Ficciones

Año 2060. La vida en el extraño balneario del que nadie sale con vida

Luz tiene 20 años y no sabe qué hacer con su vida. Presa de la desgana se muda a una novedosa cooperativa de donantes de carne en la que vivirá de lujo a cambio de su proteína animal

Después de que e n 2025 el gobierno chino aprobara el consumo de carne humana para acabar con la hambruna que atravesaba el país, los mismos problemas llegaron a occidente. En ese contexto Débora, su marido y un amigo fundaron un importante grupo activista que proponía el consumo de carne como alternativa al hambre en un mundo superpoblado y sobreexplotado. Tras la muerte de su marido y embarazada de su primera hija, Débora se comió a su pareja y fue juzgada inocente en un importante juicio en el que se decidiría también el rumbo que tomaría la humanidad.

I

A excepción de unos pocos trabajadores, nadie sabía exactamente su localización. Cualquier visitante y hasta los propios internos eran conducidos hasta la puerta con los ojos vendados tras dar un rodeo.

Aislar a los donantes era muy importante a la hora de evitar tentaciones.

Soura era la primera cooperativa de donantes de carne que se había convertido en una empresa desde que la antropofagia sin homicidio se legalizara en 2050.

En todos los casos, el funcionamiento era muy parecido: un grupo de personas lo dejaba todo para irse a vivir al campo. Cultivaban la tierra y comían únicamente lo que esta les ofrecía. Además, si enfermaban, se negaban a tratarse. Era gente de ideales bohemios que vivía rápido, disfrutaba del presente y, cuando les llegaba la hora, le cedían a otro su lugar en el mundo.

La única diferencia con Soura era que, una vez muertos, la empresa vendía su carne a precio de trufa blanca.

Durante su vida, los internos se comprometían a seguir una estricta alimentación vegana y eran mimados como los clientes de un balneario para conseguir una carne de primera calidad.

En las instalaciones del centro tenían todo lo que necesitaban para llevar una vida de confort y lujo sin trabajar ni pasar hambre. Una vida contemplativa sin estrés ni horarios que solo los jubilados más adinerados podían permitirse llevar.

Los últimos estudios realizados hablaban del bajo riesgo de contraer enfermedades a través de la carne de personas que, en vida, no se hubieran alimentado de otros seres humanos. Tras varios casos de la enfermedad de Creutzfeldt jakob en los que los medicamentos desarrollados por la ciencia china no habían funcionado, el mercado estaba en alza.

A cambio, los donantes únicamente tenían que firmar un contrato en el que renunciaban a:

—Llegado el caso, prolongar su vida “artificialmente” (un término con el que la organización incluía un amplio abanico de medicamentos y todo tipo de intervenciones quirúrgicas). 

Ser reanimados si sufrían un paro cardíaco.

La esperanza de vida era de cuarenta años y, el número de suicidios, extrañamente alto.

II

Luz odiaba su nombre, la hacía sentirse parte de una secta. Lo odiaba tanto como quien le había tocado ser en la vida.

Todo el mundo solía decir de ella que era el vivo retrato de su padre y, aunque no había llegado a conocerlo, se sentía cercana a él. Tal vez, por esa misma razón. En él proyectaba todo lo que anhelaba. Todo lo que podría haber sido su vida y no fue. Todo lo que su madre no era.

Aquel día, Luz llegaba a la mayoría de edad. Cumplía 20 años y, sin embargo, no esperaba mucho del mundo exterior. Había dejado los estudios y pasaba largas horas encerrada en su cuarto. Leía los grandes clásicos del siglo XX y escuchaba los viejos CD de su padre. Muchos habían pertenecido primero a su abuelo, al que tampoco conocía, y, estaban tan rayados, que saltaban constantemente.

Ya nadie usaba aquel sistema. Ahora el sonido se transmitía mediante vibraciones que pasaban directamente al nervio auditivo a través del hueso.

En un mundo con más de 10 millones de habitantes, velar por el silencio y el orden se había convertido en una cuestión de Estado.

Haven't had a dream in a long time

Luz escuchaba uno de sus discos más antiguos.

So please, please, please let me get what I want this time

Pero, ¿qué era exactamente lo que ella quería?

III

Solo habían pasado tres meses desde que Luz había sido admitida en Suora cuando había intentado suicidarse por primera vez. Lo había hecho con las pastillas que los mismos médicos del centro la habían autorizado a tomar para tratar su depresión.

A Luz le había extrañado que, a pesar del estricto control que pesaba sobre todos los internos, el médico le hubiera dejado llevarse la caja entera de antidepresivos, en vez de hacerla pasar todos los días por enfermería.

Al principio, lo había tomado como una señal de confianza por parte de aquel doctor que siempre le sonreía. Sin embargo, cuando había captado la indirecta, había decidido seguir las instrucciones al pie de la letra.

Una noche, después de haberse quedado despierta leyendo La Náusea, había visto amanecer desde su balcón. Después, había machacado todas las pastillas de las que venía haciendo acopio, había diluido el polvo blanco en agua y se lo había bebido como si de un vaso de leche caliente antes de dormir se tratara.

Despertó tres días después. Estaba tirada en el suelo del cuarto de baño y parecía como si, al otro lado de la puerta de su habitación, nadie la hubiera echado en falta. Aunque, estaba segura de que todos los días alguien había entrado a comprobar sus constantes vitales.

De repente, todo encajaba como un puzzle. El tiempo que nunca acababa de pasar, los tonos pastel de las paredes, las sonrisas siempre perfectas del personal y todos esos internos que, de un día para otro, desaparecían porque supuestamente habían decidido abandonar el programa.

Ahora lo entendía. De allí, nadie salía con vida.

Capítulos anteriores:

Capítulo 1: Si tus hijos fuesen a morir desnutridos, ¿les darías carne humana?

Capítulo 2: Año 2040. Una historia de amor extremo en medio de un mundo caníbal

Capítulo 3: Año 2041. La supervivencia de la epecie se decide en un tribunal

Capítulos siguientes: 

Capítulo 5: El mismo infierno se escondía detrás de una simple puerta de madera

Capítulo 6: Lo dejaron todo para vivir como los primeros Homo sapiens en 2061

Capítulo 7: Su vida era perfecta hasta que descubrió que se basaba en una gran mentira

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