miércoles 08 de octubre
Matsuri-kei: Guía para el hipócrita
Momus
Se que ahora algunos de ustedes, al leer esto, querrán exclamar: “Momus, ¡que hipócrita eres! ¿No decías apenas el mes pasado que las categorías y los géneros estaban arruinando a las tiendas de discos, y que deberíamos dinamitar las estatuas de Linneo, el padre de la taxonomía? Y, por cierto, ¿no eras tú el que decía un mes antes que las tiendas de discos estaban muertas?
¡Hipocresía sobre hipocresía! ¿No tienes vergüenza?"
Bueno, pues me sonrojo, por supuesto; claramente tengo algo de vergüenza. Pero soy terco; y en mi mente todo esto tiene sentido. Sí, las tiendas de discos están en sus últimas. La insensata plétora de categorías es un síntoma de sus torpes y desesperados intentos para cubrir la diversidad musical que hay en el mundo digital y de los escenarios. Y sí, a veces deseo que hubieran arreglado todo alfabéticamente.
Pero hay otra solución, una que se me ha ocurrido - ¡en serio! - añadir a ese discurso. No debería haber géneros (sólo un orden alfabético por el nombre del artista) o tendría que haber millones y millones de géneros, uno para cada artista. Mejor, ¿qué tal un género por cada disco, por cada canción, o por cada sección de cada canción, o cada canal de la mesa de mezclas, o por cada cuerda de la guitarra en la canción 29?
¡Imaginen que la afinación de mi cuerda Mi pudiera estar en el género “Flamenco Sueco” en los altos y en el género “Sonido vibrante de los Shadows” en los bajos! ¡O quizá los bajos podrían tener dos géneros: “Sonido vibrante de los Shadows” y "Sub-Peter Hook"! O mejor aún: ¡que cada nuevo efecto digital que aplicara al sonido desnudo de la cuerda lo pudiera poner en un género diferente!
Entonces, con este argumento de “ya sea ninguno o millones” en mente, procedamos a un ejemplo práctico. Aquí tenéis Matsuri-kei. Me lo he inventado. Es un género que contiene artistas femeninas japonesas que gritan sobre bases de tambor de festival (un matsuri es un festival tradicional japonés de verano que contiene símbolos Shinto de la fertilidad y muchos bailes guiados por tambores, y kei, sólo significa “estilo”).
Pero no me he sacado Matsuri-kei de la manga. Comencé a ver artistas japonesas que tenían cierto sonido que no encajaba realmente en ninguna categoría que conociera, pero que tenían algo en común entre ellas. Parecía que estaban haciendo algo tribal, algo primitivo, algo digital y a la vez tradicional. Creo que “Umo” de OOIOO fue la primera canción de este estilo que me sorprendió realmente:
OOIOO es por supuesto una banda formada por Yoshimi de The Boredoms, así que inmediatamente tiene una vibra hippy-trippy-art-punk e influencia jamaicana. Esa vena jamaicana y el hecho de que OOIOO es una banda de chicas con beats primitivos y tribales que les llevan a ser comparadas en mi mente con The Slits, y especialmente con su segundo y último álbum, “Return of the Giant Slits”, producido por Dennis Boyell y Dick O’Dell en 1981 y re-editado el año pasado por Blast First. Cuando veo el salvaje, bohemio-eco-tribal video de “Umo”, siento como que podría encajar sin mucho problema en ese último álbum de las Slits.
En sus inicios, The Slits tenían guitarras de punk rock espeso y distorsionado, sonido que se fue abriendo a más sutiles, precarios espacios y ritmos rotos de funk. Esa decisión es crucial, y es por la que no podemos incluir grupos como Afrirampo en el género Matsuri-kei. Las guitarras de Afrirampo son demasiado rock, y su máximo asalto nos lleva a un área totalmente diferente, no sólo de música, sino de simbolismo. Si las bandas de Matsuri-kei están desempeñando el papel de chamanes femeninas, Afrirampo evocan un poder más masculino: hay una inevitable sugerencia de envidia de pene en el uso del símbolo fálico musical mejor conocido.
Si Afrirampo son muy fálicas – y tienen también un sonido espeso – para ser incluidas en nuestra hipotética categoría Matsuri-kei, ¿quién más puede encajar? Bueno, diría que Kiiiiiii son candidatas. Aquí tenéis al dúo de Tokio interpretando: "4 Little Joeys":
Otro grupo femenino con un sonido salvaje y extraño – aunque más glitchy que tribal- es Groopies (Nobuko Hori y Kyoka Kyoka, que viven en Nueva York y Berlín respectivamente:
Pero Nobuko y Kyoka están en un área ligeramente diferente. Encajaría mejor en el rubro de Matsuri-kei –quizá es quien mejor encaja- la artista del laptop de Osaka DODDODO. Este video, para mí, define el sonido casi perfectamente:
DODDODO viene de la escena noise underground de Osaka, la misma escena que incubó a Acid Mothers Temple, Ove-Naxx, y The Boredoms. DODDODO se llama a si misma "zorra del sampler" y Boomkat define su estilo como “girltronica”, pero para mi es Matsuri-kei. DODDODO actuó a principios de este año en un festival en las montañas del sur de Osaka llamado Gocha Matsuri (mirad el inicio de su set de 7 minutos y 51 segundos en este video). ¡Perfecto!
Comentarios
6
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Carmencitamiércoles 08 de octubre
Los de la esquinamiércoles 08 de octubre
ilovejapanviernes 10 de octubre
Matsuri-shiki.
Estilo sería shiki o Sutairu.
Palolunes 13 de octubre
fandemomusmartes 14 de octubre
sophrosyne_martes 14 de octubre
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