AI RECORDS (Ai029EP, digital) Lo que demostró el larga duración “Crystalized” (Ai Records, 2009) fue, ante todo, que los suizos Sinner DC sabÃan crear canciones. Aunque aparecÃan empapeladas en claros colores de electrónica digital, las melodÃas del grupo suizo conseguÃan resaltar al mismo nivel que la producción, creando asà uno de esos raros productos en los que los temas cuentan a su favor tanto con la envoltura cálida de las texturas como con la arquitectura ordenada del formato pop. Problema que habÃa entonces: Sinner DC se acotaban como artistas adecuados para el home listening, pero alejados cada vez más –si es que alguna vez estuvieron cerca– de la escena de DJs. “Crystal EP” lo que busca, por tanto, es corregir ese desequilibrio y aproximar aquellas canciones al ámbito del club, aunque en operaciones de este tipo ya se sabe que no se puede tener todo a cualquier precio. Seis piezas pasan por las manos de seis remixers y ganan en brÃo rÃtmico, en profusión de frecuencias agudas para envolver toda la anatomÃa en un buen sound system, pero se pierden las canciones –con la excepción de “Glass Alley”, donde 360, alias Patrice Bäumel & Nuno-Dos Santos, respetan bastante las voces–. Un peaje, en cualquier caso, que vale la pena pagar, porque la elección de los productores destinados a reconvertir los temas es adecuado para esta ocasión. Sólo dos condiciones: han sido escogidos a dedo por Sinner DC y son todos debutantes en el catálogo de Ai Records, que se reafirma asà en su imagen de sello en el que se entra por méritos y elección interna, como imaginamos que se hace en las logias masónicas. Las remezclas están en la lÃnea de ese tibio y dorado minimal-trance popularizado por sellos como Border Community, Traum e Infiné, y de hecho algunos de los remezcladores –Cubenx, que elige “Sunrized”; Rone, con “The Medium Is The Message” y Sennh, que se hace cargo de “Coast”– cuentan con su paso por algunas de esas marcas en su hoja de servicios. Y asÃ, con escalas progresivas, sintes que dejan rastros de aura angelical y ritmos semi-rotos como los que dispone Ryan Davis (“Digital Dust”) para edificar su sinfonÃa, estas remezclas se ganan un lugar en el disco duro de cualquiera que desee aspirar a ser el nuevo James Holden. Lástima que no esté en vinilo. Richard Ellmann |

