OSTGUT TON Como explicaba una vez Ricardo Villalobos, el inter茅s de muchos DJs de techno por el dubstep, y a la viceversa, era una cuesti贸n de texturas y sensaciones –cierta frialdad y abstracci贸n, precisi贸n cl铆nica– a la vez que una coincidencia en los tempos. Es decir, que aunque son g茅neros con diferente background y escenas desconectadas, techno y dubstep coinciden en velocidad y sensaci贸n, y tarde o temprano a alguien se le ten铆a que haber ocurrido romper la linealidad de una sesi贸n minimal con alg煤n vinilo editado por Tempa, Skull Disco o Hotflush. Desde aquel momento, alrededor de 2007, en que el DJ chileno opt贸 por pinchar el “Blood In My Hands” de Shackleton en los afters, techno y dubstep empezaron a recorrer un camino convergente que tiene, hasta ahora, este “Sub:Stance” de Scuba como 煤ltimo episodio de 茅xito. Porque, a diferencia del pasado, cuando drum’n’bass y techno no consiguieron hibridarse de una manera original –lo m谩s seguro que fuera una cuesti贸n de ritmo: uno era m谩s r谩pido que el otro, algo que no ocurre con el dubstep–, este matrimonio incestuoso hace tiempo que se entiende, busca objetivos comunes y plantea traer descendencia al mundo. Ostgut Ton, el sello adscrito a Berghain / Panoramabar, imperio del clubbing en Berl铆n, hac铆a tiempo que le ven铆a dando vueltas a la idea de editar un manual de uso y mapa de orientaci贸n para los territorios v铆rgenes del dubtec. No es la primera vez que buscan el injerto –recordemos que Martyn ya le sirvi贸 un remix a Shed en verano pasado–, pero si aquello era como meter la punta del dedo gordo en el agua de la piscina para tantear si est谩 fr铆a o tibia, esta sesi贸n de Scuba es como lanzarse de cabeza a recorrer de punta a punta la pileta. Nadie mejor que Scuba, de hecho, para plantear un mix tem谩tico –y a la vez abierto de miras– sobre la bastardizaci贸n entre dubstep y techno: como productor hace tiempo que abandon贸 el bajo hipertenso y el break con suspense para insertar referencias robadas del cat谩logo de Basic Channel, y el sello que dirige, Hotflush, es de los m谩s maleables de la escena, especializado en la textura por encima de la substancia, y abierto a cruces con el house, la IDM y el techno g茅lido. Eso es b谩sicamente lo que se pone sobre el tapete de “Sub:Stance” y se mezcla luego como quien est谩 operando a coraz贸n abierto, con calma tensa y una gota de sudor en la frente. Quiz谩 Scuba hubiera hecho otro tipo de mix de hab茅rselo encargado un sello menos predecible que Ostgut Ton –y le hubiera salido, muy posiblemente, una cosa m谩s inglesa y funky; es decir, la sesi贸n de Martyn para Fabric–, pero tal como ha llegado el encargo y como el londinense lo ha planteado, “Sub:Stance” es todo un 茅xito. Scuba se ha exprimido las neuronas buscando el material id贸neo para complacer a un sello de estas caracter铆sticas sin caer en t贸picos y, a la vez, lo ha organizado de manera que la mezcla final ni fuera lineal ni predecible, como si fuera un viaje a lo desconocido, que al fin y al cabo eso sigue siendo el dubstep para muchos de los fans del techno, un misterio insondable, un mapa medieval con la leyenda “hic sunt dragones” en los m谩rgenes. Lo primero que cuida Paul Rose es la selecci贸n: un hit evidente (el “Hyph Mngo” de Joy Orbison, que al fin y al cabo lo edit贸 茅l en su sello), y luego un amplio rango de todas esas peque帽as familias del post-dubstep para cubrir el abanico de posibles texturas. De este modo, el mix comienza casi berlin茅s, como si lo hubieran bendecido los cajeros de la tienda Hardwax –piezas de Sigha y Airhead, tranquilas y con el fondo radioactivo de un maxi de Chain Reaction–, y poco a poco va relaj谩ndose e ilumin谩ndose con ese dubstep m谩s mel贸dico y profundo en un sentido house de la palabra –Pangaea, o la inminente aportaci贸n de Joy Orbison al cat谩logo de Aus Music, “The Shrew Would Have Cushioned The Blow”– para, una vez desde ah铆, jugar con el ritmo como si fuera una peonza, haci茅ndolo girar m谩s r谩pido o m谩s suave seg煤n el golpe de mu帽eca. Scuba mantiene siempre el control de la situaci贸n. Nunca se le va la mano, y mantiene todo el mix en una situaci贸n de tensi贸n y suspense, abortando cualquier momento en que la cosa se pueda disparar en velocidad –la irrupci贸n de “Klonk pt. 4”, de Surgeon, s贸lo dura un minuto y pico– y haciendo brotar bombo y nervio cuando la cosa se relaja en exceso –“Anlan 7”, de Badawi–. Podr铆amos detectar algunos altibajos, como la utilizaci贸n de “Hyph Mngo” (muy bien cuando entra, pero mal resuelto de salida, rompiendo el instante de euforia del himno de Joy Orbison con una pieza tranquila, el “Maybes” de Mount Kimbie en remezcla de James Blake), pero en su conjunto “Sub:Stance” es una sesi贸n con muchas capas de lectura que, por si fuera poco, amplia el espectro sonoro al funkstep –“Don’t You”, de George Fitzgerald, o el “Minerals” del propio Scuba, tema que ir谩 incluido en su primer 谩lbum, “Triangulation” (en marzo)–, al drum’n’bass microsc贸pico –“Voyeur”, de Instra:mental– y al color/dolor p煤rpura del post-grime en el cierre majestuoso de la sesi贸n, el futurismo el谩stico y volc谩nico de Joker en su “Psychedelic Runway”. Curiosamente, llega un momento en que te percatas de que el mix de Scuba tiene muy poco de techno, m谩s all谩 del tempo exacto y la textura irreal –los ritmos siempre son quebrados, apenas hay 4x4, aunque la atm贸sfera sea siempre deep a muerte–, pero acaba siendo perfecto para Ostgut Ton porque el salto a lo desconocido es abismal y valiente, y de eso se trata. En vez de la sesi贸n dubtec perfecta, Scuba ha culminado un valioso manual de introducci贸n a las infinitas e inclasificables texturas de lo que ya conocemos, a falta de una palabra mejor, como post-dubstep. Ovaci贸n cerrada y tel贸n. Javier Bl谩nquez |
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