MATADOR / PIAS Para algunos (cierto sector de la crÃtica, el público más caprichoso, los arbitrarios creadores de tendencias), Mogwai son ya agua pasada. Apenas ven en ellos la pegada de antaño, la estridencia y la capacidad de sorprender, de aturdir y maravillar con su apabullante sonido. Son uno de esos casos, ya sabéis, que igual que vinieron, se fueron. Pero, ¿cuánto hay de real en esta apreciación?¿Son Mogwai ahora tan malos como quieren hacernos creer? ¿Es este un mal disco? Empieza “The Hawk Is Howling” y yo los veo en un estupendo estado de forma. Los primeros minutos de “I´m Jim Morrison I´m Dead” (genial, irónico tÃtulo para el corte que abre el disco) son puro Mogwai: un piano espectral que va haciéndose más y más presente para desembocar en una melodÃa espacial, psicodélica, que se recrudece hacia la mitad, gracias a un órgano pesado, siniestro y que, al final, estalla en un arrebato de luminosidad. Esto es post rock en estado puro. ¿Eso es malo? Seguimos. Aparecen las guitarras de “Batcat” que recupera la crudeza hardrockera de los primeros Mogwai, aquellos a los que, en su momento, se comparó con Sonic Youth. Aquà hay garra. Arrebatos eléctricos, ritmos turbios, muy densos. El tercer y el cuarto corte “Danphe & The Brain” y “Local Autorithy” son hermosas abstracciones a medio camino entre el ambient rock y el progresivo. Y entonces, gran sorpresa, llega “The Sun Smells Too Loud”, no sólo la mejor canción del disco (sin duda) sino una de las mejores que han grabado nunca los escoceses. Un medio tiempo retrofuturista, con un riff de guitarra inolvidable, que podemos tararear durante semanas sin cansarnos, una joyita optimista que ya deberÃa, por si sola, justificar el disco entero. Y asà continúa un disco, con más alegrÃas que decepciones (destaco, de las primeras, “The Precipice”, otro inquietante pasaje sonoro, de esos que incomodan) y que, está bien, lo admito, no llega a las excelencias indiscutibles de “Young Team” (por ejemplo) y, a ratos, puede mostrar sÃntomas de agotamiento (eso me parece en “Scotland´ Shame”, dónde apenas hay argumentos, melodÃas, texturas) pero que es, no obstante, un buen disco; una obra que, ya desde la estupenda portada (el dibujo de ese águila impasible), suena a contundente reivindicación. ”The Hawk Is Howling” muestra a una banda convulsa, que sigue aquÃ, en el mundo de los vivos. Una banda que no ha cambiado, pero que ha visto el mundo (la crÃtica, o vete a saber qué) cambiar. Impasibles. Ahà siguen. ¿Les daréis una oportunidad? Fernando Navarro |
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