jueves 25 de junio de 2009

Sónar 09

Sónar

Tres días de cielo electrónico

Apenas han pasado treinta horas desde que encaramos por última vez la salida de la Fira Gran Vía dejando atrás la hoguera de ímpetus dionisiacos y hedonismo desaforado en la que Sinden, Jeff Mills o Marcel Dettmann convirtieron la recta final de la última velada de Sónar de Noche. Ya ven, apenas un día de rémora, treinta horas gastadas entre autobuses, camas prestadas, salas de espera, trenes y aviones en modo returning, y sin embargo cuesta evitar la sensación de que todo lo vivido durante los últimos cuatro días -todas las sensaciones acumuladas, todo ese cúmulo de timbres e imágenes almacenados en el espacio de tres días y tres noches de actividad frenética que hacen del Sónar una experiencia tan gozosa como exigente a nivel físico- pasó hace ya mucho tiempo. Por eso, para ir fijando recuerdos mientras nuestros cerebros -aún algo embotados, para qué negarlo- encuentran de nuevo la ruta hacia la normalidad, hoy toca hacer recuento, volver a hacer una última lectura de un festival inusualmente intenso que en tiempos de crisis lacerante ha sido capaz de congregar a unas 74.000 personas dispuestas a divertirse a toda costa. Y vaya si lo hicieron... aunque no sólo de fiesta llevada hasta el paroxismo vive el Homo-Sónar moderno; además de cuerpos deliciosos entregados al hedonismo del baile infinito, por el Sónar también desfilan cerebros con ganas de dejarse sorprender. Agitación física y excitación aural, desenfreno y pan de orden intelectual. En saber abrazar la contradicción reside el secreto del equilibrio. Un nuevo triunfo para Sónar.

Jueves 18

Jueves por la mañana. Litros de café, últimas gestiones previas y directos al Sónar. Año tras año sigue sorprendiendo comprobar la naturalidad con la que el Sónar de Día se integra en el nucleo urbano de Barcelona. Dos calles más allá, la vida transcurre con total normalidad y, casi como cada día, la parcialmente mutilada Plaza del Angels se llena de patinadores y gentes ociosas amantes del sol y el alterne a la luz del día que no le hacen ascos a la lujosa banda sonora que el Sónar les brinda a sólo unos pocos metros de distancia.

Poco después del mediodía, dentro de ese nodo de actividad frenética en el que se convertirá durante tres días el entorno cerrado del CCCB y el MACBA, la gente va goteando. El que llega mira y se deja ver. Los más madrugadores buscan las caras sombras del Village, se reparten los metros de falso cesped, o acampan bajo las lonas del más recogido SonarDôme, un vergel de caras bonitas y gestos relajados, de gentes llegadas de todo el mundo que huelen a mar y visten sus mejores colores para brillar al ritmo de un primer día de fiesta. Sónar es uno de esos escasos enclaves espacio-temporales capaces de regalarte la sensación de estar en el momento justo en el lugar adecuado. No sabemos qué piensan ustedes, pero para nosotros esa sensación es de las que no tiene precio.

El Dôme nos regaló los primeros mejores momentos de la mano de Mwëslee y Chelis, un vigués y un zaragozano, dos cabezas y cuatro manos entregadas a un baño matutino de sensual y colorista funk sintético. Dos platos, dos lectores de CD, un mixer y MPC al servicio de una lluvia de ideas, vistiendo un estribillo de Adelle de beats fracturados pegados con celo sintético, abriendo el diccionario del future soul y el skweee por algunas de sus páginas más gozosas y representativas, mezclando voces rituales del Magreb con beats gordos y frecuencias torcidas, sugerentes rítmicas de regusto brasileño y delirios psicodélicos. Para cerrar, nada mejor que el “Space Is The Place” de Sun Ra rebozado de ruidos y ecos. Para ellos fue la primera tanda de merecidos aplausos justo antes de que el barcelonés Miaau llegara a seducirnos con su electrónica emotiva y cinemática. En sus manos el techno es sólo una herramienta, un juego de escuadra y cartabón electrónicos con los que delinear densas fantasías instrumentales que apuntan a extraños y oníricos parajes que poco tienen que ver con los dominios del club de baile. Muy sugerente lo de este micho.

La mañana se movió en terrenos deliciosamente tranquilos, con mucha música para escuchar sentado, para degustar con calma y destensar los nervios que nos procura la vida. Y esa va a ser una de las tónicas dominantes de un Sónar en el que este año abunda el beat making de perfil relajado, ese downtempo que mira de reojo al funk púrpura del futuro, que se envenena de psicodelia ligera, o se jacta de su deformidad de acento wonky.

El sospechoso habitual Jeff Mills protagonizó el primer momento grande en el Village. El de Detroit desempolvó su disfraz de The Wizard para, a cuatro platos, y tirando de vinilos viejos -en alguna que otra ocasión le llegó a saltar la aguja-, rememorar sus tiempos de DJ radiofónico al lado de The Electrifying Mojo. Como en aquellas legendarias sesiones, Mills volvió a exhibir su fascinante capacidad para mezclarlo todo con una facilidad pasmosa, despachando una soberana sesión a base de generosas raciones de funk y disco, de oscuras rodajas de electro robótico, techno primigenio, y mucho -pero que mucho- proto-rap. Curioso ver cómo la gente respondía con mayor entrega ante los ritmos más tórridos y orgánicos, o ante el boom bap de los clásicos himnos del hip-hop más old school, devolviendo un feedback considerablemente más frío ante los sonidos más sintéticos y abstractos, ante esas perlas viejas del techno y el house primigenio o la más atávica EBM que de cuando en cuando colaba en la mezcla. Por sus platos pasaron desde Erick B & Rakim hasta Marshal Jefferson, aunque lo que mejor sabor de boca nos dejó fueron sus citas al hip-hop de los primeros ochenta. Baile al sol y brazos en alto disfrutando de una generosa lección de historia en torno a las músicas de baile de raíz negra.

Tras The Wizard, el estilizado y sensual house pop de Luomo se disfrutó como un sorbete amable, como un tentempié en terraza de copa fina que no consiguió despertar las pasiones de casi nadie de los allí presentes. Quizá no fuera la mejor hora para disfrutar de lo suyo. Como nota curiosa, junto a Ripatti, en el escenario, estuvo en todo momento el animoso Jake Shears (el cantante de Scissor Sisters), contoneándose de forma divertida a la espera de que le tocara encargarse del micro. En un proyecto, el de Luomo, que en tiempos recientes descansa en multitud de voces ajenas, se agradeció la presencia de una garganta real sobre las tablas del Village. Mejor cuando él cantó que cuando las voces llegaban a nuestros oídos disparadas desde un disco duro.



De vuelta en el Dôme, Mulatu Astatke brilló en su papel de padrino del ethio-jazz, llevando las canciones de su reciente “Out There” (Strut, 09) a terrenos mucho más orgánicos en compañía de The Heliocentrics. Hay algo en sus fraseos tranquilos, profundos y fluidos, en las líneas melódicas de sus metales, en los dibujos del vibráfono (que se oía menos de lo que nos hubiese gustado), en lo cadente y sinuoso de esa música templada empapada de jazz y psicodelia exótica, de funk americano y afrobeat, que resulta extrañamente balsámico, narcótico. Que lo suyo embriaga, vamos.

En el mismo escenario, apenas cuarenta minutos después de Mulatu, el francés Débruit se convirtió en una de las sorpresas -o no, porque en sus discos ya venía apuntando muy buenas maneras- de la jornada. Volcado sobre la pantalla de sus dos laptops (uno, el principal, cubierto por una toalla blanca que te llevaba a buscar analogías con el eterno pañuelo blanco de Louis Armstrong), el parisino brilló repartiendo andanadas de future funk de tremenda pegada, beats tan gordos como cojos atravesados de torcidísimas melodías sintéticas en clave de p-funk futurista que hacia el final de su actuación fueron dejando paso a especias más exóticas: algo de house anoréxico condimentado de efectos y pitidos digitales, una especie de dancehall caribeño que fue subiendo de revoluciones hasta acabar en terrenos cercanos al kwaito, y hasta un tema elegantemente bordado de guitarras congoleñas. Nos quedamos con ganas de más.




En el mismo ámbito estético -el del beat making más o menos downtempo- pero en el extremo opuesto del espectro de méritos -del lado de la decepción-, el también parisino
Onra se mostró desde el principio incapaz de contagiar a la parroquia con sus escuálidas y previsibles bases. De sus dos MPCs (nada de laptop) sólo salieron ritmos un tanto cansinos, repetitivos y esquemáticos, en los que echamos muy en falta el músculo del funk o la presencia de esos arabescos de exótica orientalista que hacen de sus discos experiencias tan recomendables.





En el Complex, le tocaba el turno a Grey Filastine. Confiados que somos, nos plantamos en la puerta del recinto a las 19:30 horas, hora prevista para el inicio de su concierto y... Sorpresa. Cerca de un centenar de personas se agolpaban en la puerta del Convent del Angels intentando entrar a un recinto prohibido. Razón: aforo completísimo. Un tipo ve nuestra acreditación colgando del cuello y nos pide auxilio. Dice ser amigo de Grey, y haber viajado desde Australia hasta Barcelona sólo para ver a su amigo metiéndose en el bolsillo al más inquieto público del Sónar. Al final él y nosotros pudimos entrar a comprobar como Filastine, envuelto en la oscuridad cómplice del Convent del Angels, y ocasionalmente acompañado de una violinista -y chelista- francesa (de Lion, aunque sus aportaciones apuntaran a las músicas tradicionales del norte de África) y de una MC norteamericana (de Nueva Orleans, aunque no nos pregunten por sus credenciales, que somos muy malos recordando nombres), se lució multiplicando la pegada de su electrónica global para brindarnos una de las mejores actuaciones de la jornada del jueves. Percusiones reales de acento altermundista sobre bases apretadas con sabor a dub y a electro booty, a folclore arabesco y dubstep wonky. Las frecuencias bajas bufaban en las cajas antes de salir catapultadas hacia sienes y pecheras, haciendo de su apuesta una experiencia eminentemente física, algo muy de agradecer habida cuenta de la escasa presión sonara (si les decimos que vimos a agentes municipales midiendo los volúmenes de ruido en los exteriores del complejo entenderán el porqué) que exhibió el soundsystem del Dôme durante todo el día.


Poner a The Sight Below a levantar sus nebulosas de filiación shoegazer en el escenario SonarVillage (el más grande) a eso de las 19:00 de la tarde fue una decisión arriesgada. Su música hubiera encajado mucho mejor en horas más tempranas y en un entorno más recogido, quizás en el SonarHall, un escenario que se le acabó quedando pequeño -de nuevo aforo completo y gente haciendo cola para poder acceder hasta los bajos del CCCB- a los congoleños Konono N°1 y a sus aquelarres rítmicos a golpe de percusiones repetitivas y sus tres punzantes likembes electrificados.



Esperados tras su baja del año pasado -las autoridades les denegaron los pertinentes visados-, la gente disfrutó de lo lindo de su trance africanista a la manera de la tradición bazombo. Likembes que tan pronto suenan a frases de guitarra eléctrica como a secuencia electrónica, unas líneas de bajo ondulantes y profundas que no sabes desde dónde suenan, y canciones larguísimas, ritmos eternos, que van ganando o perdiendo dinámica al antojo de los gestos físicos de unos músicos que parecen haber vivido más de siete vidas. Tarde o temprano, aunque no quieras, aunque estés a otra cosa, su insistente y cálido remolino rítmico acaba por absorberte. Al final no te queda más remedio que bailar y bailar. Cuántas sonrisas de satisfacción vimos en la cara de quienes salían del Hall empapados en sudor.



Un vistazo a Sonarmatica:


Mira nuestra galería de fotos del Jueves.

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Comentarios 37
titolunes 22 de junio de 2009
Pues sin entrar en temas musicales, el Sònar cada vez está peor. Tienen que rectificar. Había gente por todos sitios tomando drogas sin taparse ni nada, con niños jóvenes viéndolo todo y la gente bien puesta. Además olía fatal el recinto. Es penoso, de verdad. O se ponen las pilas o esto va aser yonkilandia. Es el festival de música dónde la gente va más puesta. Ya está bien de tanta hipocresía y tanto yonki
Yagolunes 22 de junio de 2009
No sé en que clase de festival estuviste tu, Tito, pues yo no vi a nadie drogarse en público, ni olía mal en ningún lado. Es evidente que en todo festival la gente se emborracha y consume estupefacientes, no nos vamos a engañar, pues el Sónar no es más que un evento para que la gente disfrute y se lo pase bien. No vayáis a creer que porque en el Primavera Sound los indies se vistan de camisas a cuadros y gafa pasta, y flipen con Sonic Youth, no iban menos drogados que en el Sónar. Hay demasiado demagogia en todo este sentido. Piensen por ustedes mismos.
Jaladriellunes 22 de junio de 2009
Dejándonos de debates absurdos, y demagogias de tercero de Egb, he de decir que este año nos ha brindado tres sorpresas de lo más gratas. Por un lado el apoteósico Live de Byetone en el sónar hall el sábado (hacía tiempo que no veía algo similar), el showcase de Mary Anne Hobbs, en especial Joker y su percepción radioactiva del futuro, y el gran Omar Souleyman. Inmejorables. Gracias Sónar por estos tres días de música avanzada.
Gammalunes 22 de junio de 2009
Para empezar al Sónar no se le debería llamar festival. Por norma general los festivales son lugares para los cabezas de cartel y las nostalgias con grupos de cuarentañeros llendo de jovencitos sobre el escenario. Esto, es en lo que se ha convertido el ámbito festivalero de hoy en día. Pero un evento en que a cada esquina te descube un nuevo hallazgo musical y estético, que te golpea en la conciencia como hace el Sónar, es algo más. Algo mucho más grande.
Hijo del siglolunes 22 de junio de 2009
Fan
Pedrolunes 22 de junio de 2009
Me quedo con las gafitas a coraozones de Rustie, con el palestino de Omar Souleyman, y con la Roux, a pesar del torrente de críticas que recibió por parte de la prensa de este país.
Laimlunes 22 de junio de 2009
El showcase de raster norton me dejó sin palabras. Bravio Sónar
Homerolunes 22 de junio de 2009
épico, colosal, descomunal.
Irenelunes 22 de junio de 2009
Que se alejen todas, Grace Jones incluida, la nueva diva es Little Boots.
Janlunes 22 de junio de 2009
Oeeeeeeeee!!! Oeeeeeeee!!! Aún no doy crédito. festivalón-lón´lón!
Helenlunes 22 de junio de 2009
Lots of kisses from Sweden. love barcelona, love the videos in the web. thank you ;-)
Gatitos de youtubelunes 22 de junio de 2009
Acaso Sónar de día no es lo más parecido a estar en un jardín de las delicias?
Natalialunes 22 de junio de 2009
Sencillamente brutal. Ahora a esperar un año más.
luislunes 22 de junio de 2009
Me ha encantado los videos. os lo currais
Daniellunes 22 de junio de 2009
Ritchie hawtin flojo, bastante flojo. Se le veía desganado y previsible. por el contrario, marcel dettman., shed, y byetone estuvieron ejemplares. Hay iun nuevo tecno cociéndose que es piuro maná electrónico
Manuellunes 22 de junio de 2009
Sencilla y llanamente un nombre:Byetone
Yanakakakakakakislunes 22 de junio de 2009
Sonar Rules, PlayGround Rules!!! thanxs for the weekend, and the photos ;-)
Histéricalunes 22 de junio de 2009
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
jclunes 22 de junio de 2009
buff.... Orbital impresionante!!
Titomartes 23 de junio de 2009
Yago, yo alucino. Todo el mundo que ha ido hemos dicho que este año se les ha ido la bola. Incluso yo fui con una amiga japonesa que estaba en barcelona y ALUCINÓ con la permisividad de drogas. Al contrario de algunos festivales y fiestas donde hay registros en las entradas, este festival tiene permisividad total. Vamos a ponernos las pilas de una vez porque algún día tendrán un buen susto y se acabará tanta tontería. Incluso cuando un periodista entervistaba al Sergio Caballero, éste hizo una referencia acerca de las drogas y la facilidad con la que se consumen en el festival...
Miguelitomartes 23 de junio de 2009
Me parecen curiosos los comentarios sobre el consumo de drogas. Curioso porque nadie explica que viese ninguna consecuencia negativa por el hecho de estar drogándose. Por tanto, se trata de comentarios de índole moralista. Y algo hipócritas también porque me imagino que cuando hablan de drogas no se estaban refiriendo al alcohol que, os recuerdo, es la sustancia con más adictos, que provoca más muertes directa e indirectas y que supone un gasto sanitario extremadamente elevado.
Carlamartes 23 de junio de 2009
Pues yo no vi a nadie drogándose, y si lo hubiera visto me habría dado igual. Lo que no entiendo es tanta gente llevándose las manos a la cabeza y buscando donde criticar a un festival que en mi juicio no tenía nada que criticarle.
Javiermartes 23 de junio de 2009
cardopusher is the man.
Jordimartes 23 de junio de 2009
El Tito este y las drogas se ha equivocado de pestaña del Firefox y se cree que está escribiendo en los comentarios de La Vanguardia.
Martamartes 23 de junio de 2009
jajajaja!
Danielmiércoles 24 de junio de 2009
Los videos son lo más
Cangrejomiércoles 24 de junio de 2009
menuda super production os gastáis en esta casa
Gigiamiércoles 24 de junio de 2009
A mi el set de Hawtin me pareció fenomenal. Seco, contundente, conciso, puro tecno, vamos.
Wawamiércoles 24 de junio de 2009
De lo mejorcito el set de Breakbot. Nadie lo conoce, pero es de lo más grande
Quesito troceadomiércoles 24 de junio de 2009
Yeah yeah yeah!!
Lolamiércoles 24 de junio de 2009
Vaya pedazo de crónica!
Javimiércoles 24 de junio de 2009
Lo mismo digo. Gran trabajo. Yo estuve allí y me parece que aquí se cuenta y se muestra con bastante fidelidad lo que sucedió (al menos lo que yo vi, que parece que me lo tomé con más calma que vosotros) durante el Sonar.
Ramondomingo 28 de junio de 2009
Comenzaré diciendo que el Sonar es un festival transgresor, no solo por atreverse a llevar a dj y grupos casi desconocidos a un escena española que al parecer no esta preparada aún para eso, lo digo por criticas que he leido. A lo largo del festival he visto proyectos muy chulos y bastnte currados, otros más modestos pero que a fin de cuentas con la intencion deser más frescos y modernos. Moderat fue lo máximo para mi, tan evocador, tan futurista. Fever ray fue otro proyecto que me gustó mucho fue muy introspectivo, transmitiendo sonidos tribales que olian a naturaleza.
Los Orbital muy bien, aún pueden hacer bailar a miles de personas, Joker nos propone ritmos nuevos, La Roux nos hace bailar, etc etc
todo es novedoso, todo es Sonar, no se le puede criticar con la mente cerrada, tenemos que pensar más alla, como lo hacen los ingleses o alemanes con lo que hablé, todos ellos enamorados del Sonar!
palazzolunes 29 de junio de 2009
ole ole, como las gastan en playground, eh!!!!! esta chulísimo el video. Ojalá tengamos uno de cada edición a partir de ahoraaaaaa.
sophrosyne_lunes 29 de junio de 2009
el filósofo del video está para mordiscarleeeeeeeeeeeee!!!! Yo este año no he podido ir pero viva el Sónar
AVANTRARAlunes 29 de junio de 2009
Pues a mi me el sonar me ha encantado, aunke si kereis bailar de verdad, mirad este invento, se llama realidad aumentada, es lo ultimo, una webcam y a bailarrrrrrrr <a href="http://www.megabaile.com">Mega Baile</a>
Linkyjueves 09 de julio de 2009
Buen reporte, Boo pasó a nuestro blog a informarnos de esto, mil gracias , buenos videos e imagenes ;) saludos!

www.mixlefun.com
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