SENDING ORBS DecÃamos el otro dÃa, a propósito del debut de Mrs. Jynxs, que muchos de los que se dedican a esto de la IDM pecan de nostalgia, de intentar recuperar una época de esplendor, la de finales de los noventa, que ya nunca volverá. Es precisamente esa nostalgia la que lleva a muchos a pensar que el género está muerto, que se ha convertido en un divertimento endogámico para productores y oyentes, articulado alrededor de unos pocos sellos y mailorders. Es por eso que resulta tan importante la existencia de plataformas como Sending Orbs (publican poco, pero todo es intachable) y artistas como Kettel, porque alguien tiene que hacer avanzar el carro, alguien tiene que abrir sendas para que los demás vayan detrás. Y eso que, a priori, los elementos que convierten a "Myam James part 1" en un paso adelante no son en absoluto novedosos: el sintetizador de bajos Roland TB-303 y (por consiguiente) el acid. El secreto, claro, está en que Kettel no emplea esos elementos de una manera "clásica"; antes bien, utiliza el reconocible chirrido de la máquina para aliñar beats saltarines, para construir melodÃas que no son tan tristes y apocadas como en sus discos anteriores, que prefieren la luminosidad del mediodÃa a la tibia luz del atardecer. Circunstancias que se traducen en un disco Ãntimo y exultante, que exuda a la vez melancolÃa y felicidad. ¿Que no se puede sentir tristeza y alegrÃa al mismo tiempo, dicen? Ah, amigos, se nota que todavÃa no han escuchado "Myam James part 1". Vidal Romero |
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