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“Mi hija murió por el país que quiere deportar a mi esposo”

Olivia Segura lleva diez años luchando para evitar la deportación de su marido de EEUU tras la muerte de su hija Ashley, una soldado de 20 años fallecida en Kuwait

Una historia de Griselda San Martín, Elaine Cromie y Bianca Fortis ( Transbordermedia), en colaboración con PlayGround Do.

“Un día, unos soldados llamaron a la puerta y me preguntaron si estaba bien. Presentí que algo estaba pasando. Les pregunté si mi hija estaba bien y me dijeron que había muerto. Perdí la razón. Nunca tuvimos la oportunidad de ver su cuerpo porque quedó totalmente destrozado”.

Así arranca la pesadilla de Olivia Segura, una ciudadana estadounidense de origen mexicano y su marido Alberto, inmigrante irregular.

Ashley, la hija de Olivia, tenía tan solo 20 años cuando falleció mientras estaba de servicio con el ejército estadounidense en Kuwait. Su muerte supuso un huracán para la familia Segura, que terminó con el padre, Alberto, detenido y en proceso de deportación.

Hace 13 años que Olivia se desplaza regularmente desde Chicago, donde reside, hasta Dekalb, la pequeña ciudad en la que Ashley está enterrada. Casi desde esa fecha, hace 10 años, esta mujer mantiene una batalla legal para evitar que su marido sea expulsado del país.

“Si ellos deportan a mi esposo, ¿qué voy a hacer con mi hija? No puedo quitarme un brazo y quitarme el otro brazo. Necesito que mi hija, aunque está muerta, sigue siendo parte de mi familia”.

11/9: el detonante

Todo comenzó el año 2001, con el atentado del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas. “Ese día tuvo un impacto enorme en mi hija. Ashley era muy estudiosa, tenía muchas aspiraciones en la vida, pero decidió meterse a militar por lo que pasó en el 9/11”.

Con tan solo 17 años, Ashley decidió alistarse en el ejército y eso provocó un cisma en la familia. Mientras Olivia y Kyle, su hijo y hermano de Ashley mostraron disconformidad y preocupación, Alberto la apoyó desde el primer momento. “Ella amaba este país, sus libertades, decía que cualquier persona en el mundo querría vivir aquí. Era una persona con un gran sentimiento patriótico”.

Poco antes de que la enviaran a Kuwait, Ashley contrajo matrimonio. El día en que la familia iba al aeropuerto a despedirse de ella, su hermano le preguntó sin tapujos por qué no se quedaba embarazada: así evitaría tener que irse. “A punto de tomar el avión ella se enojó, dijo que si cualquier persona hiciera eso, qué sería de nuestro país. ‘¿Tú crees que tenemos las libertades que tenemos en nuestro país nomás porque sí?’, dijo. ‘Tenemos una obligación, y la obligación empieza conmigo’”.

Unos meses más tarde, el 11 de noviembre de 2007, un accidente en Kuwait acabó con su vida. Ashley, que en aquel momento tenía 20 años, falleció tras perder el control de la ambulancia que conducía y chocar contra un poste de luz. Trabajaba como paramédica en la compañía 708 del Ejército de EE.UU.

La destrucción

Lo que los Segura no sospechaban es que un suceso más antiguo que la muerte de Ashley iba a suponerles aún más sufrimiento.

En 2004, el padre de la familia fue detenido por llevar 20 dólares de cocaína para consumo propio. Esta felonía (delito menor) en su expediente, y el hecho de haberse declarado culpable –tal y como le aconsejó su abogado para evitar la cárcel– provocó la apertura del proceso legal para expulsarlo.

“Cuando por fin me concedieron la ciudadanía estadounidense me apresuré a iniciar los trámites para regularizar a mi esposo. Durante el proceso la ley cambió y fue cuando nos enteramos de que su declaración de culpabilidad por la felonía impedía que le otorgaran los documentos de residente”, cuenta Olivia. “Me aseguré de que Alberto fuese a narcóticos anónimos, pero esto tampoco tuvo ninguna repercusión a nivel legal”, recuerda.      

En dos ocasiones, Olivia estuvo a punto de suicidarse

La pérdida de Ashley, unida al proceso de deportación que planeaba sobre Alberto, afectó a la salud mental de la pareja y ambos cayeron en una profunda depresión. “Nos negábamos a aceptarlo. Pensábamos que iba regresar, que era imposible que estuviera muerta”.

En su desesperación, Olivia culpaba a su esposo por haber firmado los papeles que permitieron el ingreso de Ashley en el ejército. “Le decía que él me la había matado al firmar, que hubiera preferido que se muriera él. Para otros tal vez la muerte de mi hija fuera la muerte de un soldado, pero para nosotros fue la muerte de todo nuestro universo”.

Olivia se refugió en las pastillas para combatir la depresión y la ansiedad, Alberto buscó el olvido en la bebida. En este contexto perdieron los trabajos, la confianza de su hijo Kyle y su casa también corría peligro. Su mundo se derrumbaba. Olivia estuvo a punto de suicidarse en dos ocasiones. 

Hasta que una noche hubo una fuerte discusión familiar. Kyle dijo que odiaba a su hermana por haberlos llevado a aquella situación, y la emprendió a golpes contra su padre. Bebido, el esposo de Olivia agarró las llaves del auto y empezó a conducir sin destino. Hasta que fue detenido por la policía. Era 2009 y Alberto entró en la cárcel, donde estuvo internado un año.  

Fue así como la sombra de la deportación de Alberto se hizo aún más grande. Carecía de permiso de trabajo; todo les impedía dotar de cierta normalidad a sus vidas. Sin una mínima asistencia psicológica tras la muerte de su hija, los Segura entraron en una situación económica crítica que hoy aún continúa. Olivia no puede pagar un seguro médico en EEUU, y trata su depresión con pastillas que unos conocidos le traen desde México.

La lucha: "Ashley Project"

El año pasado, mientras Olivia se encontraba en Tijuana, una llamada le alertó que su esposo había vuelto a ser detenido ebrio mientras conducía.

Ahora Alberto se encuentra preso en un penal a tres horas de Chicago, y se espera que salga de la cárcel en junio de 2018. “Paso muchísimas horas viajando a la prisión y parte del poco dinero que tenemos se lo envío a mi esposo para que coma un poco decente”.

Lejos de hundirla aún más, la recaída de Alberto, y la amenaza de una deportación inminente, hicieron que Olivia reaccionara. Con una fortaleza inusitada, la madre y esposa se decidió actuar: “¡No! No es justo que vayan a deportar a mi esposo después de haber perdido a mi hija. Todo esto nos está pasando por el sacrificio que mi hija hizo por este país”. 

Tras llamar a muchas puertas, Olivia encontró apoyo en la organización Familia Unida y juntos iniciaron Ashley Project, una plataforma para crear conciencia sobre las deportaciones de veteranos militares y de sus familiares, y en general, sobre la separación de familias con estatus legales mixtos. Es decir, aquellas que cuentan con miembros con ciudadanía estadounidense y miembros indocumentados.

Familia Latina Unida es una organización creada por Emma Lozano, pastora de la Iglesia Metodista Unida, que llegó a los titulares cuando en 2006 sirvió de refugio para Elvira Arellano, inmigrante mexicana que por entonces esta en peligro de deportación, y que ahora es activista y miembro activo de esta iglesia.

El futuro de Alberto

Para Alberto Segura el futuro es incierto. Según su abogado, Chris Bergin, a pesar de mostrar una mejoría evidente al haber recibido tratamiento para combatir su adicción, existen muchas posibilidades de que sea trasladado directamente a un centro de detención para inmigrantes cuando termine su estancia en la prisión.

Su deportación se enmarca en la Reforma de Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante (IIRAIRA), una ley aprobada en 1996 durante la presidencia de Bill Clinton. Esta normativa la que contempla la deportación para aquellos indocumentados que hayan cometido toda una serie de delitos menores.

Existen muchas posibilidades de que Alberto sea trasladado directamente a un centro de detención para inmigrantes cuando salga de prisión

“Beber no es un delito como asesinar a alguien. Es una enfermedad”, subraya Olivia, que confía en que Ashley y su sacrificio por el país puedan salvar a su esposo.

Desde hace años, ella y algunos colectivos de veteranos del ejército de los Estados Unidos luchan para que prospere una propuesta de ley en Washington D.C. De ser ratificada por el Congreso y firmada por el presidente Donald Trump, evitaría la deportación de inmigrantes que hayan formado parte de las fuerzas armadas estadounidenses, y que por diferentes motivos no hubieran obtenido la ciudadanía durante su servicio.

Además, Olivia y otros activistas quieren introducir en esta legislación una cláusula que incluya a los familiares directos de los soldados y a las familias “Gold Star” (Estrella Dorada), cuyo familiar ha fallecido durante el servicio militar o como consecuencia de las heridas sufridas en dicho servido.

“Yo no tengo un uniforme como los veteranos deportados, pero he perdido mucho más que ellos”. Para Olivia, no tiene sentido que estén separando a las familias mixtas. "Los ciudadanos americanos tenemos derecho a estar con la persona que elegimos, se están quebrando nuestros derechos civiles”.

"Los ciudadanos americanos tenemos derecho a estar con la persona que elegimos, se están quebrando nuestros derechos civiles”

En 2010 Olivia pidió el indulto para Alberto al entonces gobernador de Illinois, Pat Quinn, pero les exigió que esperaran a su turno para estudiar el caso, y su tiempo como legislador expiró. El nuevo y actual gobernador, Bruce Rauner, mandó una carta a Olivia negando el perdón sin ofrecer ninguna explicación.

“La incertidumbre nos mata. Es como vivir enterrado”. Olivia no dejará de luchar. Pero el enorme peso de la muerte de Ashley y la incierta suerte que correrá su esposo la asfixian. Asegura que comienza tener síntomas de flaqueza, hasta el punto de que ya imagina una hipotética deportación.

“Si deportan a Alberto y Kyle y yo nos quedamos, fallo a mi esposo. Si lo deportan y nos vamos con él, fallo a mi hija. Prometí a Ashley que nunca nos separaríamos, así que si finalmente deportan a Alberto, me llevaré su cuerpo conmigo".   

 

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