Ficciones

La pesadilla del chico que despertó del coma con una canción de Justin Bieber

¿Qué pensaría alguien que se despertara después de 10 años y descubriera que el mainstream es el nuevo indie?

1. Sorry

– Oiga, ¿qué canción es esa? ¿Por qué nos tortura con ella?

Debí de darle un susto de muerte porque la mujer pegó un grito y salió corriendo a llamar a las enfermeras, dejándome sin respuestas.

Estaba en una habitación enorme rodeado de gente inconsciente y médicos que hablaban de "milagro", pero todo el mundo obviaba mi pregunta. Supongo que una duda musical parece irrelevante cuando te acabas de despertar después de 6 años en coma y ya nadie esperaba que lo hicieras.

Sin embargo, aunque no recordaba haber entrado por mi propio pie en aquel hospital, ni siquiera el aparatoso accidente de tráfico que me contaban que había sufrido, no podía sacarme aquella canción de la cabeza.

"¿Por qué no podía dejar de pensar en aquellos sonidos tan pegadizos si no tenían nada que ver con la música que a mí me gustaba?"

Ese coro como de soprano pervertida teniendo un orgasmo. Esa voz de adolescente pidiendo una y otra vez ser perdonado pero que, a pesar de la insistencia, parecía hacerlo sin mucha convicción. Más bien como para poder jugársela a la chica otra vez y volver a largarse.

¿Qué eran aquellos sonidos más pegadizos que la miel de romero? ¿Y por qué no podía dejar de pensar en ellos si no tenían nada que ver con la música que a mí me gustaba?

Me había dormido venerando a grupos como Pavement, Dinosaur Jr o Sonic Youth y, de repente, la melodía pegadiza de una canción pop me había devuelto a la realidad. Literalmente.

2. Seis años de música

Empecé a rememorar cosas. Lo último que recordaba antes de despertar semidesnudo en una cama de hospital era el Primavera Sound. El festival de mis amores.

Recuerdo que había ido con Jaime, su novia y Álvaro. Jaime y yo nos habíamos conocido en el foro del festival y nos unía nuestra pasión por el indie rock y nuestro desprecio al mainstream. La verdad es que se nos daba muy bien odiar.

Aquel año, nuestro punto de mira había sido el FIB. El festival había traído a The Killers y aquello fue la gota que colmó el vaso. Nosotros pasábamos de aquel puterío musical para la masa. Además, en las últimas ediciones, se había llenado de gente que no iba por la música sino a emborracharse e intentar follar con guiris...

La noche del accidente, habíamos estado disfrutando juntos de un conciertazo de Pixies. Jaime y yo teníamos calculada cuál era la mejor distancia con respecto al escenario para disfrutar del mejor sonido. Ese punto exacto que te aleja del barullo de la gente pero que todavía te deja lo suficientemente cerca como para sumergirte de pleno en las frecuencias.

"Nos unía nuestra pasión por el indie rock y nuestro desprecio al mainstream. Se nos daba muy bien odiar"

Jaime fue uno de los primeros en venir a verme y me contó lo del accidente. Me habían atropellado saliendo del festival, la distorsión de los Pixies me había dejado bastante sordo y, probablemente por eso no oí el coche que venía demasiado deprisa para frenar a tiempo en el paso de peatones.

Me había ido con los Pixies metidos en los tímpanos y me había despertado con... ¿qué era esa mierda?

Le describí a Jaime la canción con la que me había despertado y la reconoció en seguida.

– ¡Ah! Esa es la de Justin Bieber. ¿Es un temazo, verdad?

Me quedé de piedra. ¿Justin Bieber? ¿El mismo que cantaba la infernal Baby? ¿El mismo del que nos reíamos todos en 2010? ¿Por qué decía Jaime que le molaba? Estaba en shock.

3. Poptimismo

Seguí recibiendo visitas de mis amigos. A todos parecía haberles sorbido el seso la discográfica del impresentable ese. ¿Es que iba a tener que buscar amigos nuevos?

Me conecto a Facebook para intentar recuperar algunas viejas amistades y más de los mismo... Que si vídeos de Ariana Grande, fotos de conciertos de Rihanna... ¿Qué narices le ha pasado a la humanidad mientras dormía?

Pero bueno, aún me quedaba una baza: la prensa musical. Tecleé acelerado en el navegador la dirección de Pitchfork y ¡la madre del cordero! Aquello no podía ser cierto... Le daban un 8,5 al último disco de Beyoncé.

Lo peor es que no era una excepción. Me dediqué a repasar listas de los mejores discos de los últimos años y los grupos indies compartían protagonismo con las estrellas del mainstream. FACT decía que la mejor canción de 2015 había sido de Jack Ü... ¿Qué coño era aquello? Me sentía víctima de una broma de cámara oculta de muy mal gusto.

"Pitchfork le daba un 8,5 al disco de Beyoncé y mis amigos compartían vídeos de Ariana Grande y fotos en conciertos de Rihanna"

Me bajé del burro y llamé a Jaime. Quería saber más, necesitaba entenderlo.

– Tío, relájate. Que una canción sea mainstream no significa que no pueda ser buena. Es como que a un grupo no lo conozcan ni en su casa a la hora de cenar tampoco implica que tenga que ser bueno. ¿Entiendes?

No, no lo entendía. Igual que tampoco entendía que ahora admitiera que, además de My Bloody Valentine, también le gustaban ciertas canciones de Rocío Jurado o Raphael sin ironía. De verdad.

Sin embargo, algo peor aún fue lo que me dijo Álvaro:

– Tienes que aceptarlo, Jaime. Las cosas han cambiado. Los placeres culpables ya no existen, son solo placeres a secas.

Estaba hiperventilando. ¿Quién era el culpable de aquel lavado de cerebro? ¿Habían sido mis amigos reemplazados por extraterrestres y nadie se había dado cuenta? ¿Quién debía pagar por ello? ¿A quién tenía que cargarme?

Seguí investigando y encontré un artículo que lo explicaba. El culpable no era otro que internet... ¿Cómo no lo había visto venir? Yo que siempre defendí el vinilo a capa y espada sobre la mierda del streaming...

Leí otros artículos al respecto que decían cosas como que la democratización del acceso libre a la música se había cargado la figura del crítico tradicional, o que la dictadura del tráfico en la webs habían convertido a las revistas musicales en simples altavoces de las estrellas, y bla bla bla...

¿En qué birria de mundo me estaban obligando a estar vivo?

4. El chico Bieber

No obstante, la pesadilla aún no había terminado...

Un día desperté y mi cara estaba por todas partes. Yo era la noticia viral del día:

"Increíble. Chico resucita gracias a canción de Justin Bieber".

Genial. Me había convertido en el chico Bieber... En aquel momento prefería haberme muerto.

El pop comercial me había salvado la vida y ya no había forma de cambiarlo ni de ocultarlo. Aquel hecho me perseguiría para siempre, el destino se reía de mí...

"El pop comercial me había salvado la vida. El destino se reía de mí"

Cerré el portatil con rabia e intenté cantar algún buen tema para relajarme. Cantar disminuye la ansiedad.

– S-s-s-s...

¿qué me estaba pasando?

Is it too late no to say sooorrry?

¿Por qué era la canción de Justin Bieber lo único que me salía? Sorry estaba por todo mi cerebro como una infección. Mi cuerpo había hablado y decía que le gustaba. Estaba perdido y si no quería unirme a bailar con ellos, solo había una solución posible...

– ¡Por favor! ¡Enfermera!

Antes de escuchar los pasos acercandose por el pasillo demasiado próximos, cogí carrerilla y me di lo más fuertemente posible en la cabeza contra la pared.

Antes inconsciente que mainstream.

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