DUCK DOWN Para situarnos todos un poco: Duck Down, el sello que fundó Buckshot, MC de Black Moon, a finales de los 90, es como un modelo retro de cualquier zapatilla deportiva de los 80. Llámalo apuesta a caballo ganador, pataleta conservadora o sumisión total a la nostalgia y la melancolÃa del pasado, como te vaya mejor, pero buena parte del hip hop underground neoyorquino de los últimos quince años ha conseguido sobrevivir con más o menos fuerza al vaivén de cambios de corriente, modas, replanteamientos estéticos y expresivos o explosiones de escenas descentralizadas que se ha sucedido en el mapa musical urbano estadounidense; también a la masificación progresiva del género y la creciente marginalización de ese sonido clásico, ortodoxo y anclado en un modus operandi que ha subsistido en el alcantarillado de la Costa Este en esta década y media de actividad casi clandestina. Nadie hace puñetero caso a sellos como Duck Down, apenas tienen presencia en los medios grandes y sus referencias generan tantas expectativas como las que pueda generar una nueva pelÃcula de José LuÃs Garci: como sucede con el ex presentador de “¡Qué grande es el cine!”, aquà sólo están pendientes de los movimientos de Buckshot y compañÃa un grupo de fieles muy entregado y localizado; los de siempre. De todos modos, y a pesar de las dificultades de crecimiento social y popular de este rap seco, duro y muy funkoide, el debut en solitario de Steele, mitad del dúo Smif-N-Wessun (que durante un tiempo pasaron a llamarse Cocoa Brovaz por problemas legales), pasa por ser el primero de una serie de lanzamientos programados para este año que, a priori, prometen aportar un soplo de calidad, empaque y fiabilidad dentro del organigrama hip hop de este 2009 y que, esperemos, logren arañar nuevo público para la causa. Y si todas esas referencias previstas (en un par de semanas llega el disco de Torae cocinado al alimón con el productor Marco Polo: telita) mantienen el tono, la altura y la inspiración de este “Welcome To Bucktown”, lo cierto es que se avecinan meses de andar con el rabo tieso todo el santo dÃa. Como ya indica el tÃtulo, “Welcome To Bucktown” es un homenaje y está inspirado en uno de los filmes indispensables de la golden era de la blaxploitation: hablamos, claro está, de “Bucktown”, pelÃcula rabiosa y tensa de Arthur Marks protagonizada por Fred Williamson y, no podÃa ser otra, Pam Grier, la musa nigga de la época. La inspiración es más estética y conceptual que emocional, básicamente, pues las producciones del álbum recuperan el sonido más funk, más gallito, más 70s, y lo hace en un entorno hip hop con mucha pegada y contundencia. Es un viaje declarado, abierto, muy franco a esos años sin olvidarse en ningún momento del compromiso adquirido con la actualidad y las necesidades que tiene el rap de hoy en dÃa, sobre todo el que proviene de la Gran Manzana, que tiene sus propios códigos y sus particularidades. En realidad, estas canciones responden a una lógica y muy bien elaborada prolongación del discurso de Smif-N-Wessun o Black Moon, dos de los más fieles escuderos del hip hop underground de la Costa Este. Todo un acierto, para que nadie se queje y abuse del tópico crÃtico, la intención de darle a las canciones mucha variedad, distintos tonos, cambios interesantes de beats, estado anÃmico y agresividad, que ayudan a fortalecer, a compactar el conjunto. No es un tocho uniforme y apelmazado, sino que es dinámico, ágil y está bien musculado. El mérito de este bloque corresponde, entre otros, a DJ Revolution, Da Beatminerz, SIC BEATS, Ayatollah o Che TRIUMPH, todos ellos bien armados con ritmos duros y samples de funk añejo. Inventiva, cero; originalidad, cero; capacidad de sorpresa, cero; proyección comercial, cero; pero cuando este sonido desengrasa las bujÃas y se pone en marcha es imposible resistirse a su encanto revivalista. A esa propuesta sonora se suma, claro, el flow escurridizo y nasal de su autor, que cuenta con la ayuda y colaboración de 5FT, que estaba desaparecido en combate, Shabaam Sahdeeq, Ruste Juxx o el dueto The Smith Brothers, formado por dos rimadores de culto también fuera del mapa, Smoothe Da Hustler y Trigger Tha Gambler. Rimas cachondas, chulescas, desafiantes y cómplices con los fans y una intención de darle hilo narrativo y continuidad a las historias de cada pista marcan la tónica lÃrica de un disco que sacrifica en todo momento la ambición creativa en beneficio de resultados inapelables y absolutamente contagiosos. Pasión ultraortodoxa. David Broc |

