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"A los gobiernos europeos no les pedimos dinero, sino libertad"

Este es el testimonio de Fexriye y Khalid, un matrimonio kurdosirio refugiado en el campamento de Barika, Irak.

Fotos de Guillem Sartorio.

"He soñado con mi hijo Felat centenares de veces. Lo veo cuando era pequeño, volviendo del colegio, y yo me levanto para recibirlo. Cuando veo a mi nieto, me recuerda mucho a él", cuenta llorosa Fexriye Remezan (44), quien junto a su marido Khalid Yusef (46) se vio forzada a abandonar su hogar, situado en la provincia siria de Hasakah, en 2012.

Desde hace más de un año este matrimonio kurdosirio vive en el campo de refugiados de Barika, Irak. Huyeron de su país por la guerra y hoy se refugian en otro país en conflicto.

Fexriye y su nieto.

Es el llamado “efecto empuje”, uno de los fenómenos migratorios que explica el colapso actual de la crisis de refugiados, cuando un país que recibe refugiados genera sus propios desplazamientos de civiles debido a la violencia interna. En estos momentos, miles de iraquíes están huyendo de Mosul debido a la ofensiva militar contra ISIS. 

Felat está escuchando las primeras frases de su hijo a través del teléfono

Fexriye y Khalid tienen dos hijos, Alana (15) y Felat (24), que en octubre de 2015 emprendieron la ruta de los Balcanes hacia Europa. Los dos hermanos consiguieron asilo en Alemania, pero no han conseguido reunir a su familia.

De hecho la esposa y el hijo de Felat viven en Irak, con sus padres. Cuenta Fexriye que cuando Felat se fue hacia Europa su nieto apenas pronunciaba "papá" o "mamá”. El joven padre está escuchando las primeras frases de su hijo a través del teléfono.

Khalid durante una llamada telefónica.

“Fuera de Europa las personas y los animales son tratados de la misma manera. Lo que pedimos a los gobiernos europeos es que ayuden a las familias divididas a reunirnos con nuestros hijos en Europa”, dice Khalid mientras fuma un cigarro tras otro. "No les pedimos dinero, sino libertad. Ahí residen los valores de la humanidad" .

Barika es un campo de refugiados kurdos, en origen iraní, y ahora sirio

En el campo de Barika, situado 20 kilómetros al sur de la ciudad de Suleimaniya, viven aproximadamente 10.000 personas, en su gran mayoría kurdosirios, aunque también hay familias procedentes de Alepo y de otros puntos de la geografía kurda. 

Parece que la historia se repite en las extensas llanuras de Barika, ya que hace poco más de una década centenares de kurdoiraníes se refugiaron en esta zona.

Fue en los años ochenta, en plena guerra entre Irak e Irán, cuando muchos iraníes kurdos huyeron a la zona de Al-Tash, cerca de Bagdad. Tras la caída de Sadam Hussein fueron trasladados a la región de Suleimaniya y terminaron instalándose en Barika. 

Según ACNUR, en la provincia de Suleimaniya (donde está Barika) hay 30.318 refugiados sirios. En Irak la cifra alcanza los 233.244, según datos de 1 de enero de 2017.

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