CHEMIKAL UNDERGROUND / POP STOCK! Lucky Pierre acabó perdiendo cuatro letras por el camino de “Dip” (Melodic, 07) poco antes de que el barbado de Glasgow se decidiera a usar su propio nombre -Aidan John Moffat- para firmar con buen pulso “I Can hear Your Heart” (Chemikal Underground, 08), un esmerado disco-libro en el que el bebedor escocés se entregaba sobre fondos musicales de cariz muy diverso -desde accesos de electrónica rugosa a lounge pop- a una suerte de spoken word que volvÃa a sentar cátedra en materia de letras descarnadas, impúdicas, a menudo cÃnicas y amargas, sobre la gran mentira que supone el romance en cualquiera de sus formas como categorÃa abstracta que busca dignificar nuestras necesidades fÃsicas más animales. Aquella colección de narraciones cuasi-autobiográficas tiene su continuación en este seductor “How To Get To Heaven From Scotland”, un álbum grabado en las mismas fechas y sesiones que aquel otro, aunque en esta ocasión Aidan comparta créditos con The Best Ofs, una “banda” de estructura poco definida en la que se mezclan caras nuevas con otras habituales del entorno de Arab Strap, Mogwai o The Delgados. “How To Get To Heaven From Scotland” nos muestra a un Moffat menos indolente, escribiéndole al amor y sus reversos sobre un fondo sonoro más orgánico y clásico -salvo excepciones, como la canción que abre el álbum, o el drone de acordeones y lÃquidos que sustenta la tierna “Lullaby For Unborn Child”- que en temas como “A Scenic Route To The Isle Of Ewe” (nocturna y enrarecida, propulsada por lo que parece el cricri de unos grillos y jugando la baza de unos interesantes contrastes armónicos) o “Ballad of The Unsend Letter” (anti-folk con alma de hit pop) puede evocar el recuerdo de los penúltimos Arab Strap, los que se olvidaron de las cajas de ritmos escuálidas y las guitarras áridas para adentrarse en los terrenos del folk y el rock con “Monday At the Hug & Pint” (Chemikal Underground, 03) como antesala de aquellas primeras sonrisas que nos regalaron en “The Last Romance” (Chemikal Undergound, 05). Por momentos, el timbre de voz de Moffat, apagado, su dicción perezosa, arrastrada, sigue desprendiendo cierta amargura, pero desde las primeros compases de “Lover's Songs” (extraña y aventurera canción construida sobre coros que suenan a himno folk desfondado, respiraciones, silbidos rebozados en ecos, violines con regusto a letárgica música tradicional, y beat boxing a cargo del propio Aidan) se nota el nuevo giro optimista que el escocés ha dado a su música en piezas ventiladas y luminosas como “Big Blonde”, un número de folk-pop vÃvido (panderetas y palmas reforzando un ágil y sutil ritmo de baterÃa atacada con escobillas) y evocador que suena relajado, fluido y afable; “Oh Men!” (“todos somos esclavos de nuestras erecciones”, dice), acercándose de manera aún más clara a la tradición escocesa, incluyendo con sorna vÃtores y palmas, chiflidos y panderos para recrear con tino suficiente un jolgorio tabernario propulsado por la ingesta nada moderada de alcoholes; o “That's Just Love”, enfrentando, uno dirÃa que con intenciones humoristas, patetismo lÃrico -“Why would you waste your time on me? Why would you waste your energy”, canta- y momentos de falsa euforia soportada en la austeridad de un taconeo, unas palmas, un violÃn desafinado y lo que podrÃa ser una mandolina electrificada o un banjo. Más predecible y prescindible a nivel lÃrico se muestra “Atheist's Lament”, canción en la que Aidan evoca de forma velada la figura de su abuelo sobre un telón musical que suena a balada de los años cincuenta interpretada a deshoras; o “The Last Kiss”, vals etÃlico de pub con poco donde rascar; o “My Goodbye”, una breve coda-nana a base de pellizcos de contrabajo de aroma jazzÃstico, coros y violines cansados. Busquen la versión deluxe -un box set que incluye el álbum en los formatos de vinilo y CD; un 7” con versiones de “I Got You Babe” (Sonny & Cher) y “Love Is Not A Game” (Glen Campbell); el CD-EP conteniendo tomas alternativas de cuatro canciones del disco y un tema inédito de tÃtulo “Plastic Mistletoe”; y hasta un juego de mesa inspirado en el tÃtulo del álbum y diseñado de principio a fin por el propio Moffat- de este pequeño gran disco, imperfecto y humano, y por eso mismo disfrutable y con calado romántico, y jueguen sobre el tablero de “How To Get To Heaven From Scotland” a encontrar las claves de ese laberinto de pasiones que llamamos AMOR. Luis M. Rguez |

