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"Cuando ganó Trump, hubo madres que pidieron a sus hijas que se quitaran el hijab"

La rapera musulmana, nieta de una reconocida activista por los derechos civiles, vive un momento de efervescencia con la llegada de Trump a la Casa Blanca

“Mi tío abuelo Sam Block, que era activista por los derechos civiles, fue apuñalado con un bolígrafo en Misisipi por no obedecer en la sección para negros. Afortunadamente no murió. Es irónico porque años después, mi abuela me insistía en que utilizara el bolígrafo como arma. Ella quería que mis poemas fueran como puñales”.

Alia Sharrief hizo caso a su abuela, Margaret Block, que fue maestra en Misisipi, poeta, miembro del Comité Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC) e integrante de los Panteras Negras. "Aún me cuesta creer que muriera en 2015. Es mi referente en todo", cuenta Alia. "Aún la oigo a veces diciéndome: ' Girl, do your thing!'". 

Margaret Block, segunda por la izquierda.

Alia nació en Sacramento, California, hace 27 años. Es activista y cantante de hip hop. Es desconocida para el gran público, pero ha rapeado en los circuitos locales de California, Oakland y Nueva York, y ha actuado junto a Kendrick Lamar, Mos Def, Alicia Keys y Janelle Monae: " La gente me indentifica como 'la rapera del hijab'".

Alia se está abriendo camino en el mercado musical con rimas que beben del Corán, de discursos de Malcolm X y de los versos de Tupac, pero sobre todo de su experiencia como mujer negra y musulmana.

Sus letras relatan cómo los musulmanes contribuyeron a construir Estados Unidos luchando contra los británicos en la guerra de la Independencia, y cómo décadas más tarde, muchos afroamericanos se convirtieron al Islam en rebelión contra la supremacía blanca.

Fue el caso de Malcolm X y Muhammad Ali, pero también de mucha gente anónima, como los propios padres de Alia: ambos se convirtieron antes de conocerse y enamorarse.

"La gente me indentifica como 'la rapera del hijab'"

"Mi madre siempre ha sido curiosa. Iba a una escuela católica, pero allí no conseguía responder todas sus preguntas, así que se unió a un grupo de estudio de culturas y religiones donde conoció a musulmanes. Más tarde decidió convertirse desde la libertad”.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca coincide con un momento de efervescencia para la rapera. Alia está ultimando un su segundo álbum, Back on my Deen, autobiográfico y en la línea de su debut en 2012 ( Mental Cycles and Mood Swings), "pero mucho más profundo, por eso he tardado tanto".

Además acaba de publicar el EP Don't Forget Me, con temas compuestos al calor del momento político que atraviesa su país. El pasado enero, durante los conciertos de la Women's March, rapeó uno de ellos, Who ready, puño en alto y llamando a la rebelión contra el gobierno: "¡Yo no temo a Donald Trump!, ¡Yo soy una revolucionaria!".

Es curioso comprobar cómo movimientos sociales del pasado resucitan en una joven como Alia. Si Rosa Parks, Malcolm X y Martin Luther King lideraron la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, Alia habla de derechos humanos, y no es un matiz trivial. "Hace tiempo que tenemos problemas con la policía, muchos negros han sido asesinados con impunidad. Lucho para que seamos tratados como seres humanos".  

En Estados Unidos ya no se puede desterrar a nadie al fondo de un autobús u obligarle a utilizar lavabos separados con motivo del color de su piel. Nadie puede segregar de forma pública y oficial, al menos en la mayoría de ámbitos de la vida común. Pero un afroamericano sí puede recibir un disparo por ser sospechoso, también tendrá más probabilidades de ser pobre, de morir en el parto, ir a prisión o recibir pena de muerte.

Los derechos civiles son universales, pero el sistema sigue siendo racista, dice Alia, y también ha crecido el odio contra los musulmanes. "Para mí, ¡doble dosis!".

"Oh Dios mío, ¡siempre estuvimos ahí!"

En realidad, Alia quería ser cantante de soul, pero durante una intervención médica tuvieron que intubarla y sus cuerdas vocales rozaron por accidente: "Dejé de forzar la voz, me dolía, pasé de cantar temas de Cristina Aguilera y Whitney Houston a rapear".

A los doce años compuso su primer rap, pero a los cuatro ya imitaba a los MC favoritos de sus hermanos y sabía fabricarse un público en el sofá en cuestión de segundos: " Mi primer rap iba sobre ser una gánsgster, me hacía llamar Homie C. El nombre lo copié el nombre de un payaso de la tele, ¡Homie the Clown!".

Muchos episodios de la vida de Alia anidan en sus letras y en sus poemas, como cuando le llamaron "la palabra con N" ( nigger) por primera vez: "Había un grupo del Ku Klux Klan viviendo justo al doblar la esquina. Yo iba a cuarto curso". O como cuando sus compañeros de clase le llamaban Aladín, o Jazmín. O como aquel día en que dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas.

"Estaba en el colegio ese día. Algunos de mis amigos empezaron a burlarse de mí, y uno de ellos me arrancó el hijab". A una escala individual y lejos del alcance del desastre, los atentados contra el World Trade Center de Nueva York tuvieron un impacto definitivo en la vida de Alia.

"Si hay algo que me gusta de la gente negra es que perdonamos de verdad. Los retos son así, son como llevar una corona".

"Antes del 11S no había tantos prejuicios contra los musulmanes. De pronto ser musulmana era algo que me atravesaba, me señalaba. Era como, ¿qué es esto? Soy inocente, ni siquiera sé qué clase de gente ni propaganda es esta, la que habla de lo que los musulmanes queremos hacer a América. No apoyamos toda esta locura, queremos coexistir en paz".

Alia cuenta que sus padres siempre convertían las malas experiencias en algo de lo que reírse, por eso mientras percibía odio, su orgullo también crecía. "Eran muy sarcásticos. Al final del día siempre estábamos haciendo bromas con todo". Eso le dio la paz necesaria para hurgar en su identidad.

"Me llevó tiempo encontrar otras mujeres musulmanas negras, tuve que acudir a los libros. Siempre había oído historias sobre Mohamed Ali, pero en realidad no sabía nada de él ni de otros. Y, ¡oh dios mío!, no era solo ahora, ¡siempre estuvimos ahí!". 

Con el fin de la esclavitud, muchos afroamericanos se desplazaron en masa a las ciudades. Debido a las políticas restrictivas de vivienda y empleo, los guetos proliferaron. Fue entonces cuando algunos regresaron a lo que creían que era la religión de sus antepasados: inspirados en inmigrantes musulmanes procedentes de África, pero también de India y Pakistán, que huían de la persecución religiosa y con los que se identificaban.

"Mi pelo y mi hijab son uno, de hecho cuando me lo quito tengo la sensación de haberme arrancado el pelo. Forma parte de mí"

Más tarde, muchos se vieron seducidos por las palabras del joven que se deshizo de su apellido de esclavo y puso una X en su lugar. Malcolm Little pasó a ser Malcolm X, se convirtió al Islam y exhortó a deshacerse del racismo con violencia si era necesario. En contraste, Martin Luther King, que era pastor bautista, apostaba por la desobediencia pacífica.

En las prisiones, las conversiones al Islam se multiplicaron entre los años 60 y 70.

Hay quien defiende que los argumentos de Malcolm X, históricamente denostados en favor del pacifismo de King, tienen más vigencia que nunca.

En 2014, varios grandes jurados de Estados Unidos se negaron a acusar a los policías blancos involucrados en las muertes de hombres negros. Eso desencadenó protestas en decenas de ciudades, desde Ferguson hasta Nueva York, y desembocó en el movimiento Black Lives Matter.

Las citas más famosas de Malcolm X fueron desempolvadas en esas protestas, muchas de ellas violentas. Para Alia el líder musulmán es como un profeta, pero ella aboga por otra de las claves de su pensamiento: "la inteligencia".

"Hay blancos oprimidos por las drogas y la pobreza. Hay oprimidos asiáticos, latinos. El privilegio blanco debe de ser reconocido, pero somos el 99%, y ellos son el 1%. Hay que salir unidos ahí fuera y hacer algo positivo, productivo, no violento".

"El hijab es mi pelo"

Eric B & Rakim.

Rakim (a la derecha de la foto) fue el primer rapero en declarar abiertamente su fe islámica en 1987. Después vinieron Afrika Bambaataa, Public Enemy, y entrada la década de los noventa les siguieron Wu Tang, Erykah Badu, Busta Rhymes y Mos Def.

Para muchos jóvenes afroamericanos aficionados al hip hop, la década de los noventa representó la primera exposición a la cultura musulmana y al Islam. Tuvo un gran impacto en el crecimiento de las conversiones —alcanzando también al peso pesado Mike Tyson—.

Hoy los raperos musulmanes más exitosos en la industria musical son Yasiin Bey (antes Mos Def), T-Pain, Nas, Andre 3000, Lupe Fiasco e Ice Cube. Ninguna mujer destaca entre ellos." Soy una rapera musulmana, negra, con hijab, y traigo un mensaje positivo. A veces creo que es demasiado para la gente".

Alia cree que la industria musical excluye a las raperas con hijab, por eso fundó el colectivo Hijabi Chornicles, como plataforma de difusión del trabajo de creadoras musulmanas estadounidenses. "Estamos rodeados de racismo y estereotipos, pero si hay algo que me gusta de la gente negra es que perdonamos de verdad. Los retos son así, son como llevar una corona".  

Alia tampoco olvida denunciar el machismo en el Islam. "Hay mucha gente que cree que no deberíamos estar haciendo esto, que es un pecado. ¡Pero lo necesitamos! Es bueno para nosotras. Nos permite luchar contra la islamofobia y el patriarcado musulmán".

Sin embargo, señala que buena parte de la sociedad se confunde con la opresión a las mujeres musulmanas: "Primero nos discriminan, y luego nos utilizan como prueba de que el Islam oprime a las mujeres en general, lo cual no es cierto. El islam no nos oprime, son los hombres".

Para ella, el hijab significa protección: "Me da sensación de seguridad, nunca siento que esconde mi identidad. Mi pelo y mi hijab son uno, de hecho cuando me lo quito tengo la sensación de haberme arrancado el pelo. Forma parte de mí".

"Mi madre me pidió que me quitara el hijab. No puedo permitirme tener miedo, eso no va a suceder"

Si Trump ha sido un jarro de agua fría en los movimientos antirracistas de Estados Unidos, la figura de Alia Sharrief supone la negación joven y bailable de su política. Un LOL en toda regla, orgulloso y consciente del legado del Movimiento por los Derechos Civiles en su país, del punch político del hip hop y del peso específico de ciertos líderes e ídolos afroamericanos en la calle.

"Al día siguiente de la victoria de Trump había gente diciendo que a los musulmanes nos encerrarían en campos. Hubo madres que pidieron a sus hijas que se quitaran el hijab. No puedo permitirme tener miedo, eso no va a suceder".

Margaret Block, la abuela de Alia, dejó una cita para la posteridad: "No puedes ver algo mal y no hacer nada al respecto, pero no me considero un líder. Solo soy una ciudadana que está haciendo lo que se supone que debe hacer, que es ser ciudadana".

¿Qué habría dicho tu abuela Margaret sobre Trump?, le preguntamos a Alia. 

"Wow, eso es profundo. Si mi abuela hubiera visto a Trump como presidente estaría triste , pero también preparada. Diría: 'Hemos tenido a un Nixon, a un Bush. Chica, prepárate y cuida de los tuyos, es momento de estar con la gente".

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