STONES THROW Existe la teor铆a de que, en alg煤n momento de su carrera, a Guillermo Scott Herren se le gir贸 la cabeza y se volvi贸 hippy. Pero se puede creer en una realidad distinta: Herren siempre fue hippy, o cuanto menos siempre tuvo la psicodelia en su organismo. M谩s de una vez ha declarado en entrevistas, sin pudor, que la parte central de su extensa producci贸n no se puede entender sin el consumo de drogas –f谩rmacos y yerba, fundamentalmente–, y esa manera de entender la m煤sica como una alteraci贸n de la psique, en su caso calmante, o como un paisajismo sin descanso ya se encontraba en lo primero que grab贸, cuando todav铆a era un pimpollo IDM con el proyecto Delarosa & Asora, y especialmente en aquel primer disco de Savath & Savalas en el sello Hefty, “Folk Songs For Trains, Trees And Honey” (2000), que sonaba a road movie que atravesaba praderas con pinceladas ambient muy bien puestas. Ah铆, Herren ya era en cierto modo un beatnik –que es el estadio previo al hippy–, un Kerouac electr贸nico, pero disimul贸 muy bien sus inquietudes porque el alias que se al final llev贸 el 茅xito fue Prefuse 73, el de su hip hop fragmentado, sintetizado y tambi茅n panor谩mico. Esta teor铆a de que en alg煤n momento de su carrera Guillermo Scott Herren se volvi贸 hippy no puede pasar por alto su estancia de varios a帽os en Barcelona: un modo de vida bohemio –hasta entonces, en Miami, Atlanta y Nueva York, Herren era pobre como una rata, un compositor torturado e incomprendido que malviv铆a en un agujero– en el que aparecen las terrazas, el sol abundante, un caos urbano m谩s tolerable, y tambi茅n compartir espacio con Eva Puyuelo, la colaboradora con la que Herren consigui贸 dar un giro a Savath & Savalas: de proyecto propio a grupo en colaboraci贸n, y con un gusto particular por el folk. “Apropa’t” (Warp, 2004) fue el ant铆doto contra Prefuse 73: vocal versus instrumental, ac煤stico versus electr贸nico, abstracto versus carnal. En “Apropa’t” Eva escrib铆a las letras y las cantaba, en catal谩n y en castellano, pre帽adas de un lirismo mediterr谩neo que a Herren le era ajeno pero que hab铆a empezado a descubrir y admirar en aquellos meses viviendo en un piso de l’Eixample. M煤sica de balc贸n con macetas y para paseos en bicicleta. “Apropa’t” era un disco tirando a demacrado, ap谩tico, pero funcion贸. El que no funcion贸 fue “Golden Pollen” (Anti, 2007), porque Eva ya no estaba y Scott se hab铆a empe帽ado en cantar 茅l en un castellano macarr贸nico sin coherencia ni sintaxis. Era como cuando Devendra Banhart hac铆a lo propio –cambiar de idioma– y nos hac铆a re铆r como un mal chiste. La novedad de “La Llama” es que significa el reencuentro de Scott y Eva cinco a帽os despu茅s, y el desaguisado de “Golden Pollen”, de entrada, queda resuelto: vuelven las letras en catal谩n, el castellano bien pronunciado, la m茅trica adecuada gracias a Eva, y Herren puede concentrarse en acabar bien las canciones sin preocuparse por los versos. Esencialmente, es el mismo disco de Savath & Savalas desde hace una d茅cada: de luz tibia, de ventanas abiertas, con circulaci贸n de aire. Con base ac煤stica y retoques en la producci贸n que le dan un acabado m谩s electr贸nico por momentos, aunque s贸lo sean guirnaldas decorativas. Canciones breves que suenan menos apagadas an铆micamente que las de “Apropa’t” –aquel disco se pod铆a tildar de llorica si se ten铆a el d铆a cabr贸n; 茅ste es menos apagado (quiz谩 de ah铆 el t铆tulo de “La Llama”), aunque tampoco sube el 谩nimo; digamos que ayuda a sintonizar una agradable frecuencia de melancol铆a–, y en las que advertimos que Herren ha recuperado la forma, aunque s贸lo sean, como dice la ministra, “brotes verdes”. Son tres los discos de Herren que aparecen en esta primavera –el nuevo de Prefuse 73 (“Everything She Touched Turned Ampexian”) y el de su nuevo grupo, Diamond Watch Wrists (“Ice Caped At Both Ends”, ambos dos en Warp)–, pero este de Savath y Savalas es el mejor. Transmite serenidad, y cada canci贸n, aunque sea imperfecta o le falte m谩s desarrollo, tiene su l贸gica. Aqu铆 es fundamental la po茅tica de Eva: las canciones hablan de su peque帽o mundo costumbrista catal谩n –“pura medicina, calma tu tensi贸n, mata tus demonios, seda el coraz贸n, ponme un carajillo, p贸nmelo de ron”, explica en “Carajillo”, que es una sencilla oda a la sobremesa en un bar de mierda–, retrata las tardes en la Barceloneta tomando el fresco despu茅s de salir de trabajar, los paseos por el antiguo Chino. Guillermo Scott no se inmiscuye y s贸lo arropa: “Sounds Of Bowery” es un interludio con sonidos de la calle y p谩jaros; normalmente se cuela algo de distorsi贸n en los finales, cada canci贸n aparece retocada como quien usa Photoshop en una imagen, pero sin alterar lo esencial; conserva detalles de la grabaci贸n original como en “Intro” –recorta y pega de las conversaciones previas antes de iniciar la sesi贸n– o “Una Cura”, en la que a Eva se le escapa, al final, un “merda” y corrige el taco con un “sorry’” ingl茅s. M谩s que un disco es un diario de una amistad recuperada, el de dos personas pas谩ndolo bien haciendo canciones sin apenas ninguna pretensi贸n de trascendencia. Como las noches de verano, vienen, se van y dejan una sensaci贸n agradable, como el aroma de los jazmines. Juan Pablo Forner |
Ver comentarios
