Ficciones

Orgullo introvertido: todo lo que nunca me atreví a decirte

Puede que nos veas callados, pero en nuestra cabeza suceden más cosas de las que imaginas

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... Hola.

Si escribo sobre introvertidos escribo sobre mí, que soy un chico más bien silencioso, pero sé que escribo también sobre mucha más gente.

Lo digo porque parece que los extrovertidos son mayoría, pero lo que pasa es que hacen más ruido, y levantan una polvareda que parece que hay un montón.

Los introvertidos, en cambio, pasamos de puntillas. Pero somos más de los que se piensa, y ya es hora de que nos conozcamos un poco mejor.

Los introvertidos no somos gatos, solo lo parecemos

Esto es como la guerra eterna entre perros y gatos. Se suele decir que los extrovertidos tienen una personalidad perruna y que los introvertidos somos más gatunos, pero eso no siempre es cierto.

Aunque hay gatos muy cariñosos, en general vemos al gato como un ser solitario que desprecia nuestra compañía.

Pasa lo contrario con los perros: en general los vemos como amigos inseparables, pero todos sabemos que hay caniches irritantes que no paran de ladrar.

Con los humanos es exactamente lo mismo. Ni todos los habladores son gente agradable ni todos los introvertidos somos el jorobado de Notre Dame. Pero, igual que los perros, los habladores también juegan con ventaja social. Dejad que me explique.

Si eres extrovertido , simplemente te pones a hablar y revelas tus cartas. Entonces algunos pensarán que eres fascinante y que les caes bien; otros que eres un idiota. En cualquier caso, será rápido y cómodo para todos.

En cambio, los introvertidos no enseñamos todas las cartas a la primera, y hace falta más tiempo para conocernos. Esto puede darnos problemas, porque parece que hoy mucha gente tiene prisa por catalogar a los demás, demasiada como para resolver un puzzle de más de dos piezas.

Además, puede pasar que te esfuerces por conocer a un introvertido y luego resulta que has perdido el tiempo, que detrás del aura de misterio solo había un gilipollas. Pero bueno, de eso hay en todas las casas.

En cambio, si consigues que un introvertido te abra su personalidad, ganarás mucho. Verás que te valora con fidelidad perruna.

Perdí la timidez, pero nunca dejé de ser introvertido

Hay quien piensa que 'introvertido' es sinónimo de 'tímido', pero no es así. Os lo explicaré con una anécdota personal.

Como todo adolescente, con 15 años mi principal meta era perder la virginidad, y para eso tenía que dejar de ponerme rojo cada vez que hablaba con una chica. Así que decidí apuntarme a teatro, y esa fue mi terapia de shock.

Interpreté el papel más ridículo de la obra del instituto: el Maestro de Ceremonias, de sexualidad indefinida, que abre con una canción la peli Cabaret. Cuando toda tu clase te ve sobre un escenario vestido con leotardos, mirar a los ojos de las chicas deja de ser un reto.

Perdí la timidez y después tuve mi primera novia y todo eso, sí, pero con esto quiero decir que aunque perdiera la timidez nunca dejé de ser introvertido. Al contrario, descubrí que era una parte básica de mi personalidad.

¿Cómo lo sabía? Cuando era tímido, me daba vergüenza hablar. Pero, cuando perdí la timidez, descubrí mi amor por el silencio.

Parece que hoy todo el mundo tenga que ser un animal social hasta el extremo

Los introvertidos disfrutamos de estar solos en silencio. Y, en cierto modo, esto es un tabú.

Parece que hoy todo el mundo tenga que ser un animal social hasta el extremo, y que la respuesta lógica a más de cinco segundos de silencio sea abrir Whatsapp. Si alguien prefiere estar en verdadero silencio, muchos piensan que lo más normal es que esté amargado. Como un gato.

Pero los introvertidos no pensamos que el tiempo sin socializar sea tiempo perdido, porque a veces vivimos más hacia dento que hacia fuera.

Puede que nos veas callados, pero en nuestra cabeza suceden más cosas de las que imaginas.

Nos gusta dialogar mentalmente con nosotros mismos. También refugiarnos en un libro o en una peli; o simplemente observar cómo avanza la sombra de la tarde a través del patio.

Y así podemos estar horas.

Solos.

En silencio.

(...)

(...)

Felices.

El silencio tiene mucho que decirnos

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