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"En Estados Unidos sólo nos quieren si les limpiamos sus casas, como mano de obra barata"

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Hablamos con Óscar Hernández, activista del movimiento 'United We Dream' e inmigrante irregular

David Meseguer

22 Marzo 2017 06:00

"No importa si eres bueno o malo. Por el simple hecho de participar en la comunidad puedes ser deportado”. Óscar Hernández es activista del movimiento United We Dream, y vive muy implicado en la lucha por los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.

Nacido en Puebla (México), su familia cruzó la frontera buscando un futuro mejor cuando él apenas tenía dos años. Óscar es inmigrante indocumentado y jardinero de profesión. Su lucha por salir adelante ha sido una constante en los 26 años que lleva residiendo en el conocido como “país de las oportunidades”.

Después de haber sufrido redadas y experimentado numerosos encuentros con la policía, ahora utiliza toda su experiencia para empoderar y concienciar a jóvenes indocumentados que, como él, necesitan saber cómo luchar por sus derechos.

Óscar habla con PlayGround sobre deportaciones, racismo y activismo, con valentía y claridad. 100.000 miembros de United We Dream están a su lado.



PlayGround: Explícanos quién eres.

Óscar Hernández: Soy mexicano. Durante mi infancia viví en Chicago y también en Nueva Jersey, pero gran parte de mi juventud la pasé en Scranton (Pensilvania). Ahora llevo muchísimos años viviendo en Houston (Texas). Cuando tenía 18 años inicié un negocio de jardinería y con 21 me compré una casa.

Siendo indocumentado no habrá sido fácil salir adelante. ¿Recuerdas algún momento que te haya marcado de forma especial?

En una ocasión estaba jugando con mi hermano y a través de la ventana observamos un autobús de color blanco. De repente, escuchamos unos pasos corriendo por la escalera. Eran mi papá y mi mamá, que tenía a mi hermana en sus brazos. Entonces mi papá nos agarró a todos y nos llevó al cuarto donde tenían todos los productos de limpieza. En el momento en que mi papá cerró la puerta todo se escureció. No se veía nada, solo se escuchaban los llantos y rezos de mi mamá.  Poco rato después, al otro lado de la pared escuché una voz que parecía la de mi papá hablando con alguien. Después supe que era un agente de inmigración.

No era la primera vez que vivíamos una redada.

Muchas historias de deportaciones comienzan así, con una redada. 

Si las cosas siguen por el camino que quiere Donald Trump, esta historia se va a repetir una y otra vez. Por eso dedico mi tiempo y mi vida a organizar comunidades para compartirles mi historia. Empodero a otros jóvenes indocumentados a quienes, como a mí, nunca nadie les dijo que hay que luchar, porque el estatus migratorio no importa.

Entonces, pones tu experiencia personal al servicio de la comunidad.

De pequeño aprendí que no importa si eres bueno o malo, ya que por el simple hecho de participar en la comunidad puedes ser deportado. Si vives con esa perspectiva del mundo desde muy pequeño la vida va a ser sumamente difícil. Gracias al movimiento pude conectar con otros jóvenes que están en la misma situación, y mi perspectiva ha cambiado.

¿Cuánto tiempo llevas luchando por los derechos de los indocumentados?

En 2006 participé por primera vez en la marcha contra el bill (propuesta de ley) del congresista de Wisconsin, Jim Sensenbrenner, que quería criminalizar a personas indocumentadas como yo, y también a las personas que ayudan a personas indocumentadas. Pero gracias a las marchas que empezaron desde Chicago, pudimos acabar con ese bill. Desde entonces empecé a volcarme más y más.


"Una semana antes de que Trump ganara las elecciones, el Ku Kux Klan se posicionó a su favor. En 2008, cuando ganó Obama, en los Estados Unidos se habló mucho de la llegada de una etapa post-racial, pero lo cierto es que la discriminación está viva y se puede ver en la Casa Blanca y en las calles"



¿Qué tipo de acciones y actividades lleváis a cabo?


Por ejemplo, la campaña para acabar con el programa 287(g). A mediados de julio de 2016, el entonces alguacil Ron Hickman, renovó este programa y comenzamos a convencer a la gente para que saliera a votar. Gracias a ese esfuerzo el sheriff Ed González ganó en el condado de Harris. Pero a pesar de su victoria, Ed González no cumplió con su promesa de derogar ese programa, y fue a mediados de febrero que pudimos acabar con el 287(g).

Es una de las primeras victorias obtenidas aquí, en Houston.

Una victoria que surge de las movilizaciones en la calle.

Sí, tiene que ver con la manera en que la gente se manifiesta, pero también tiene mucho que ver con que la gente llame a su congresista, se involucre políticamente y, más que nada, se hable de ello en sus comunidades.

¿Crees que programas como el 287(g) crean inseguridad?

Por supuesto. No permiten una buena relación entre la policía y la comunidad, porque si la comunidad es víctima de un crimen no van a querer llamar a inmigración. Tenemos como ejemplo lo que pasó en El Paso, donde una mujer llamó a la policía porque fue víctima de violencia doméstica y ella acabó siendo arrestada y puesta en orden de deportación. Por cada persona que públicamente ha sido arrestada, hay cientos sino miles de personas que meten a la cárcel en silencio.


¿Cuál es exactamente tu función en United We Dream?

Damos cursos para que las personas conozcan sus derechos. Yo personalmente voy a escuelas, a casas de personas y a hablar con la comunidad sobre lo que está sucediendo. Es importante que ellos también hablen de cómo pueden defenderse y protegerse. Ahora doy asesoramiento legal a jóvenes indocumentados que quieren aplicar al programa DACA. Totalmente gratis.

Habéis impreso folletos en los que dais consejos sobre cómo actuar si las autoridades se presentan a su hogar.

El flyer que distribuimos informa sobre qué pasa si la "migra" se presenta en tu casa. Obviamente los panfletos no solucionan el problema, pero lo importante es que la gente participe y se dé cuenta que sólo si siguen colaborando con la comunidad puede provocarse un cambio.

Trump hace gala de un discurso antiinmigración, pero su esposa es inmigrante.

Estados Unidos tiene una historia de racismo de la que no se habla lo suficiente. El país fue fundado en base al racismo y la discriminación hacia las personas de color. La razón por la que la esposa del presidente no sufre una situación parecida a la nuestra es porque es una mujer blanca.

Una semana antes de que Trump ganara las elecciones, el Ku Kux Klan se posicionó a su favor. En 2008, cuando ganó Obama, en los Estados Unidos se habló mucho de la llegada de una etapa post-racial, pero lo cierto es que la discriminación está viva y se puede ver en la Casa Blanca y en las calles.

¿Crees que el racismo ha ido en aumento?

El pasado enero en una escuela pusieron una esvástica y una amigas musulmanas fueron atacadas. No solo se trata de racismo: la campaña de Trump también se ha basado en el sexismo. Yo he oído a hombres decir: "Si el presidente lo hace, porque no puedo hacerlo yo".


"Sólo nos quieren en los Estados Unidos si les cortamos sus zacates, si les limpiamos sus casas, si no tenemos beneficios médicos, si nos pueden usar como mano de obra barata y pueden seguir explotando nuestra comunidad"



¿Eres pesimista?

Las cosas van mal en cuestiones de leyes, pero también me enorgullece poder decir que todos los días me encuentro a una persona que quiere involucrarse y ayudar. Me dicen: "Mira yo no he hecho nada hasta ahorita, pero sé que las cosas están mal". En cierta manera en la comunidad hay una conciencia que piensa: "Yo he sido parte del problema y quiero cambiarlo". Y esa actitud es a lo que yo me aferro para seguir adelante. Porque la gente quiere ver ese cambio. No quieren a este presidente, ni las políticas racistas que quiere llevar a cabo el gobernador de Texas.

¿Qué opinas del muro que quiere completar Trump?

El muro es simplemente una herramienta que Trump quiere usar para engañar a la gente que votó por él y que crean que está haciendo algo en cuestiones de inmigración. El muro afecta a las relaciones entre dos países y también daña a la naturaleza. Hay muchas tierras llenas de indígenas que necesitan cruzar por ese muro porque allí están sus territorios.

La violencia que sufren las comunidades de Centroamérica y Sudamérica se produce porque Estados Unidos intercambia negocios con los gobiernos de estos países. Muchas de estas iniciativas antiinmigrantes no tienen nada que ver con la ilegalización, ni con una cuestión moral.

¿A qué te refieres?

La intención de Trump es seguir identificando a personas indocumentadas para que el proceso de legalización u obtención de visa sea mucho más complicado, y que puedan seguir utilizándonos como mano de obra barata. Sólo nos quieren en los Estados Unidos si les cortamos sus zacates, si les limpiamos sus casas, si no tenemos beneficios médicos, si nos pueden usar como mano de obra barata y pueden seguir explotando nuestra comunidad. Más allá de esto no quieren que tengamos derechos, ni quieren que participemos en la comunidad, ni en el sistema político.  

¿Qué mensaje lanzarías al presidente Trump y a las personas que están a favor de las deportaciones?

No tengo ningún interés en hablar con ellos, ni con Trump ni con su administración. Mi interés está en hablar con mi comunidad y recordarles esto no es nada nuevo, y que nosotros tenemos el poder para cambiar las cosas. De la misma forma que en el pasado han caído, vamos a asegurarnos que caigan de nuevo. En Texas tenemos nuestro propio Trump, se llama Greg Abbott. Así como acabamos con el 287g, nuestro plan es acabar con las leyes similares a nivel estatal.


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