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“Que los políticos lo oigan: queremos acoger refugiados”

Una manifestación en Barcelona el próximo sábado 18 de febrero puede convertirse en el primer acto masivo de protesta contra las instituciones europeas por su desidia ante el drama de los refugiados

Fotografía superior de Mohammad Ghannam (MSF).

“La guerra me ha obligado a ser refugiada y me gustaría que los gobiernos realmente hicieran algo", señala Shahd Zaroor, una joven siria de 23 años refugiada en Barcelona. Shahd habla con PlayGround mientras tiene constancia de que su barrio de Al-Waer, en Homs, está siendo bombardeado.

El fracaso ante el drama de los refugiados parece haber contagiado a buena parte de la ciudadanía europea. La frustración ante la pasividad de las instituciones ha dado lugar a una nueva actitud pasiva casi generalizada, a cierta desesperanza, al tiempo que los refugiados son utilizados políticamente por los partidos de extrema derecha.

“Es increíble la perversión del lenguaje que hemos alcanzado en la Unión Europea y que la opinión pública ha asimilado con el apoyo imprescindible de los medios de comunicación. Quienes eran perseguidos y tenían la necesidad de ayuda ahora son gente que nos da miedo y de los que debemos protegernos”, denuncia Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia.

También es cierto que cada vez más personas han dejado de creer que no hacer nada ante este drama humanitario sea una forma de inacción política:

"Este año la Agencia Europea para el Asilo tiene un presupuesto de 69 millones de euros, mientras que el presupuesto de Frontex, la policía del mar, es de 281 millones. ¿Cuatro veces más presupuesto para vigilar las fronteras que para ayudar a las personas? No es necesario hacerse muchas más preguntas".

Así habló el periodista Jordi Évole ante los 15.000 asistentes al concierto de apoyo a los refugiados celebrado el pasado fin de semana en Barcelona, un evento previo a la gran manifestación. Sus palabras causaron incomodidad entre la clase política catalana, pero sirvieron para dejar claro quiénes son los actores de la protesta que se avecina. Esta vez, no se trata de unirse a favor de la solidaridad: son los ciudadanos los van a presionar a las autoridades.

Una primera reacción organizada

“Los gobiernos europeos se han quitado el maquillaje y hemos podido ver su suciedad. Quieren que los que estamos atrapados en los campos seamos una lección disuasoria para los que quieren venir”, dice Feras Almalat, un joven de 23 años de Damasco que malvivía en el campo de refugiados de Vasilika, Grecia, hasta que llegó a Barcelona hace unas semanas.

Es una de las voces que la campaña 'Casa nostra, casa vostra' ( Nuestra casa, vuestra casa) ha elegido para denunciar la situación de los miles de refugiados que la Unión Europea se comprometió a reasentar desde Grecia e Italia, y que sobreviven en precarias condiciones a la espera de un nuevo destino.

Hace meses que diferentes colectivos ciudadanos y organizaciones de Cataluña se rebelaron y dieron un golpe sobre la mesa ante la pasividad de la Unión Europea y el Gobierno español para resolver este drama humanitario.

"Quieren que los que estamos atrapados en los campos seamos una lección disuasoria para los que quieren venir”

Fruto de esta indignación, el pasado otoño comenzó la campaña ‘Casa nostra, casa vostra’ con el objetivo de presionar a las instituciones para que respeten el derecho internacional y cumplan con las cuotas de refugiados que se comprometieron a acoger.

“Habitualmente, cuando sales a manifestarte lo haces para conquistar algo. En este caso concreto salimos a reivindicar el compromiso de cuotas de refugiados al que se comprometieron las instituciones”, recuerda a este medio Rubén Wagensberg, el coordinador de ‘Casa Nostra, casa vostra’.

Feras, acompañado de una guitarra de la que no se ha separado desde su salida de Siria, también llama a la rebeldía de los ciudadanos europeos: “Si quieren hacer manifestaciones, que las hagan. Si quieren ir al Parlamento, que vayan y hablen. Que no se queden en casa mirando las noticias, viendo solo lo que los gobiernos quieren que vean. Sé rebelde, vive tu vida y canta bien fuerte”.

Bajo el lema ‘Volem acollir’ (Queremos acoger), se espera que miles de personas y cerca de 900 organizaciones tomen las calles de Barcelona el próximo sábado.

“La Unión Europea tiene una voluntad obsesiva por eludir su responsabilidad"

“Salimos a la calle para exigir que cumplan las cuotas y a poner de manifiesto la falta de voluntad política. Mientras en España han llegado menos de 1.000 refugiados, en el otro lado del mundo, en Canadá, se comprometieron a acoger a 25.000 refugiados. A día de hoy llevan casi 40.000 acogidos”, explica Wagensberg, coordinador de la campaña.

Las cifras de Canadá se refieren solamente a refugiados sirios. El país ha aceptado este pasado año a más refugiados de otras nacioalidades. E n el caso de Turquía, hay cifras que sitúan en 2,85 millones los refugiados sirios acogidos (mientras que ACNUR mantiene su cifra en 2,6).

En Líbano las cifras han ido a la baja el el último año y hay 1,01 millones registrados por el gobierno, pues ya no reconoce nuevos refugiados. Y en el caso de Pakistán, acoge a 1.600.000 refugiados afganos.

Entre septiembre de 2015 y septiembre de 2017, los países miembros de la Unión Europea se comprometieron a reasentar a 160.000 refugiados, principalmente, de Italia y Grecia. A día de hoy, y según datos de la Comisión Europea, solo se han reubicado a 12.000 refugiados, el 7,5% de lo acordado.

En Europa solo se han reubicado a 12.000 refugiados de los 160.000 acordados

España, que debe acoger a cerca de 15.000 refugiados que ya se encuentran en territorio comunitario, solo ha recibido hasta el momento 744 personas procedentes de Grecia y a 144 de Italia. Una cifra aún muy lejana de los cerca de 15.000 que se ha comprometido a acoger en dos años. 

“La Unión Europea tiene una voluntad obsesiva por eludir su responsabilidad en la recepción de refugiados obviando que no se trata de moralina sino de un estricto deber jurídico”, denuncia el Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política Javier de Lucas.“Me parece demoledor el mensaje que está lanzando la Unión Europea cuando incumple leyes que no interesan, y actúa contra su propio derecho jurídico”.

"Una gravísima violación del derecho internacional"

Los gobiernos podrían acabar con la crisis de refugiados yendo a la raíz del problema: quitar la dictadura que hay en Siria y traer la democracia. Pero es evidente que hay muchos intereses para no hacerlo”, comenta indignada Shahd Zaroor, quien estudia tercero de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Cataluña y llegó a España en agosto de 2013.

Junto a su madre y dos hermanas viajaron a España de vacaciones para visitar a su tío, pero la escalada de la violencia les impidió volver y solicitaron asilo en España.

Shahd saldrá a la calle a pedir más implicación gubernamental y anima a ir a la manifestación, ya replicarla en otras ciudades: “Es necesario que la gente vaya a la manifestación para visibilizar el drama de los refugiados. Que la gente no piense que cuando llegan a Europa se acaba su tragedia o su miseria. Se acaba la presión de la guerra, pero comienza otro sufrimiento”.

"La misión de la OTAN en el mar Egeo no es de salvamento o rescate, sino de interposición y de control"

De Lucas, por su parte, critica la externalización de la política migratoria: “ Es terrible que la UE delegue su responsabilidad en terceros países como Turquía o Libia que no ofrecen las mínimas garantías para el respeto de los derechos humanos”. Una situación que, según De Lucas, “nos cuesta miles de millones de euros a los europeos, no solo por el acuerdo con Turquía sino también por la presencia de una flota de la OTAN en el mar Egeo, cuya misión no es de salvamento o rescate, sino de interposición y de control”.

Las organizaciones en defensa de los derechos humanos recuerdan que el hecho de mantener a las personas solicitantes de asilo en campos cerrados supone una violación del derecho internacional del refugiado.  

 “Los refugiados no son criminales y mientras están pendientes de la resolución de su petición de asilo es ilegal que estén internados ilegítimamente y privados de libertad de movimientos”, recuerda Javier de Lucas, al tiempo que denuncia que “ ACNUR no haya sido más activo en la denuncia de esta gravísima violación del derecho internacional del refugiado”. 

“Hasta la fecha las declaraciones de los políticos son palabras vacías y necesitamos la presión de la gente. Tienen que oírnos: queremos acoger", dice Rubén Wagensberg. "No solo tenemos que visibilizar que nos importan otras personas por altruismo, sino por perspectiva histórica. Se ha demostrado muchas veces que quizás no somos culpables de la situación en sí, pero sí somos responsables de nuestra inacción”, subralla Rubén

7 medidas urgentes

Los convocantes de la manifestación, organizaciones como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y expertos consultados como Javier de Lucas exigen a las autoridades una batería de medidas urgentes de inmediata aplicación por parte del gobierno español y la Unión Europea:

  • Actuar definitivamente ante esta situación para que España se convierta en tierra de acogida y cumpla su compromiso de reasentamiento.
  • Garantizar la inclusión y el desarrollo social digno de las personas migradas y comprometerse a aplicar medidas contra el racismo, la xenofobia, la LGTBIfobia y la violencia machista.
  • Defender el derecho a la libre circulación de las personas, tal y como queda recogido en el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
  • Trabajar para erradicar las causas de injusticia, violencia estructural, guerra y vulneración de los derechos humanos en origen que son la raíz de los movimientos forzados de población.
  • La supresión inmediata del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, así como el cumplimiento del programa de reubicación adoptado por el Consejo Europeo.
  • La puesta en marcha de vías legales y seguras para las personas que buscan refugio a través de la solicitud de asilo en embajadas y consulados españoles; la emisión de visados humanitarios y flexibilizar los requisitos de la reagrupación familiar.
  • Eliminar los obstáculos existentes en España para el acceso al derecho de asilo como son las devoluciones ilegales en las fronteras de Ceuta y Melilla y la exigencia de visado de tránsito aeroportuario impuesto en 2011 a las personas de nacionalidad siria.
  • La aprobación del Reglamento que desarrolle normativamente la Ley de Asilo, pendiente desde hace más de siete años.

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