Las mañanas son distintas en Los Ángeles. Cuando el aire del Pacífico Norte avanza sobre sus colinas y la bruma de la bahía se cuela en el jardín de cada casa la ciudad despierta y el olor a canela, vainilla y café en las cocinas ayuda a despejarse. Pero a veces nada de eso es suficiente. Y es que el cielo de Los Angeles a veces es gris. Es esa clase de desgracia metereológica que empuja a la gente a no salir de la cama. Por eso The Somnambulants incluyeron su particular danza de la lluvia, pero a la inversa (vamos, su danza del sol) en su último disco “Paper Trail” (Clairaudience Collective, 07): “Burning Daylight”, un caramelo de pop sintético con el que Joseph White y Channing Sargent ahora nos dan los buenos días. Y no importa si la luz en el cielo de España, México o Venezuela es azul y brillante. Nosotros siempre queremos más