al otro bando. Te has posicionado con la visión hipster del mundo. Aquella que se apropia del ciertos elementos del género desde la insipidez y la ironía. Aquella que nos reduce a mercancías superficiales y caricaturiza nuestra esencia. Y, con ello, has humillado a toda la gente que ha hecho crecer la cultura del metal durante décadas.

Me da igual que pienses que exagero. Me dan igual todos los fans que te están apoyando y dicen que te entienden. Por mi os podéis ir todos a la mierda. Solo los verdaderos fieles al underground saben el dolor que estoy sintiendo. Todos los demás no son más que vulgares fans de Bieber camuflados detrás de una coraza de supuesto “respeto” y “comprensión”.

Tienes mucho talento, pero, con todos mis respetos, lo has tirado todo a la basura. El mundo está lleno de gusanos comerciales endiosados que valoran la fama y el dinero por encima de la autenticidad y su legado. Pero nunca hubiese pensado que tu serías uno de ellos.

¿Y, ahora qué hago, Mark?

Desde que me enteré de la noticia, cada cierto tiempo un espasmo recorre mi cuerpo. Es la punzada de mi completismo recordándome que falta una pieza en mi colección de Mark Riddick. No sé si alguna vez has coleccionado algo en la vida, pero se hace muy difícil convivir con la insatisfacción de saber que ahí fuera existe algo que debes poseer y todavía no tienes. Pero cuando ese “algo” es una camiseta del maldito Justin Bieber el panorama se vuelve más negro que el alma de Varg Vikernes.

 

¿De verdad vas a hacer que me compre una camiseta del maldito Bieber?



¿De verdad vas a hacer que me compre una camiseta del maldito Bieber? ¿De verdad tendré que manchar mi colección de esta manera? ¿Como voy a justificar ante mis amigos que tenga el nombre de semejante engendro guardado en mi armario? ¿Por qué me has obligado a escoger entre vivir con la angustia de no poder completar mi colección de camisetas y la vergüenza de poseer un objeto relacionado con Bieber?

Me has jodido la vida, Mark.

Atentamente,

Un viejo fan.

***

¿Quién creéis que lleva razón, Riddick o el fan enfurecido?

share