MONOTREME Vayamos por partes. Nedry es un trĂo formado por Chris Amblin, Matt Parker y Ayu Okakita. Estas tres personas existĂan como “entes” musicales antes de que Nedry naciera. Amblin es Ekocam y su legado musical mezcla la electrĂłnica con sonidos analĂłgicos, colocando su materia entre el downtempo, el ambient y el post-rock, equidistante entre, por ejemplo, Telefon Tel Aviv y Explosions In The Sky. Parker es Earthkeptwarm, prolĂfico productor con apego al dubstep sensible y vaporoso; distorisiones de guitarras, elementos del soul o del space-disco son comunes en sus trabajos. Y Ayu Okakita es una vocalista japonesa que en 2005 emigrĂł a Londres, donde colaborĂł con diferentes proyectos musicales. En algĂşn momento de 2007, estos tres entes musicales se descubren por la red y comienzan a intercambiar opiniones y pareceres sobre quĂ© y cĂłmo debe ser la mĂşsica. En 2008 deciden conocerse y explorar todo el “back-up internetil” que habĂan puesto en comĂşn, esta vez con herramientas en las manos. Como resultado, a finales de 2008 Amblin y Parker empiezan a hacer directos bajo la etiqueta de Nedry. DespuĂ©s de las vacaciones de Navidad, Ayo retorna de Tokio, adhiriĂ©ndose a la banda y finalizando su fundaciĂłn. Si tomas el sonido de Ekocam, Earthkeptwarm y Ayo y los sumas, obtienes como resultado el sonido de Nedry: a grandes rasgos beats dubstep, atmĂłsferas downtempo y la inquietante pero cálida voz de la japonesa. Pero de momento, imposible etiquetar a Nedry dentro de un gĂ©nero ya existente. Esperen a que salgan un par de grupos en la misma onda y algĂşn avispado periodista de Pitchfork ya habrá bautizado un nuevo gĂ©nero. Precisamente un avispado periodista, pero en este caso de la BBC (“God Save The BBC”, la reina me importa una mierda), fue el encargado de dar el Ăşltimo empujĂłn al trĂo para que asomara la cabeza en el panorama inglĂ©s musical. Pues el gurĂş Huw Stephens les invitĂł a tocar en directo en su show “Huw Stephens Introducing…”, que es como una zarzuela de marisco fresco venida de las islas británicas en forma de podcast. Era noviembre de 2009 y “Condors”, su álbum debut, ya estaba autoeditado y autodistribuĂdo, rodando por los blogs. Con el petardazo del directo para la BBC y un trabajo con forma de álbum, era cuestiĂłn de tiempo que un sello editara este disco… En esta parte de la historia es donde entra Monotreme Records. Que el sonido de este trĂo digitalmente bien avenido sea difĂcil de clasificar no significa que sea difĂcil tambiĂ©n de digerir. Todo lo contrario. La fĂłrmula del Ă©xito reside en que cada miembro de la banda aporta lo que en sus proyectos individuales era su punto fuerte; la dosis exacta de ritmo, la dosis exacta de melodĂa, la dosis exacta de sentimiento. El equilibrio perfecto. Como en “A42” o en “Apples & Pears”, que abren el disco majestuosamente. Desplegando sus armas con la seguridad de una banda viajada, con la confianza de personas que se conocen desde la infancia, con la serenidad que da saber que uno está haciendo las cosas bien. Ambos temas son un deslizante viaje entre ruidos orgánicos, MPCs, loops vocales onĂricos y los trazos de la voz de Ayu, que por momentos suena a Björk puesta de Diazepán y a JĂłnsi haciendo falsetes. Y, de repente, una ráfaga de sub-bajos como una bofetada te devuelve al suelo. “Four Layers Of Pink” es un puente hacia algo más oscuro, un interludio en el que la japonesa dialoga con ella misma a travĂ©s de su voz y de los loops de Ă©sta, que se van alimentando para dar pie a “Squid Cat Battle”. El sonido de la guitarra elĂ©ctrica anticipa al oyente, lo que va a escuchar a partir de ahora no va a ser tan placentero. Todo se oscurece; sin perder el aire onĂrico todo se vuelve más sĂłrdido a base de rasgueos de guitarra y ramalazo noise. Hasta parece que Ayu Okakita está un poco desequilibrada. “Scattered” es una pieza instrumental en la misma lĂnea que su predecesora, pero más subida de tempo y servida sobre una cortante base drill’n’bass. “Condors” recupera el espĂritu evocador del principio del disco; Ayo ha vuelto a sus cabales mientras Amblin y Parker ejecutan percusiones y punteos de afrobeat –por si no se le podĂa dar otra vuelta de tuerca más al invento–. El disco se cierra volviendo a las atmĂłsferas de bosque encantado, a los sonidos orgánicos, al crujir de las máquinas y a la voz de Ayu confundiĂ©ndose con su propio eco manipulado y loopeado. Hablo de “Where The Dead Birds Go”, un crescendo continuo que consigue abrirte un agujero transversal en la boca del estĂłmago. De momento, mi canciĂłn favorita para el cercano fin del mundo en 2012. MĂłnica Franco |
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