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"A los hombres trans nos felicitan, a las mujeres trans las matan"

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Tres activistas trans reflexionan sobre machismo y masculinidad en la sociedad y dentro del propio colectivo

David Meseguer

06 Julio 2017 17:07

“Nació siendo físicamente una mujer, pero se sentía como un hombre y cuando al fin logró ser un hombre se dio cuenta que los hombres eran muy irrespetuosos con las mujeres, y que cuando eres respetuoso te llaman maricón", comentaba hace unos días Carolina Canales en el muro de PlayGround en Facebook al hilo de un vídeo que recoge el testimonio de un chico trans.

“No, a él no le interesa ser mujer ahora, está haciendo un llamado a los hombres a que se cuestionen qué tipo de hombre quieren ser, y que si otros idiotas te llaman maricón por ser un caballero, no olvidar que son unos idiotas”.

En pocas palabras, esta lectora consiguió condensar el vídeo de Pol Galofré, activista transexual que reflexiona sobre la masculinidad en la sociedad pero también dentro de su propio colectivo.

Pol habla desde su experiencia como mujer y como hombre, de machismo, y de un sistema social en el que el género masculino y la heterosexualidad tienen una posición de supremacía respecto otros géneros y orientaciones sexuales.

Pero, ¿hasta qué punto la perspectiva de Pol es común entre las personas transexuales y transgénero?

¿Hay machismo en el seno de la comunidad trans?

¿Lo tienen más fácil los hombres trans que las mujeres que trans?

No ser el hombre que todos esperan

“La sociedad todavía sigue viendo a las personas exclusivamente como hombres y mujeres. El hombre y la mujer tienen ciertas características que deben cumplir y todo lo que esté fuera hay que educarlo o es algo que está mal y hay que corregirlo”, dice Gian Franco Rosales, activista trans argentino de 30 años.

“Las personas trans somos aceptadas siempre y cuando nuestra intención sea, por ejemplo, en mi caso, adecuarme a lo que socialmente se conoce como hombre. Es decir, ser un hombre heterosexual, tener actitudes masculinas, tener barba…en el caso de las mujeres es lo mismo”, explica Gian Franco, quien a los cinco años de edad ya se sentía un hombre pero rechaza esa rígida idea de masculinidad. Él prefiere construir su propia identidad.

“No soy un hombre que quiera ser totalmente masculino. Tengo actitudes femeninas que no me hacen menos hombre. Soy bisexual, estoy casado con una mujer trans, estoy en proceso de gestar un embarazo. Eso rompe con lo que la sociedad espera”.


“Me felicitaban por ser hombre trans porque vivimos en una sociedad machista donde está bien visto que una mujer deje ser el sexo débil y pase a ser un hombre. En cambio, las chicas trans están renunciando al poder hegemónico, a ese poder que se les da desde que nacieron y se están rebajando al ser una mujer”



Gian Franco recuerda que la gente le felicitó cuando decidió hacer la transición. Lejos de complacerle, es muy crítico con las ideas que a su juicio escondían y esconden estas palabras de apoyo.

“Me felicitaban por ser hombre trans porque vivimos en una sociedad machista donde está bien visto que una mujer deje ser el sexo débil y pase a ser un hombre. En cambio, las chicas trans están renunciando al poder hegemónico, a ese poder que se les da desde que nacieron y se están rebajando al ser una mujer”.


Su reflexión aún va más allá:

“A los hombres trans nos felicitan, nos dan la mano, una palmada en la espalda… Pero cuando rompemos con esto y rechazamos la construcción de hombre basada en el poder por sobre las mujeres, eso provoca que también suframos discriminación”.

Mujeres trans: principales víctimas de los crímenes de odio

Según un informe de la ONG Letra S, en México 202 personas LGTBI fueron asesinadas entre 2014 y 2016, lo que significa un promedio seis homicidios al mes, ensañándose especialmente contra las mujeres transexuales: 108 mujeres trans (travestis, transgénero y transexuales), 93 hombres gays y una mujer lesbiana perdieron la vida por crímenes de odio en el país latinoamericano.

“Todos los hechos de discriminación y crímenes de odio están basados en el machismo y en la falta de respeto hacia la diversidad. De hecho, la mayoría de los crímenes de odio son hacia las mujeres trans. Hay pocos casos de hombres trans que hayan sido asesinados por su identidad”, cuenta Gian Franco.


"La mayoría de los crímenes de odio son hacia las mujeres trans. Hay pocos casos de hombres trans que hayan sido asesinados por su identidad"



“Está bien visto que una mujer empiece a ser un hombre porque pasamos a estar en el bando que tiene el poder. Por el contrario, las mujeres trans se están rebajando al sexo débil, y, por ende, está permitido violentarlas y asesinarlas”.

¿Hay machismo en el mundo trans?

“Muchos hombres trans también adoptamos roles y actitudes machistas. Nos hace falta cuestionarnos, analizar las masculinidades y crear nuevas masculinidades”, comenta Izack Alberto Zacarías, un activista trans mexicano de 36 años. “Tuve que aprender a deconstruir y a reconstruir mi masculinidad”.


Izack coincide con Gian Franco en que los hombres trans son mejores aceptados que las mujeres trans. “Para nosotros es más fácil cumplir con esos estereotipos y cánones sociales que la misma sociedad impone para lo que es ser hombre o ser mujer”.

“No estamos exentos de los prejuicios y de la cultura existente. Por eso, dentro de la población trans y de la población LGTBI existen focos de discriminación hacia los propios compañeros respecto a la construcción de uno mismo”, señala Gian Franco. “¿Por qué hay que tener pene para ser un hombre completo?”

Él mismo da la respuesta.

“Cuando uno no quiere hacerse una faloplastia y considera que no necesita un pene, la gente cree que tiene dudas y debe hablar con esa persona para ver qué es lo que pasa, por qué no quiere ser un hombre completo. Cuesta hacer entender a la sociedad que uno es completo cuando se siente completo. Cuando así lo siente más allá de lo que pueda tener o no tener, sentir o no sentir”.

Izack y Gian Franco imaginan un futuro donde el género no sea una estructura crucial que determine tanto las vidas de las personas: "Nos imaginamos un mundo sin género donde simplemente se nos identifique como personas".


 



 








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