SECRETLY CANADIAN Estoy seguro de que los miembros de Windsor for the Derby son más de ciencias que de letras. Es como si en cada canción introdujesen una fórmula matemática que han de asimilar, desarrollar, y finalmente aplicar. Notas musicales, sÃmbolos, números, estructuras abstractas, cantidades y magnitudes deducibles a partir de otras realidades conocidas o presupuestas. Y asÃ, sabiendo que el rock es un arte y al mismo tiempo un campo para la experimentación, el cuarteto (originario de Tampa, luego ciudadanos de honor de la indie-poblada Austin, para finalmente recalar en Filadelfia) liderado por Dan Matz y Jason McNeeley es capaz de comenzar su nuevo álbum con un tema, “Let Go” que dice “Grab hold of everything you know / And let go”, con la intención de que no pierdas demasiado la perspectiva, pero también de que no mires atrás bajo ningún concepto. Que llamemos a esto post-rock o no, ya es cosa nuestra más que suya. Ellos se limitan a crear canciones de largo recorrido, sutilmente pegadizas, lánguidos in crescendos cercanos a los Stereolab de los primeros noventa (como en las vibrantes “Hold On” o “Maladies”). No sé expresarlo mejor, pero es el álbum perfecto para escuchar con auriculares al salir de ver una pelÃcula emocionante en el cine, cuando has de enfrentarte al fragor nocturno y callejero de un viernes por la noche. Parece que todo a tu alrededor se moviera a cámara rápida, y que tus pensamientos recogiesen el testigo uno del otro dentro del cerebro. Todo de un modo muy natural, como una fórmula demasiado perfecta y elegante para ser verdad. O real, que viene a ser lo mismo. Jesús Llorente |

